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jueves, 17 de marzo de 2016

Las artes, las ciencias, los pueblos originarios y los sótanos del mundo.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

Febrero del 2016.

Para: Juan Villoro Ruiz:

Hermano:

Celebro que el resto de la familia bajo protesta esté bien, y agradecemos que hayas sido el mensajero para hacerles llegar nuestros saludos y los obsequios que les enviamos (aunque sigo pensando que corbatas y ceniceros o floreros hubieran sido una mejor opción).

En el momento de tratar de continuar estas letras, recordé tu texto “Conferencia sobre la lluvia” (editorial Almadía, 2013) escrito, creo, para teatro, y que leí imaginando, de seguro con torpeza, la escenografía y los gestos y movimientos de quien tuviera a cargo el monólogo, sintiendo la interpelación más que acusando recibo de ella. El inicio, por ejemplo, es una síntesis de mi vida: el lacónico “¡Perdí los papeles!” del primer renglón, bien da para una enciclopedia si lo anclo en los calendarios y geografías de este continuo caer y recaer que he sido.

Porque, invariablemente, después del saludo de apertura en una epístola, pierdo las ideas (“la tonelada” dicen los compas cuando se refieren al tono en una canción). Quiero decir, el objetivo concreto de la carta. Cierto que el dilucidar quién es el receptor podría ayudar, pero no pocas veces el destinatario es un oído hermano al que se quiere provocar no necesariamente una respuesta, pero siempre un pensamiento, una duda, un cuestionamiento, pero no que paralice, sino que motive más pensamientos,
dudas, preguntas, etcéteras.

Entonces, tal vez como al bibliotecario-conferencista que protagoniza la obra, salen palabras que no se buscaron propositivamente, sino que ahí estaban, acechando, esperando un descuido, una grieta en lo cotidiano, para asaltar el papel, la pantalla, o esa hoja arrugada que ¿dónde-diablos-la dejé-ah-aquí-está-¿cuándo-escribí-yo-esta-idiotez-? Las palabras dejan entonces de ser escudo y barricada, lanza y espada, y se convierten, muy a nuestro pesar, en espejo frente al que uno se devela y desvela.

Claro, el bibliotecario puede acudir a sus pasillos flanqueados por estantes, con su orden alfabético y
numérico, con sus calendarios y geografías dibujando un mapa de tesoros literarios; buscar entonces en la “O” de “olvido” y ver si ahí encuentra lo que perdió. Pero acá, en este continuo traslado, la idea de una biblioteca, así sea mínima y portátil, es una quimera. No creas, vi con esperanzas infundadas los libros electrónicos (en un “USB” -o “pendrive” o “memoria externa”- podría cargar si no la biblioteca de Borges, sí al menos una mínima: Cervantes, Neruda, Tomás Segovia, Le Carré, Conan Doyle, Miguel Hernández, Shakespeare, Rulfo, Joyce, Malú Huacuja, Eduardo Galeano, Alcira Élida Soust Scaffo, Alighieri, Eluard, León Portilla y el mago de la palabra: García Lorca, entre otros). Pero nada, si el bibliotecario pierde los papeles, yo los dispositivos usb, y a saber dónde andan.

Pero no creas, uno tiene sus fantasías vergonzantes. En los usb de libros electrónicos solía poner una miscelánea de autores, pensando en que los perdería y estarían juntos y, tal vez, no sé, después de todo la literatura es el género de lo imposible concretado en letras, podrían “comparticionarse” entre ell@s.

“La literatura es un lugar en el que llueve”, has hecho decir al conferencista en desgracia, obligado a desnudarse, sin el ropaje de sus apuntes, para mostrarse como es: vulnerable.

Entonces imagina un usb con ésos u otros artistas de la palabra. Imagina que empieza a llover. Imagina lo que hablan entre sí, mientras buscan que una gota no les arruine el código binario en el que viven y entonces empiecen los malos entendidos: 0-1-0-mancha-1-borrón-0-0-borrón-1 o lo que sea, y ya empieza el “¡cómo se atreve usted!” y vuelan de un lado a otro los “fuck you”, “que te doy una hostia”, “son pavadas”, “a la chingada”, “vous êtes fou”, “va’ fa’ ta culo”, mientras Alcira reparte su “Poesía en Armas” mimeografiada, algo que no creo que apacigüe los ánimos beligerantes. En fin, que todas las expectativas venturosas arruinadas… por la lluvia.

Claro que, mutatis mutando, en tus letras es un gato el exiguo auditorio del conferencista, y acá es un gato-perro con su lucezita que igual se desconciertan con lo que escribo, como si no fueran de por sí desconcertantes un gato-que-es-perro-que-es-gato-que-es-perro y una luz acurrucada en la sombra.
¿Divago? Es lo más seguro. Después de todo, esa compartición imposible dentro de un usb que confía en que la lluvia no le arruine el coloquio, no es más que una fantasía.

Pero si para el conferencista es la lluvia, para esta misiva el tema es… la tormenta.

Permíteme entonces que aproveche estas líneas para seguir nuestro intercambio de reflexiones sobre la crisis compleja que se avecina, según algunos, o que ya está, según otros.

Alguien ha dicho por ahí que nuestra visión (plasmada ahora en la tipografía del libro “El Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista. Participación de la Comisión Sexta del EZLN”), es apocalíptica y más cercana a Robert Kirkman y su “The Walking Dead” (el comic y la serie televisiva, inspirada o no, en él), que a Milton y Rose Friedman y su “Libertad de Elegir” (el libro y las políticas económicas que encuentran ahí su coartada). Que nos equivocamos por no ser ortodoxos, o que nos equivocamos por ser demasiado ortodoxos. Que no va a pasar nada, que al levantarse cada mañana estará lo necesario para el desayuno, que el perro del vecino seguirá ladrándole al camión de la basura, que al abrir el grifo del lavabo saldrá agua y no un sonido de ultratumba. Que somos sólo pajarracos de mal agüero que, además, no tenemos impacto mediático o académico (aunque cada vez más son lo mismo).

En fin, que la máquina funciona y cada quien está donde debe de estar. Las sacudidas son esporádicas y son sólo eso, sacudidas, y que las turbulencias son pasajeras y debidas a que alguien se resiste a estar donde debe estar. Como se descompone un reloj si un engranaje o resorte se salen de su lugar y el
Estado es el “relojero” que elimina la pieza rota y la sustituye por otra.

¿El Apocalipsis (todo incluido)? ¿El diluvio universal? ¿La humanidad prisionera en el ferrocarril aparentemente eterno e inmortal de Snowpiercer (la película del surcoreano Bong Joon-ho, titulada “Rompenieves” en el dvd de “producción alternativa” que me llegó -y que ahora no encuentro-), y reproduciendo dentro de él la misma inhumanidad que, queriendo resolver el calentamiento global, indujo el enfriamiento del planeta?

Nada más alejado de nuestro pensamiento. Nosotras, nosotros, zapatistas, no creemos que el mundo se vaya a acabar. Sí pensamos que el que conocemos actualmente se va a colapsar, y que su implosión va a acarrear multitud de desgracias humanas y naturales.

Sobre si esa implosión ya está en marcha o está por definirse, su duración y término, se puede debatir, argumentar, cuestionar, afirmar o negar. Pero hasta donde sabemos, no hay quien se atreva a negarla.

Todos allá arriba aceptan que la máquina está fallando, y ensayan una y mil soluciones, siempre dentro de la lógica de la máquina. Pero hay quien quiere romper con esa lógica y asevera: la humanidad es posible sin la máquina.

Sin embargo, como lo que somos, no nos preocupa tanto la tormenta. Después de todo, han sido siglos de tormenta para los pueblos originarios y los desposeídos de México y del mundo, y si algo se aprende abajo es a vivir en condiciones adversas. La vida entonces, y en contados casos la muerte, es una lucha continua, una batalla librada en todos los rincones de los calendarios y geografías. Y no hablo aquí de las mundiales, sino de las personales.

Como se puede concluir en una lectura atenta de nuestra palabra, el nuestro es un mensaje que va más allá de la tormenta y sus dolores.

Es nuestra creencia que la posibilidad de un mundo mejor (no perfecto ni acabado, dejemos eso para los dogmas religiosos y políticos) está fuera de la máquina y su posibilidad se sostiene en un trípode. O más bien en la interrelación entre tres columnas que han pervivido y perseverado, con sus altibajos, sus pequeñas victorias y sus grandes derrotas, a lo largo de la breve historia del mundo: las artes (exceptuando de estas últimas a la literatura), las ciencias y los pueblos originarios con los sótanos de la humanidad.

Tal vez te preguntes, un poco por curiosidad y otro mucho por la interpelación directa que te supone, el por qué pongo en un compartimento excluso a la literatura. Permíteme que lo diga más adelante.

Notarás que, abandonando a los clásicos, no he puesto a la política entre las vías de salvación.

Conociéndonos un poco (con todo y que no aparezcamos ni en interiores de las páginas de los medios, hay bibliografía propia y abundante para quien tiene un interés honesto en saber de qué va el zapatismo), es claro que nos referimos a la política clásica, a la política “de arriba”.

Escucha, Juan, hermano, yo sé que eso da no para otra carta, sino para una biblioteca ya que en ésas estamos, así que permíteme que deje ese punto en el aire. No porque sea menos importante o trascendente en la tormenta, sino porque ya “agarré camino”, como dicen los compas, y si sigo cualquiera de las bifurcaciones con las que me tienta la palabra, corres el riesgo de que esta carta nunca te llegue, no por la lluvia, sino por inconclusa.

He puesto “las artes” porque son ellas (y no la política) quienes cavan en lo más profundo del ser humano y rescatan su esencia. Como si el mundo siguiera siendo el mismo, pero con ellas y por ellas pudiéramos encontrar la posibilidad humana entre tantos engranajes, tuercas y resortes rechinando con mal humor. A diferencia de la política, el arte entonces no trata de reajustar o arreglar la máquina. Hace, en cambio, algo más subversivo e inquietante: muestra la posibilidad de otro mundo.

Puse “las ciencias” (y me refiero aquí especialmente a las llamadas “ciencias formales” y a las “ciencias naturales”, considerando que las sociales aún tienen algunas cosas que definir -ojo: sin que esto implique una demanda y exigencia-) porque tienen la posibilidad de reconstruir sobre la catástrofe que ya “opera” en todo el territorio mundial. Y no hablo de “reconstruir” en el sentido de retomar lo caído y armarlo de nuevo, a imagen y semejanza de su versión antes de la desgracia. Hablo de “rehacer”, es decir, “hacer de nuevo”. Y los conocimientos científicos pueden entonces reorientar la desesperación y darle su sentido real, es decir, “dejar de esperar”. Y quien deja de esperar, podría empezar a actuar.

La política, la economía y la religión dividen, parcelan, parten. Las ciencias y las artes unen, hermanan, convierten las fronteras en ridículos puntos cartográficos. Pero, cierto, ni unas ni otras están exentas de la feroz división de clases y deben elegir: o contribuyen al mantenimiento y reproducción de la máquina, o contribuyen a mostrar su necesaria supresión.

Como si en lugar de re-etiquetar la máquina, embelleciéndola o afinándola, el arte y la ciencia plantaran, sobre la cromada superficie del sistema, un letrero lacónico y definitorio: “CADUCO”, “Tiempo Transcurrido”, “para continuar viviendo deposite otro mundo”.

Imagina (a tu generación algo le debe haber tocado de John Lennon, la mía es más de sones y huapangos), imagina que todo lo que se gasta en política (por ejemplo, en elecciones por votación y elecciones por guerra, tan antidemocráticas unas como las otras –“la política y la economía son la continuación de la guerra por otros medios”, debió haber dicho Clausewitz si hubiera partido de la ciencia social), se dedicara a las ciencias y las artes. Que en lugar de campañas electorales y militares hubiera laboratorios, centros de investigación y divulgación científica, conciertos, exposiciones, festivales, librerías, bibliotecas, teatros, cines, y campos y calles donde reinaran las ciencias y las artes, y no las máquinas.

Claro, nosotras, nosotros, zapatistas, estamos convencidos de que eso es posible sólo fuera de la máquina. Y que hay que destruirla. No reajustarla, no maquillarla, no hacerla “más humana”. No, destruirla. Si algo de sus restos sirve, que sea como muestra de que no hay que repetir la pesadilla.

Como si sólo fuera un referente al que se mira por el “Espejo Retrovisor” mientras se deja atrás el camino.

Pero no dudamos que haya alguien que piense o crea que es factible dentro de ella, sin alterar su funcionamiento, cambiando de maquinista o viendo que los vagones más suntuosos redistribuyeran su riqueza para que algo (tampoco mucho, no hay que exagerar), les llegara a los vagones traseros. Claro, siempre recalcando que cada quien está donde debe de estar. Pero la candidez, hermano, suele ser uno de los ropajes de la perversidad.

Y he mencionado a los pueblos originarios y los sótanos mundiales, bueno, pues porque son quienes más oportunidad tienen de sobrevivir a la tormenta y los únicos con la capacidad para crear “otra cosa”.

Alguien tiene que responder mañana a la pregunta “¿Hay alguien en la Tierra?”. Y aquí la palabra presenta, no sin coquetería provocadora, otra bifurcación que, en bien de esta misiva, evito con mi conocido recato.

He dicho antes, socarrón y pendenciero, que las artes, exceptuando a la literatura. Bueno, porque creo (y esto es individual) que a la literatura le tocaría crear los lazos entre esos 3 pies, y dar cuenta del proceso, afortunado o no, de su interrelación. Le toca ser “El Testigo”. Pero lo más seguro es que yo esté equivocado o sólo sea que, en este juego de cartas, he destapado la del “Joker” para preguntar

“¿Por qué tan serios?”.

-*-

¿Qué queremos? La clave para entender el mensaje subterráneo del zapatismo está en los pequeños relatos que, sobre la niña indígena autodenominada “Defensa Zapatista”, aparecen en el libro de “El

Pensamiento Crítico frente a la Hidra Capitalista”.

Imaginar lo que, por necesario y urgente, parece imposible: una mujer que crezca sin miedo.

Claro que cada geografía y calendario agrega sus cadenas: indígena, migrante, trabajadora, huérfana, desplazada, ilegal, desaparecida, violentada sutil o explícitamente, violada, asesinada, condenada siempre a agregar pesos y condenas a su condición de mujer.

¿Qué mundo sería parido por una mujer que pudiera nacer y crecer sin el miedo a la violencia, al acoso, a la persecución, al desprecio, a la explotación?

¿No sería terrible y maravilloso ese mundo?

Así que si alguna vez me pidieran a mí, sombra fantasmal de nariz impertinente, que definiera el objetivo del zapatismo, diría: “hacer un mundo donde la mujer nazca y crezca sin miedo”.

Ojo: no estoy diciendo que en ese mundo ya no habría esas violencias acechándola (sobre todo porque igual se puede acabar varias veces el planeta, pero no lo peor de nuestra condición de varones).

Tampoco digo que no haya ya mujeres sin miedo. Que su empeño rebelde les haya conseguido esa victoria en la batalla cotidiana, y que sepan que ganan batallas. Pero no la guerra. No, hasta que cualquier mujer en cualquier rincón de las geografías y calendarios mundiales crezca sin miedo.

Hablo de la tendencia. ¿Podríamos afirmar que la mayoría de las mujeres nacen y crecen sin miedo?

Creo que no, y probablemente me equivoque y es seguro que arribarán cifras, estadísticas y muestras de que estoy equivocado.

Pero, en nuestro limitado horizonte, percibimos el miedo, miedo porque pequeña, miedo porque grande, miedo porque delgada, miedo porque gorda, miedo porque bonita, miedo porque fea, miedo porque embarazada, miedo porque no embarazada, miedo porque niña, miedo porque joven, miedo porque madura, miedo porque anciana.

¿Vale la pena empeñar el paso, la vida y la muerte en tal quimera?

Nosotras, nosotros, zapatistas, decimos que sí, que vale la pena.

Y en ello ponemos la vida que, aunque es poco, es todo lo que tenemos.

-*-

Sí, tienes razón en que no faltará quién nos tache de “ingenuos” (en el mejor de los casos, porque en todos los idiomas hay sinónimos más crudos). / Este procesador de textos, un software libre y de código abierto, me gusta porque cada que quiero escribir “caso” o “casos”, el corrector me propone “caos”. Creo que el software libre sabe más de tormentas devastadoras que yo/.

En fin, ¿en qué estaba? ¡Ah!, las palabras perdidas, su naufragio en papeles o bites, los pueblos originarios y los sótanos de la humanidad convertidos en arca de Noé, las ciencias y las artes como islas salvadoras, una niña sin miedo como brújula y puerto…

¿Eh? Sí, coincido contigo en que el resultado de todo eso tiene más de caos que de caso, pero ésta es sólo una carta que, como todas las cartas debieran, se convierte en un avioncito de papel con la intimidante insignia de “Fuerza Aérea Zapatista” dibujada en un costado, y allá va buscando a su destinatario. Porque a saber dónde andas Juan, hermano bajo protesta. Como decían las abuelas antes (no sé ahora), “ya sosiégate chamaco”, y ponte una chamarra o un abrazo porque hace frío y “el tema, ya lo sabes, es la lluvia”

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero del 2016.


viernes, 26 de febrero de 2016

ASÍ QUE MEJOR AUTOPRESCRÍBANSE ESTO:


¿Y EN LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS?

¿Y EN LAS COMUNIDADES ZAPATISTAS?

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

México.

Febrero del 2016.

A l@s compañer@s de la Sexta:

A quien corresponda:

Compañeroas, compañeros y compañeras:

Ahora les vamos a platicar un poco de cómo están las comunidades zapatistas, donde resisten y luchan las bases de apoyo.

Esto que ahora les vamos a relatar viene de los informes de las mismas compañeras y compañeros zapatistas responsables en los pueblos, responsables de comisiones (por ejemplo de salud, educación, jóven@s, etc), autoridades autónomas y responsables organizativos. Pero con l@s compas del Comité lo hemos checado para ver si no es mentira, o que le están cambiando para que parezca que está bien y esconder lo que está mal. El trabajo de estos escritos no es decirles mentiras a nuestr@s compas de la Sexta ni a quienes apoyan y son solidari@s. Ni a ustedes, ni a ell@s ni a nadie más.

Si vamos mal, lo decimos claro, no para que se sientan más tristes de lo que están por todo lo que ocurre allá en sus geografías y calendarios. Lo decimos porque es nuestra forma de darles cuentas o sea informarles y que lo sepan si vamos por el camino que les dijimos o es que ya andamos en otras cosas, tal vez repitiendo los mismos vicios que criticamos.

Pero si vamos bien, pues también queremos que lo sepan para que así se alegren con el corazón colectivo que somos.

¿Cómo sabemos si vamos bien o mal? Pues para nosotras, nosotros, zapatistas, es muy sencillo: los pueblos hablan, los pueblos mandan, los pueblos hacen, los pueblos deshacen. En el momento que alguien agarra mal camino, rápido el colectivo le da como quien dice su zape y, o corrige o va para fuera.

Eso es nuestra autonomía: es nuestro el camino, nosotr@s lo caminamos, nosotr@s acertamos, nosotr@s nos equivocamos, nosotr@s nos corregimos.

En resumen, les decimos la verdad, porque de mentiras ya deben estar bastante hartos y aburridos. Y la verdad, aunque a veces duela, siempre alivia.

O sea que no queremos hacer como los malos gobiernos que en estos días pasados se maquillaron mucho, según esto para agradar al visitante y para que no viera lo que pasa abajo. Pero ese maquillaje sólo sirvió para demostrar cuán falsos son los gobiernos. ¿Acaso creen que cualquiera medianamente inteligente no vería la realidad? Que se manifieste o no respecto a esa realidad, y la forma en que lo haga, pues es otra cosa y va en su cuenta.

Va pues, sin mucho rollo. Lo que les contamos ahora es además de lo que ya se explicó en los libros de la Escuelita Zapatista. Si usted no asistió a la Escuelita Zapatista en comunidad o en extramuros, o no conoce los que dicen los libros de texto, pues le recomendamos que los lea. Ahí se va a enterar de cómo ha sido el proceso de construcción de la autonomía.

Esto que pasa es nuevo, son nuevas cosas que han aparecido, o sea que no había hace uno o dos años:

.- Se mantiene el crecimiento zapatista. Están entrando más jóvenes y jóvenas.

.- En la salud están bien las compañeras y compañeros. Lo que se ve es que en sus clínicas autónomas llegan menos porque ha crecido mucho el trabajo de prevención y por la atención que dan los promotores de salud autónoma. O sea que se enferman menos. En las clínicas zapatistas autónomas los que llegan más y más seguido son los partidistas.

.- En educación está pareja la educación primaria. Pero ahora hay una exigencia nueva de las comunidades: la secundaria y la preparatoria. En algunas zonas ya hay secundaria, pero no en todas. Ahora hay jóvenes y jóvenas que están demandando educación superior. No quieren talleres, sino estudio superior de las ciencias y las artes. Pero no estudio según el modo capitalista de las universidades institucionales, sino según nuestro modo. En esto nos falta mucho.

.- De la economía, sin contar lo que ya hay y se mantiene de trabajos colectivos e individuales (milpa, frijol, cafetal, pollo, plátano, borrego, ganado, tienda, miel de abeja, hortaliza, compra y venta de ganado, y otros tipos de productos), lo que se ha visto es que han crecido en su producción, lo que ha mejorado la alimentación y la salud, sobre todo en jóven@s y niñ@s.

.- En algunas zonas los promotores de salud autónoma ya se están capacitando en ultrasonido, laboratorio, consulta general, odontología y ginecología. Además se hacen campañas de salud preventiva en las regiones. En una zona, con la ganancia obtenida en el trabajo colectivo de ganado, ya se adquirió equipo de laboratorio y aparato de ultrasonido. Ya tienen compañeras y compañeros preparados para el manejo de esos aparatos, producto de la enseñanza de entre ellos como promotores de salud de un caracol a otro, o sea se enseñaron entre ellos mismos Y ya está en construcción otra clínica hospital, para que de aquí en el futuro se puedan hacer ahí pequeñas cirugías, como ya se están haciendo en La Realidad y Oventik.

.- En el trabajo de la tierra, han crecido mucho los colectivos de milpa y ganado. Con la ganancia, además de conseguir aparatos y medicinas para las clínicas, se compraron un tractor.

.- En comercio las cooperativas de abarrotes han conseguido su independencia económica y han mantenido precios bajos para las familias zapatistas. Esto es posible porque no hay quien se enriquezca con el encarecimiento de los productos de consumo básico.

.- En las tiendas autónomas no hay ropa de marcas exclusivas ni las últimas modas del vestir, pero no faltan las naguas, vestidos, blusas, pantalones, camisas, zapatos (la mayoría fabricados en las zapaterías autónomas) y lo que cada quien use para cubrir sus partes privadas.

.- Quienes más han avanzado en los colectivos de producción y comercio, son las compañeras. Hace unos años, fruto del trabajo colectivo de la comandancia, comités e insurgent@s, (sí, también nosotr@s trabajamos para producir y conseguir paga) se destinó una cantidad a cada municipio autónomo para que las compañeras bases de apoyo lo trabajaran en colectivo en lo que decidieran ellas.

Y resulta que salieron mejor administradoras que los hombres, porque en un municipio las compañeras no sólo levantaron un colectivo de ganado con éxito, ahora está tan avanzado que ya están dando “al partir” sus vacas a otros pueblos con colectivos de mujeres (“al partir” le dicen l@s zapatistas cuando lo obtenido se “parte” a la mitad y esa mitad se le da a otra “parte”).

.- Igual ha ocurrido con las cooperativas de abarrotes: ya están dando préstamo a otros colectivos de región o pueblos y hasta a compañeras individuales.

.- Todos los municipios autónomos tienen trabajo colectivo de milpa y otros tienen ganado. Todas las
regiones tienen trabajo colectivo que da ganancia. Por ejemplo, en esta celebración pasada, las regiones cooperaron para la vaca que comieron en la fiesta y para los músicos.

.- La gran mayoría de los pueblos tienen trabajo colectivo, unos cuantos pueblos que no trabajan en colectivo los compañeros, pero las compañeras sí, y hay pueblos que son 2 colectivos, un colectivo de compañeros y un colectivo de compañeras. Individualmente todos luchan por estar bien y han logrado salir adelante. Tanto milician@s como insurgent@s trabajan en colectivos de producción para apoyarse y apoyar a los pueblos.

.- En el caracol de Oventik ya tienen una tortillería autónoma. No sabemos a cómo esté ahorita el kilo de tortilla en sus geografías, pero en Oventik está a 10 pesos el kilo. Y son de maíz, no de maseca.

Hasta los transportes públicos hacen viajes especiales para comprar sus tortillas ahí. En la zona de Los Altos de Chiapas, donde se encuentra el caracol de Oventik, no se produce maíz. El maíz se produce en las regiones de la Selva y se comercia entre colectivos de zona para que las familias zapatistas tengan maíz a buen precio y sin intermediarios. Para esto se usan camiones que fueron donados a las Juntas de Buen Gobierno por buenas personas que no vamos a decir su nombre pero ellas y nosotr@s sabemos quiénes son.

.- En muchos pueblos zapatistas como el 50% trabaja en colectivo y el resto individual. En otros la mayoría trabaja en individual. Aunque se promueve el trabajo colectivo, se respeta el trabajo individual que no explota a otros individuos. Tanto en el trabajo colectivo como en el individual no sólo se mantienen sino que avanzan.

.- Según en cada lado es cómo se organizan los trabajos colectivos. Hay colectivos en pueblos y en algunos hay colectivos de hombres, de mujeres y de jóven@s. Hay colectivos de región o de municipio. Hay colectivos de zona o de Junta de Buen Gobierno. Cuando un colectivo avanza más, apoya a los otros colectivos que están más atrasados. O, como en algunas regiones, el trabajo colectivo de producción de alimentos se destina a los albergues que hay para escuelas secundarias autónomas.

-*-

Todo esto que les platicamos de avance no viene de la comandancia zapatista, o sea que no salió de las cabezas de unos cuantos, sino que viene de las comparticiones entre los mismos pueblos.

En esas comparticiones se cuentan de sus trabajos, de sus avances y de sus problemas y errores. De ahí salen muchas y nuevas ideas que se intercambian entre ellos. O sea que se aprenden entre los mismos compañeros y compañeras.

Y claro les decimos que nosotros, como mandos, también aprendemos, y mucho, de nuestras compañeras y compañeros zapatistas.

Es terrible y maravilloso lo que miramos y escuchamos, tanto que no sabemos qué va salir de todo ese avance.

Ahora no les contamos del rearme de paramilitares, del aumento de patrullajes militares, aéreos y terrestres, y de todo lo que hacen los malos gobiernos para tratar de destruirnos. No les damos detalles porque lo sabemos bien que ustedes tampoco la tienen fácil, que sus resistencias y rebeldías sufren agresiones todos los días, a todas horas y en todas partes. Y que, como quiera, siguen rebeldes y resistiendo.

Pero sabemos que saben que todo esto que les platicamos se da en medio de agresiones, ataques, hostigamientos, calumnias y silencios cómplices. En medio de una guerra, pues.

Y aunque en los períodos oscuros, como el que ahora se padece, surgen “comerciantes de la esperanza”, l@s zapatistas no nos dejamos llevar por las tonterías eclesiales, seglares o laicas de supuestos “nuevos constituyentes”, que quieren “salvarnos” y que recurren a los mismos viejos métodos de coerción que dicen criticar, y que mienten sobre supuestos apoyos del EZLN mientras tratan de reeditar la historia con el apoyo de “vanguardias” obsoletas que, desde hace tiempo, claudicaron de su propia herencia.

El EZLN no apoya ninguna venta de espejitos. Estamos en 2016, no en 1521, ya despierten.

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Compas de la Sexta, Hermanas y Hermanos del Congreso Nacional Indígena:

Con todo y en medio de todas esas acechanzas, l@s zapatistas nos preparamos para lo peor, lo que está por venir.

No tememos. No porque seamos temerarios, sino porque confiamos en nuestr@s compas.

Parece como si, frente a la tormenta que ya sacude los cielos y suelos del mundo, las bases de apoyo zapatistas se hubieran crecido. Como que ahora es cuando más brillan su habilidad, sabiduría, imaginación y creatividad.

En realidad estas palabras, más que informar o dar cuentas, lo que quieren es abrazarlos, abrazarlas,abrazarloas, y recordarles que acá, en este rincón del mundo, tienen compas que, a pesar de las distancias en calendarios y geografías, no les olvidan.

Pero no todo va bien. Claro les decimos que vemos una falla: las mujeres zapatistas están avanzando más que los hombres. O sea que no se está avanzando parejo.

Cada vez queda menos de aquel tiempo en que el hombre era el único que aportaba la paga para la casa. Ahora en algunas zonas los colectivos de mujeres le dan trabajo a los hombres. Y no son pocos los hogares zapatistas donde la mujer es la que le va a dar paga al hombre para que se compre una su camisa, unos sus pantalones, un su paliacate y un su peine para que esté bien galán en las próximas actividades que anunciaremos pronto.

Porque tal vez seamos sucios, feos y malos, pero eso sí: bien peinados.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés. Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero del 2016.

Del Cuaderno de Apuntes del Gato-Perro:

Fragmento de la conversación entre unos partidistas y un@s zapatistas:

Partidistas: ¿Como EZLN no reciben programa del gobierno como Procampo, Prospera, Nuevo
Amanecer de los Ancianos?

Zapatistas: No.

Partidistas; ¿Como organización quiénes los subsidian?

Zapatistas: Estamos organizados y tenemos bases de apoyo quienes trabajamos juntos y gobernamos y tenemos trabajos colectivos y con eso obtenemos recursos económicos para sostener nuestra resistencia.

Partidistas:-¿Y de qué manera nosotros y nosotras como sociedad civil nos podemos organizar y cómo nos pueden asesorar, guiar y enseñar?

Zapatistas: Vean de la situación con los medios libres o con el Congreso Nacional Indígena. Nosotros no estamos para decir y decidir cómo se van a organizar y a ponerle nombre a su organización. Que el pueblo piense y decida qué hacer y cómo se va a organizar.

Partidistas: ¿Qué debemos hacer?

Zapatistas: Nuestra idea es echar abajo el sistema capitalista.

-*-

Informe sobre la plática que hubo, una madrugada del mes de febrero, entre quien llaman

Subcomandante Insurgente Moisés y el llamado SupGaleano:

SupMoy: Llegó en el informe que hay amenazas de muerte y que el gobierno quiere atacar los
caracoles para acabar ya con el zapatismo, que porque los está haciendo quedar mal a los gobiernos.

SupGal: …

SupMoy: Que me están buscando a mí y a ti, para matarnos.

SupGal: ¿”matarnos”? ¿no será “detenernos”, “apresarnos”?

SupMoy: No, el informe dice “para matarlos”.

SupGal: Mta magre, ¿y yo por qué? Eso es racismo-colonialista-hetero-patriarcal-eurocéntrico. Si tú eres el vocero, a ti te toca. Yo sólo soy el último bastión del machismo zapatista y ya ves que estamos en franca retirada. Además, ¿por qué la violencia? Antes decían sólo “detener”, “orden de presentación”, “arresto”, ahora “matar”. Y además yo ya me morí varias veces ¿no me lo toman en cuenta? Ya, que lo den por visto y pongan “misión cumplida”. Pero no me cambies el tema: te estoy diciendo que no hay que poner en el comunicado lo de los colectivos de mujeres.

SupMoy: ¿Y por qué no?

SupGal: Pues porque si lo decimos vamos a quedar mal con el género masculino. Toda una tradición de películas de Pedro Infante y canciones de José Alfredo Jiménez corre el peligro de desaparecer. ¿Tú estás de acuerdo con que desaparezcan culturas ancestrales? No, ¿verdad?

SupMoy: Pues como decía el finado: ya se chingó la Roma ésa porque ya lo puse.

SupGal: ¡¡¿Cómo?!! ¿Y la solidaridad de género?

SupMoy: Mejor piénsale cómo hacerle para que los hombres le echen más ganas y avancen sus colectivos.

SupGal: Ok, ok, ok, Necesitamos volver a nuestras raíces, como quien dice. Voy a hacer un programa especial para Radio Insurgente. Qué Games of Thrones ni qué nada; puras canciones del gran camarada y dirigente, primero de su nombre, rey de Garibaldi, padre de los dragones, y señor de las siete leguas: Pedro Infante.

SupMoy: Jajajajajaja. No te lo van a trasmitir. Quien se encarga de la programación es una compañera.

SupGal: Mta magre, ¡malhaya la ley revolucionaria de mujeres! ¿Y de José Alfredo Jiménez?

SupMoy: ¡Uuy! De ése menos.

SupGal: Mmh… ¿de los Bukis entonces?… ¿Los Temerarios?… ¿Brindis?… ¿Los Tigres del Norte? ¿Piporro?

La discusión siguió hasta que el gato-perro, acicalándose las uñas, sentenció: guau-miau.

Era de madrugada, hacía mucho frío y, a pesar de que una sombra se erguía sobre la faz de la tierra, una lucecita entibiaba la palabra “resistencia”.

Doy fe bajo protesta de género.

Nota: Este escrito fue realizado en un procesador de textos de software libre y código abierto, con un sistema operativo GNU/Linux, con distro UBUNTU 14.04 LTS, en una computadora de la muy exclusiva y conocida marca “La Migaja Z.A. de C.V. de R.L” (nota: “Z.A” son las iniciales de “Zapatista Autónoma”; “C.V” de “Cooperación Virtual”; “R.L” de “Rebeldía Lúdica”), modelo “Deus Ex Machina 6.9”, reconstruida (o sea que se quebró, pero la rearmamos como rompecabezas) en el Departamento de Alta Tecnología Alternativa Zapatista (DATAZ, por sus siglas en español). Ok, ok, ok, quedó como una figura geométrica tridimensional que llamamos “KEKOSAEDRO” -porque nadie sabe qué cosa es-, y sobraron algunos cables y tornillos pero funciona bien… hasta que no funciona. “UBUNTU”, en lengua zulú también significa“Soy porque nosotros somos”. Diga “SÍ” al software libre. ¡Fuck Microsoft, Apple and so forth (if you know what I mean)! ¡Linux rules!




martes, 3 de marzo de 2015

Carta del EZLN a Doña Emilia Aurora Sosa Marín, compañera del Mayor Insurgente Honorario Félix Serdán Nájera.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Febrero del 2015.
Para: Doña Emilia Aurora Sosa Marín.
De: Subcomandantes Insurgentes Moisés y Galeano.


EZLN, Chiapas, México.

Compañera Emilia:

Hace algunas horas supimos la noticia. No sabemos cuánto tarden estas líneas en llegar hasta sus manos, pero sabemos que, sin importar el calendario, sabrá usted leer en ellas el abrazo colectivo que le damos.

Porque acá también duele y da pena el fallecimiento, la madrugada del pasado 22 de febrero, de Don Félix Serdán Nájera, oficial honorario que fue de nuestro Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Acá recordamos la mirada tierna y firme de Don Félix, pero también su presencia de usted. Como si en ambos se completara el andar. Por eso le decimos que nos duele su ausencia de él. Pero también nos duele el dolor que ahora duele en su corazón, Doña Emilia.

Por eso en estas letras no sólo queremos saludar la memoria del compañero Félix Serdán, también queremos abrazarla a usted.

Usted y él nos han mostrado en vida, que el compromiso y el ser consecuentes no se alardea, que no se mide en templetes, reflectores, grandes discursos y calendarios fatídicos.

Porque la lucha no es un relámpago coyuntural que ilumina todo y desaparece sin más. Es una luz que, aunque pequeña, se alimenta todos los días y a todas horas. Una luz que no se pretende única y omnipotente. Una luz que tiene como objetivo el unirse a otras, no para alumbrar un monumento, sino para iluminar el camino y no perdernos.

En pocas palabras: la lucha no se vende, no se rinde y no claudica.

Él, como usted, siempre nos hablaron y hablan con la palabra sencilla y verdadera de quienes comparten sueños, dolores y empeños.

Y cuando lo escuchábamos, los escuchábamos a ambos. Y era a los dos a quienes veíamos, y vemos, a nuestro lado en el largo camino de la resistencia.

Porque aunque no hay palabra que calme el dolor, ustedes dos nos han heredado el compromiso de ser zapatistas hasta el último aliento.

Ese ejemplo de ustedes dos, que se repite y refleja en mujeres, hombres y otroas en todos los rincones del planeta, nos demanda y obliga en los dos pasos en los que insistimos quienes luchamos por justicia, libertad y democracia: la resistencia y la rebeldía.

Y así como los miramos a ustedes, en su mirada nos vemos. Porque ustedes dos han estado de este lado sin depender de modas y coyunturas. Están porque reconocieron que el camino de acá y el de allá tienen el mismo destino.

Sin desgastarse en las miradas y palabras de arriba, ustedes dos han tenido siempre el corazón abierto para quienes son como nosotras, nosotros. Para quienes no confiamos para nada en el sistema que nos oprime, engaña, ataca. Para quienes, con la misma tierna rabia que se adivinaba en la mirada del Mayor Insurgente Félix Serdán y en usted, Doña Emilia, construyen sin aspavientos, sin ceremonias inútiles y sin declaraciones estruendosas, los mil espejos de la libertad.

Vimos que una bandera, la rojinegra del EZLN, arropó el reposo final de nuestro compañero. Con ella y en ella estuvimos y estamos las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Con ella y en ella estamos con usted, Doña Emilia.

Y en quienes se cobijan bajo esa bandera, seguirá su ejemplo de ustedes. Seguirá la lucha. Porque es cierto que la muerte no encuentra alivio si nuestra mirada se detiene en el final. Pero acá pensamos que la muerte sólo se cura con vida, y la vida sólo vale la pena con lucha. Y la lucha sólo es fértil en colectivo.

Así que no nos morimos con Don Félix. Con su vida vivimos. Con su vida y con la de muchas, muchos y muchoas que se mueren resistiendo y rebelándose. Porque aunque parece que nadie lleve la cuenta de las ausencias, hay quien es nadie para no olvidarla.

Reciba nuestro abrazo que, aunque no cure las ausencias, alivie al confirmarles, a usted y a Don Félix, que sus miradas acá se reflejan porque también se andan los mismos pasos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

A nombre de las mujeres, hombres, niños y ancianos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

         Subcomandante Insurgente Moisés         Subcomandante Insurgente Galeano.

México, Febrero del 2015.

P.D.- Según nos dicen compas del Equipo de Apoyo de la Comisión VI del EZLN, ya le entregaron una pequeña ayuda que le mandamos en cuanto supimos la triste noticia. Con esta carta le deben entregar otro tanto. No es mucho porque nuestras posibilidades son reducidas. Pero el apoyo entre compas no tiene medida. Conocemos bien que eso no alivia el dolor de la ausencia, pero sabemos que padece también dificultades económicas por la larga enfermedad de nuestro compañero. Estamos seguros de que l@s compas de la Sexta en todo el mundo, estarán, como nosotros, pendientes de apoyarla en lo posible.

Nota del Equipo de Apoyo a la Comisión Sexta.- La cuenta bancaria por si desea apoyar a la compañera es de Banorte, a nombre de Aurora Sosa Marín, número de cuenta 0245483284. 9676 Plaza Cuernavaca, sucursal 2507 Jojutla, clabe 072544002454832840