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domingo, 25 de mayo de 2014

Entre la luz y la sombra

ENTRE LA LUZ Y LA SOMBRA.
En La Realidad, Planeta Tierra.

Mayo del 2014.

Compañera, compañeroa, compañero:


Buenas noches, tardes, días en cualesquiera que sea su geografía, su tiempo y su modo.

Buenas madrugadas.

Quisiera pedirles a las compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta que vienen de otras partes, especialmente a los medios libres compañeros, su paciencia, tolerancia y comprensión para lo que voy a decir, porque éstas serán mis últimas palabras en público antes de dejar de existir.

Me dirijo a ustedes y a quienes a través de ustedes nos escuchan y miran.

Tal vez al inicio, o en el transcurso de estas palabras vaya creciendo en su corazón la sensación de que algo está fuera de lugar, de que algo no cuadra, como si estuvieran faltando una o varias piezas para darle sentido al rompecabezas que se les va mostrando. Como que de por sí falta lo que falta.

Tal vez después, días, semanas, meses, años, décadas después se entienda lo que ahora decimos.

Mis compañeras y compañeros del EZLN en todos sus niveles no me preocupan, porque de por sí es nuestro modo acá: caminar, luchar, sabiendo siempre que siempre falta lo que falta.

Además de que, que no se ofenda nadie, la inteligencia de l@s compas zapatistas está muy por arriba del promedio.

Por lo demás, nos satisface y enorgullece que sea ante compañeras, compañeros y compañeroas, tanto del EZLN como de la Sexta, que se da a conocer esta decisión colectiva.

Y qué bueno que será por lo medios libres, alternativos, independientes, que este archipiélago de dolores, rabias y digna lucha que nos llamamos “la Sexta” tendrá conocimiento de esto que les diré, donde quiera que se encuentren.

Si a alguien más le interesa saber qué pasó este día tendrá que acudir a los medios libres para enterarse.

Va pues. Bienvenidas y bienvenidos a la realidad zapatista.

I.- Una decisión difícil.

Cuando irrumpimos e interrumpimos en 1994 con sangre y fuego, no iniciaba la guerra para nosotras, nosotros los zapatistas.

La guerra de arriba, con la muerte y la destrucción, el despojo y la humillación, la explotación y el silencio impuestos al vencido, ya la veníamos padeciendo desde siglos antes.

Lo que para nosotros inicia en 1994 es uno de los muchos momentos de la guerra de los de abajo contra los de arriba, contra su mundo.

Esa guerra de resistencia que día a día se bate en las calles de cualquier rincón de los cinco continentes, en sus campos y en sus montañas.

Era y es la nuestra, como la de muchos y muchas de abajo, una guerra por la humanidad y contra el neoliberalismo.

Contra la muerte, nosotros demandamos vida.
Contra el silencio, exigimos la palabra y el respeto.
Contra el olvido, la memoria.
Contra la humillación y el desprecio, la dignidad.
Contra la opresión, la rebeldía.
Contra la esclavitud, la libertad.
Contra la imposición, la democracia.
Contra el crimen, la justicia.

¿Quién con un poco de humanidad en las venas podría o puede cuestionar esas demandas?

Y en ese entonces muchos escucharon.

La guerra que levantamos nos dio el privilegio de llegar a oídos y corazones atentos y generosos en geografías cercanas y alejadas.

Faltaba lo que faltaba, y falta lo que falta, pero conseguimos entonces la mirada del otro, su oído, su corazón.

Entonces nos vimos en la necesidad de responder a una pregunta decisiva:

“¿Qué sigue?”

En las tétricas cuentas de la víspera no entraba la posibilidad de plantearnos pregunta alguna. Así que esa pregunta nos llevó a otras:

¿Preparar a los que siguen en la ruta de la muerte?

¿Formar más y mejores soldados?

¿Invertir empeños en mejorar nuestra maltrecha maquinaria de guerra?
¿Simular diálogos y disposición para la paz, pero seguir preparando nuevos golpes?
¿Matar o morir como único destino?
¿O debíamos reconstruir el camino de la vida, ése que habían roto y siguen rompiendo desde arriba?

El camino no sólo de los pueblos originarios, también de trabajadores, estudiantes, maestros, jóvenes, campesinos, además de todas las diferencias que se celebran arriba, y abajo se persiguen y se castigan.

¿Debíamos inscribir nuestra sangre en el camino que otros dirigen hacia el Poder o debíamos voltear el corazón y la mirada a los que somos y a los que son lo que somos, es decir los pueblos originarios, guardianes de la tierra y la memoria?

Nadie lo escuchó entonces, pero en los primeros balbuceos que fueron nuestras palabras advertimos que nuestro dilema no estaba entre negociar o combatir, sino entre morir o vivir.

Quien hubiera advertido entonces que ese temprano dilema no era individual, tal vez hubiera entendido mejor lo que ha ocurrido en la realidad zapatista los últimos 20 años.

Pero les decía yo que nos topamos con esa pregunta y ese dilema.

Y elegimos.

Y en lugar de dedicarnos a formar guerrilleros, soldados y escuadrones, preparamos promotores de educación, de salud, y se fueron levantando las bases de la autonomía que hoy maravilla al mundo.
En lugar de construir cuarteles, mejorar nuestro armamento, levantar muros y trincheras, se levantaron escuelas, se construyeron hospitales y centros de salud, mejoramos nuestras condiciones de vida.

En lugar de luchar por ocupar un lugar en el Partenón de las muertes individualizadas de abajo, elegimos construir la vida.

Esto en medio de una guerra que no por sorda era menos letal.

Porque, compas, una cosa es gritar “no están solos” y otra enfrentar sólo con el cuerpo una columna blindada de tropas federales, como ocurrió en la zona de Los Altos de Chiapas, y a ver si hay suerte y alguien se entera, y a ver si hay un poco más de suerte y el que se entera se indigna, y otro poco más de suerte y el que se indigna hace algo.

En el entretanto, las tanquetas son frenadas por las mujeres zapatistas, y a falta de parque fue con mentadas de madre y piedras que la serpiente de acero tuvo que echarse para atrás.

Y en la zona norte de Chiapas, padecer el nacimiento y desarrollo de las guardias blancas, recicladas entonces como paramilitares; y en la zona Tzotz Choj las agresiones continuas de organizaciones campesinas que de “independientes” a veces ni el nombre tienen; y en la zona de la Selva Tzeltal la combinación de paramilitares y contras.

Y una cosa es gritar “todos somos marcos” o “no todos somos marcos”, según el caso o cosa, y otra la persecución con toda la maquinaria de guerra, la invasión de poblados, el “peinado” de montañas, el uso de perros adiestrados, las aspas de los helicópteros artillados alborotando los copetes de las ceibas, el “vivo o muerto” que nació en los primeros días de enero de 1994 y alcanzó su nivel más histérico en 1995 y el resto del sexenio del ahora empleado de una trasnacional, y que esta zona de Selva Fronteriza padeció desde 1995 y a la que se suma después la misma secuencia de agresiones de organizaciones campesinas, uso de paramilitares, militarización, hostigamiento.

Si hay algún mito en todo esto no es el pasamontañas, sino la mentira que repiten desde esos días, incluso retomada por personas con altos estudios, de que la guerra contra los zapatistas sólo duró 12 días.

No haré un recuento detallado. Alguien con un poco de espíritu crítico y seriedad puede reconstruir la historia, y sumar y restar para sacar la cuenta, y decir si fueron y son más los reporteros que los policías y soldados; si fueron más los halagos que las amenazas e insultos, si el precio que se ponía era para ver el pasamontañas o para capturarlo “vivo o muerto”.

En esas condiciones, algunas veces sólo con nuestras fuerzas y otras con el apoyo generoso e incondicional de gente buena de todo el mundo, se fue avanzando en la construcción aún inacabada, es cierto, pero ya definida de lo que somos.

No es entonces una frase, afortunada o desafortunada, según se le vea desde arriba o desde abajo, la de “aquí estamos los muertos de siempre, muriendo de nuevo, pero ahora para vivir”. Es la realidad.

Y casi 20 años después…

El 21 de diciembre del 2012, cuando la política y el esoterismo coincidían, como otras veces, en predicar catástrofes que siempre son para los de siempre, los de abajo, repetimos el golpe de mano del 1 de enero del 94 y, sin disparar ni un solo tiro, sin armas, con nuestro solo silencio, postramos de nuevo la soberbia de las ciudades cuna y nido del racismo y el desprecio.

Si el primero de enero de 1994, miles de hombres y mujeres sin rostro atacaron y rindieron las guarniciones que protegían las ciudades, el 21 de diciembre del 2012 fueron decenas de miles que tomaron sin palabras los edificios desde donde se celebraba nuestra desaparición.

El sólo hecho inapelable de que el EZLN no sólo no se había debilitado, mucho menos desaparecido, sino que había crecido cuantitativa y cualitativamente hubiera bastado para que cualquier mente medianamente inteligente se diera cuenta de que, en esos 20 años, algo había cambiado al interior del EZLN y de las comunidades.

Tal vez más de alguno piense que nos equivocamos al elegir, que un ejército no puede ni debe empeñarse en la paz.

Por muchas razones, cierto, pero la principal era y es porque de esa forma terminaríamos por desaparecer.

Tal vez es cierto. Tal vez nos equivocamos al elegir cultivar la vida en lugar de adorar a la muerte.

Pero nosotros elegimos no escuchando a los de afuera. No a quienes siempre demandan y exigen la lucha a muerte, mientras los muertos los pongan otros.

Elegimos mirándonos y escuchándonos, siendo el Votán colectivo que somos.

Elegimos la rebeldía, es decir, la vida.

Eso no quiere decir que no supiéramos que la guerra de arriba trataría y trata de imponer de nuevo su dominio sobre nosotros.

Supimos y sabemos que una y otra vez habremos de defender lo que somos y como somos.

Supimos y sabemos que seguirá habiendo muerte para que haya vida.

Supimos y sabemos que para vivir, morimos.

II.- ¿Un fracaso?

Dicen por ahí que no hemos logrado nada para nosotros.

No deja de sorprender que se maneje con tanto desparpajo esta posición.

Piensan que los hijos e hijas de los comandantes y comandantas deberían disfrutar de viajes al extranjero, de estudios en escuelas privadas y luego de altos puestos en la empresa o la política. Que en lugar de trabajar la tierra para arrancarle con sudor y empeño el alimento, deberían lucirse en las redes sociales divirtiéndose en los antros, exhibiendo lujos.

Tal vez los subcomandantes deberían procrear y heredar a sus descendientes los cargos, las prebendas, los templetes, como hacen los políticos de todo el espectro.

Tal vez deberíamos, como los dirigentes de la CIOAC-H y de otras organizaciones campesinas, recibir privilegios y paga en proyectos y apoyos, quedarnos con la mayor parte y dejar a las bases sólo unas migajas, a cambio de que cumplan las órdenes criminales que vienen de más arriba.

Pero es cierto, no hemos logrado nada de eso para nosotros.

Difícil de creer que, 20 años después de aquel “nada para nosotros”, resultara que no era una consigna, una frase buena para carteles y canciones, sino una realidad, la realidad.

Si el ser consecuentes es un fracaso, entonces la incongruencia es el camino del éxito, la ruta al Poder.

Pero nosotros no queremos ir para allá.

No nos interesa.

En esos parámetros preferimos fracasar que triunfar.

III.- El relevo.

En estos 20 años ha habido un relevo múltiple y complejo en el EZLN.

Algunos han advertido sólo el evidente: el generacional.

Ahora están haciendo la lucha y dirigiendo la resistencia quienes eran pequeños o no habían nacidoal
inicio del alzamiento.

Pero algunos estudiosos no se han percatado de otros relevos:

El de clase: del origen clase mediero ilustrado, al indígena campesino.

El de raza: de la dirección mestiza a la dirección netamente indígena.

Y el más importante: el relevo de pensamiento: del vanguardismo revolucionario al mandar obedeciendo; de la toma del Poder de Arriba a la creación del poder de abajo; de la política profesional a la política cotidiana; de los líderes, a los pueblos; de la marginación de género, a la participación directa de las mujeres; de la burla a lo otro, a la celebración de la diferencia.

No me extenderé más sobre esto, porque ha sido precisamente el curso “La Libertad según l@s zapatistas” la oportunidad de constatar si en territorio organizado vale más el personaje que la comunidad.

En lo personal no entiendo por qué gente pensante que afirma que la historia la hacen los pueblos, se espante tanto ante la existencia de un gobierno del pueblo donde no aparecen los “especialistas” en ser gobierno.

¿Por qué les da terror el que sean los pueblos los que manden, los que dirijan sus pasos propios?

¿Por qué mueven la cabeza con desaprobación frente al mandar obedeciendo?

El culto al individualismo encuentra en el culto al vanguardismo su extremo más fanático.

Y ha sido eso precisamente, el que los indígenas manden y que ahora un indígena sea el vocero y jefe, lo que los aterra, los aleja, y finalmente se van para seguir buscando alguien que precise de vanguardias, caudillos y líderes. Porque también hay racismo en la izquierda, sobre todo en la que se pretende revolucionaria.

El ezetaelene no es de ésos. Por eso no cualquiera puede ser zapatista.

IV.- Un holograma cambiante y a modo. Lo que no será.

Antes del amanecer de 1994, pasé 10 años en estas montañas. Conocí y traté personalmente a algunos en cuya muerte morimos un mucho. Conozco y trato desde entonces con otros y otras más que hoy están aquí como nosotros.

Muchas madrugadas me encontré a mí mismo tratando de digerir las historias que me contaban, los mundos que dibujaban con silencios, manos y miradas, su insistencia en señalar algo más allá.

¿Era un sueño el mundo ése, tan otro, tan lejano, tan ajeno?

A veces pensé que se habían adelantado, que las palabras que nos guiaron y guían venían de tiempos para los que no habían aún calendarios, perdidos como estaban en geografías imprecisas: siempre el sur digno omnipresente en todos los puntos cardinales.

Luego supe que no me hablaban de un mundo inexacto y, por lo tanto, improbable.

Ese mundo ya andaba con su paso.

Ustedes, ¿no lo vieron? ¿No lo ven?

No hemos engañado a nadie de abajo. No escondemos que somos un ejército, con su estructura piramidal, su centro de mando, sus decisiones de arriba hacia abajo. No por congraciarnos con libertarios o por moda negamos lo que somos.

Pero cualquiera puede ver ahora si el nuestro es un ejército que suplante o impone.

Y debo decir esto, que ya he pedido la autorización del compañero Subcomandante Insurgente Moisés para hacerlo:

Nada de lo que hemos hecho, para bien o para mal, hubiera sido posible si un ejército armado, el zapatista de liberación nacional, no se hubiera alzado contra el mal gobierno ejerciendo el derecho a la violencia legítima. La violencia del de abajo frente a la violencia del de arriba.

Somos guerreros y como tales sabemos cuál es nuestro papel y nuestro momento.

En la madrugada del día primero del primer mes del año de 1994, un ejército de gigantes, es decir, de indígenas rebeldes, bajó a las ciudades para con su paso sacudir el mundo.

Apenas unos días después, con la sangre de nuestros caídos aún fresca en las calles citadinas, nos dimos cuenta de que los de afuera no nos veían.

Acostumbrados a mirar desde arriba a los indígenas, no alzaban la mirada para mirarnos.

Acostumbrados a vernos humillados, su corazón no comprendía nuestra digna rebeldía.

Su mirada se había detenido en el único mestizo que vieron con pasamontañas, es decir, que no miraron.

Nuestros jefes y jefas dijeron entonces:

“Sólo lo ven lo pequeño que son, hagamos a alguien tan pequeño como ellos, que a él lo vean y por él nos vean”

Empezó así una compleja maniobra de distracción, un truco de magia terrible y maravillosa, una maliciosa jugada del corazón indígena que somos, la sabiduría indígena desafiaba a la modernidad en uno de sus bastiones: los medios de comunicación.

Empezó entonces la construcción del personaje llamado “Marcos”.

Les pido que me sigan en este razonamiento:

Supongamos que es posible otra forma de neutralizar a un criminal. Por ejemplo, creándole su arma homicida, hacerle creer que es efectiva, conminarlo a construir, en base a esa efectividad, todo su plan, para, en el momento en que se prepara para disparar, el “arma” vuelva a ser lo que siempre fue: una ilusión.

El sistema entero, pero sobre todo sus medios de comunicación, juegan a construir famas para luego destruirlas si no se pliegan a sus designios.

Su poder residía (ya no, han sido desplazados en eso por las redes sociales) en decidir qué y quién existía en el momento en que elegían qué nombraban y qué callaban.

En fin, no me hagan mucho caso, como se ha demostrado en estos 20 años, yo no sé nada de medios masivos de comunicación.

El caso es que el SupMarcos pasó de ser un vocero a ser un distractor.

Si el camino de la guerra, es decir, de la muerte, nos había tomado 10 años; el de la vida tomó más tiempo y requirió más esfuerzo, por no hablar de sangre.

Porque, aunque no lo crean, es más fácil morir que vivir.

Necesitábamos tiempo para ser y para encontrar a quien supiera vernos como lo que somos.

Necesitábamos tiempo para encontrar a quien nos viera no hacia arriba, no hacia abajo, que de frente
nos viera, que nos viera con mirada compañera.

Les decía que empezó entonces la construcción del personaje.

Marcos un día tenía los ojos azules, otro día los tenía verdes, o cafés, o miel, o negros, todo dependiendo de quién hiciera la entrevista y tomara la foto. Así fue reserva en equipos de futbol profesional, empleado en tiendas departamentales, chofer, filósofo, cineasta, y los etcéteras que pueden encontrar en los medios de paga de esos calendarios y en diversas geografías. Había un Marcos para cada ocasión, es decir, para cada entrevista. Y no fue fácil, créanme, no había entonces wikipedia y si venían del Estado Español tenía que investigar si el corte inglés, por ejemplo, era un corte de traje típico de Inglaterra, una tienda de abarrotes, o una tienda departamental.

Si me permiten definir a Marcos el personaje entonces diría sin titubear que fue una botarga.

Digamos que, para que me entiendan, Marcos era un Medio No Libre (ojo: que no es lo mismo que ser un medio de paga).

En la construcción y mantenimiento del personaje tuvimos algunos errores.

“Es de humanos el herrar”, dijo el herrero.

Durante el primer año agotamos, como quien dice, el repertorio de “Marcos” posibles. Así que para inicios de 1995 estábamos en apuros y el proceso de los pueblos estaba en sus primeros pasos.

Así que en 1995 ya no sabíamos cómo hacerle. Pero entonces es cuando Zedillo, con el PAN de la mano, “descubre” a Marcos con el mismo método científico con que encuentra osamentas, es decir, por delación esotérica.

La historia del tampiqueño nos dio aire, aunque el fraude posterior de la Paca de Lozano nos hizo temer que la prensa de paga cuestionara también el “desenmascaramiento” de Marcos y descubriera que era un fraude más. Afortunadamente no fue así. Como ésa, los medios siguieron tragando otras ruedas de molino semejantes.

Un tiempo después el tampiqueño llegó a estas tierras. Junto con el Subcomandante Insurgente Moisés, hablamos con él. Le ofrecimos entonces dar una conferencia conjunta, así podría él librarse de la persecución puesto que sería evidente que no eran Marcos y él la misma persona. No quiso. Vino a vivir acá. Salió algunas veces y su rostro puede encontrarse en las fotografías de los velorios de sus padres. Si quieren pueden entrevistarlo. Ahora vive en una comunidad, en…. Ah, no quiere que sepan dónde mero vive. No diremos nada más para que él, si así lo desea algún día, pueda contar la historia que vivió desde el 9 de febrero de 1995. Por nuestra parte sólo nos queda agradecerle que nos haya pasado datos que cada tanto usamos para alimentar la “certeza” de que el SupMarcos no es lo que es en realidad, es decir, una botarga o un holograma, sino un profesor universitario, originario del ahora doloroso Tamaulipas.

En el entretanto seguíamos buscando, buscándolas, buscándolos a ustedes, a quienes ahora están aquí y a quienes no están aquí pero están.

Lanzamos una y otra iniciativas para encontrar al otro, a la otra, a lo otro compañero. Diferentes iniciativas, tratando de encontrar la mirada y el oído que necesitamos y merecemos.

En el entretanto, seguía el avance de los pueblos y el relevo del que se ha hablado mucho o poco, pero que se puede constatar directamente, sin intermediarios.

En la búsqueda de lo otro, una y otra vez fracasamos.

A quien encontrábamos o nos quería dirigir o quería que lo dirigiéramos.

Había quienes se acercaban y lo hacían con el afán de usarnos, o para mirar hacia atrás, sea con la nostalgia antropológica, sea con la nostalgia militante.

Así para unos éramos comunistas, para otros trotskistas, para otros anarquistas, para otros maoístas, para otros milenaristas, y ahí les dejo varios “istas” para que pongan lo que sea de su conocimiento.

Así fue hasta la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, la más audaz y la más zapatista de las iniciativas que hemos lanzado hasta ahora.

Con la Sexta al fin hemos encontrado quien nos mira de frente y nos saluda y abraza, y así se saluda y abraza.

Con la Sexta al fin los encontramos a ustedes.

Por fin, alguien que entendía que no buscábamos ni pastores que nos guiaran, ni rebaños a los cuales conducir a la tierra prometida. Ni amos ni esclavos. Ni caudillos ni masas sin cabeza.

Pero faltaba ver si era posible que miraran y escucharan lo que siendo somos.

Al interior, el avance de los pueblos había sido impresionante.

Entonces vino el curso “La Libertad según l@s zapatistas”.

En 3 vueltas, nos dimos cuenta de que ya había una generación que podía mirarnos de frente, que podía escucharnos y hablarnos sin esperar guía o liderazgo, ni pretender sumisión ni seguimiento.
Marcos, el personaje, ya no era necesario.

La nueva etapa en la lucha zapatista estaba lista.

Pasó entonces lo que pasó y muchas y muchos de ustedes, compañeras y compañeros de la Sexta, lo conocen de manera directa.

Podrán decir luego que lo del personaje fue ocioso. Pero una revisión honesta de esos días dirá de cuántas y cuántos voltearon a mirarnos, con agrado o desagrado, por los desfiguros de una botarga.

Así que el relevo de mando no se da por enfermedad o muerte, ni por desplazamiento interno, purga o depuración.

Se da lógicamente de acuerdo a los cambios internos que ha tenido y tiene el EZLN.

Sé que eso no cuadra con los esquemas cuadrados que en los distintos arriba hay, pero eso la verdad nos tiene sin cuidado.

Y si esto arruina la perezosa y pobre elaboración de los rumorólogos y zapatólogos de Jovel, pues ni modos.

Ni estoy ni he estado enfermo, ni estoy ni he estado muerto.

O sí, aunque tantas veces me mataron, tantas veces me morí, y de nuevo estoy aquí.

Si alentamos esos rumores fue porque así convenía.

El último gran truco del holograma fue simular enfermedad terminal, e incluso todas las muertes que ha padecido.

Por cierto, lo de “si su salud lo permite”, que el Subcomandante Insurgente Moisés usó en el comunicado anunciando la compartición con el CNI, era un equivalente a “si el pueblo lo pide” o “si las encuestas me favorecen” o “si dios me da licencia” u otros lugares comunes que han sido la muletilla en la clase política en los últimos tiempos.

Si me permiten un consejo: deberían cultivar un poco el sentido del humor, no sólo por salud mental y física, también porque sin sentido del humor no van a entender al zapatismo. Y el que no entiende, juzga; y el que juzga, condena.

En realidad ésa ha sido la parte más sencilla del personaje. Para alimentar el rumor sólo fue necesario decirle a algunas personas en específico: “te voy a decir un secreto pero prométeme que no se lo vas a contar nadie”.

Por supuesto que lo contaron.

Los principales colaboradores involuntarios del rumor de enfermedad y muerte han sido los “expertos en zapatología” que en la soberbia Jovel y en la caótica Ciudad de México presumen su cercanía con el zapatismo y el profundo conocimiento que de él tienen, además, claro, de los policías que también cobran como periodistas, de los periodistas que cobran como policías, y de l@s periodistas que sólo cobran, y mal, como periodistas.

Gracias a todas y todos ellos y ellas. Gracias por su discreción. Hicieron exactamente como suponíamos que iban a hacer. Lo único malo de todo esto, es que dudo que ahora alguien les confíe ningún secreto.

Es nuestra convicción y nuestra práctica que para rebelarse y luchar no son necesarios ni líderes ni caudillos ni mesías ni salvadores. Para luchar sólo se necesitan un poco de vergüenza, un tanto de dignidad y mucha organización.

Lo demás, o sirve al colectivo o no sirve.

Ha sido particularmente cómico lo que el culto al individuo ha provocado en los politólogos y analistas de arriba. Ayer dijeron que el futuro de este pueblo mexicano dependía de la alianza de 2 personalidades. Antier dijeron que Peña Nieto se independizaba de Salinas de Gortari, sin darse cuenta de que, entonces, si criticaban a Peña Nieto, se ponían del lado de Salinas de Gortari; y que si criticaban a éste último, apoyaban a Peña Nieto. Ahora dicen que hay que optar por un bando en la lucha de arriba por el control de las telecomunicaciones, así que o estás con Slim o estás con Azcárraga-Salinas. Y más arriba, o con Obama o con Putin.

Quienes hacia arriba suspiran y miran pueden seguir buscando su líder; pueden seguir pensando que ahora sí se van a respetar los resultados electorales; que ahora sí Slim va a apoyar la opción electoral de izquierda; que ahora sí en Game of Thrones van a aparecer los dragones y las batallas; que ahora sí en la serie televisiva The Walking Dead, Kirkman se va a apegar al comic; que ahora sí las herramientas hechas en china no se van a quebrar a la primera vuelta; que ahora sí el futbol va a ser deporte y no negocio.

Y sí, puede que en algunos de los casos sí le atinen, pero no hay que olvidar que en todos ellos son meros espectadores, es decir, consumidores pasivos.

Quienes amaron y odiaron al SupMarcos ahora saben que han odiado y amado a un holograma. Sus amores y odios han sido, pues, inútiles, estériles, vacíos, huecos.

No habrá entonces casa-museo o placas de metal en donde nací y crecí. Ni habrá quien viva de haber sido el subcomandante Marcos. Ni se heredará su nombre ni su cargo. No habrán viajes todo pagado para dar pláticas en el extranjero. No habrá traslado ni atención en hospitales de lujo. No habrán viudas ni hereder@s. No habrán funerales, ni honores, ni estatuas, ni museos, ni premios, ni nada de lo que el sistema hace para promover el culto al individuo y para menospreciar al colectivo.

El personaje fue creado y ahora sus creadores, los zapatistas y las zapatistas, lo destruimos.

Si alguien entiende esta lección que dan nuestras compañeras y compañeros, habrá entendido uno de los fundamentos del zapatismo.

Así que en los últimos años ha pasado lo que ha pasado.

Entonces vimos que la botarga, el personaje, el holograma pues, ya no era necesario.
Una y otra vez planeamos, y una y otra vez esperamos el momento indicado: el calendario y la geografía precisas para mostrar lo que en verdad somos a quienes son en verdad.

Entonces llegó Galeano con su muerte a marcarnos la geografía y el calendario: “aquí, en La 

Realidad; ahora: en el dolor y la rabia

V.- El dolor y la Rabia. Susurros y gritos.

Cuando llegamos al caracol aquí en La Realidad, sin que nadie nos lo dijera empezamos a hablar en susurros.

Quedo hablaba nuestro dolor, quedito nuestra rabia.

Como si tratáramos de evitar que al Galeano lo ahuyentaran los ruidos, los sonidos que le eran ajenos.

Como si nuestras voces y pasos lo llamaran.

Espera compa”, decía nuestro silencio.

No te vayas”, susurraban las palabras.

Pero hay otros dolores y otras rabias.

Ahora mismo, en otros rincones de México y del mundo, un hombre, una mujer, unoa otroa, un niño, una niña, un anciano, una anciana, una memoria, es golpeada a mansalva, rodeada por el sistema hecho crimen voraz, es garroteada, macheteada, baleada, rematada, arrastrada entre burlas, abandonada, recuperado y velado su cuerpo, enterrada su vida.

Sólo algunos nombres:

Alexis Benhumea, asesinado en el Estado de México.
Francisco Javier Cortés, asesinado en el Estado de México.
Juan Vázquez Guzmán, asesinado en Chiapas.
Juan Carlos Gómez Silvano, asesinado en Chiapas.
El compa Kuy, asesinado en el DF.
Carlo Giuliani, asesinado en Italia.
Aléxis Grigoropoulos, asesinado en Grecia.
Wajih Wajdi al-Ramahi, asesinado en un Campo de refugiados en la ciudad cisjordana de Ramala. 14 años, asesinado de un tiro en la espalda desde un puesto de observación del ejército israelí, no había marchas, ni protestas ni nada en la calle.
Matías Valentín Catrileo Quezada, mapuche asesinado en Chile.
Teodulfo Torres Soriano, compa de la Sexta desaparecido en la Ciudad de México.
Guadalupe Jerónimo y Urbano Macías, comuneros de Cherán, asesinados en Michoacán.
Francisco de Asís Manuel, desaparecido en Santa María Ostula
Javier Martínes Robles, desaparecido en Santa María Ostula
Gerardo Vera Orcino, desaparecido en Santa María Ostula
Enrique Domínguez Macías, desaparecido en Santa María Ostula
Martín Santos Luna, desaparecido en Santa María Ostula
Pedro Leyva Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Diego Ramírez Domínguez, asesinado en Santa María Ostula.
Trinidad de la Cruz Crisóstomo, asesinado en Santa María Ostula.
Crisóforo Sánchez Reyes, asesinado en Santa María Ostula.
Teódulo Santos Girón, desparecido en Santa María Ostula.
Longino Vicente Morales, desaparecido en Guerrero.
Víctor Ayala Tapia, desaparecido en Guerrero.
Jacinto López Díaz “El Jazi”, asesinado en Puebla.
Bernardo Vázquez Sánchez, asesinado en Oaxaca
Jorge Alexis Herrera, asesinado en Guerrero.
Gabriel Echeverría, asesinado en Guerrero.
Edmundo Reyes Amaya, desaparecido en Oaxaca.
Gabriel Alberto Cruz Sánchez, desaparecido en Oaxaca.
Juan Francisco Sicilia Ortega, asesinado en Morelos.
Ernesto Méndez Salinas, asesinado en Morelos.
Alejandro Chao Barona, asesinado en Morelos.
Sara Robledo, asesinada en Morelos.
Juventina Villa Mojica, asesinada en Guerrero.
Reynaldo Santana Villa, asesinado en Guerrero.
Catarino Torres Pereda, asesinado en Oaxaca.
Bety Cariño, asesinada en Oaxaca.
Jyri Jaakkola, asesinado en Oaxaca.
Sandra Luz Hernández, asesinada en Sinaloa.
Marisela Escobedo Ortíz, asesinada en Chihuahua.
Celedonio Monroy Prudencio, desaparecido en Jalisco.
Nepomuceno Moreno Nuñez, asesinado en Sonora.

Los y las migrantes desparecidas forzosamente y probablemente asesinadas en cualquier rincón del
territorio mexicano.

Los presos a quienes se quiere matar en vida: Mumia Abu Jamal, Leonard Peltier, los Mapuche, Mario González, Juan Carlos Flores.

El continuo entierro de voces que vida fueron, silenciadas por el caer de la tierra y el cerrarse de las rejas.

Y la burla mayor es que, en cada paletada de tierra que arroja el esbirro en turno, el sistema va diciendo: “no vales, no importas, nadie te llora, a nadie le da rabia tu muerte, nadie sigue tu paso, nadie levanta tu vida

Y con la última paletada sentencia: “aunque agarren y castiguen a los que te matamos, siempre encontraré otro, otra, otros, que de nuevo te embosquen y repitan la danza macabra que acabó con tu vida

Y dice “Tu justicia pequeña, enana, fabricada para que los medios de paga simulen y obtengan un poco de calma para frenar el caos que se les viene encima, no me espanta, no me daña, no me castiga

¿Qué le decimos a ese cadáver al que, en cualquier rincón del mundo de abajo, se le entierra en el olvido?

¿Que sólo nuestros dolor y rabia cuentan?

¿Que sólo nuestro coraje importa?

¿Que mientras susurramos nuestra historia, no escuchamos su grito, su alarido?

Tiene tantos nombres la injusticia y son tantos los gritos que provoca.

Pero nuestro dolor y nuestra rabia no nos impiden escuchar.
Y nuestros susurros no son sólo para lamentar la caída de nuestros muertos injustamente.

Son para así poder escuchar a otros dolores, hacer nuestras otras rabias y seguir así en el complicado, largo y tortuoso camino de hacer de todo eso un alarido que se transforme en lucha libertadora.

Y no olvidar que, mientras alguien susurra, alguien grita.

Y sólo el oído atento puede escuchar

Mientras hablamos y escuchamos ahora, alguien grita de dolor, de rabia.

Y así como hay que aprender a dirigir la mirada, la escucha debe encontrar el rumbo que la haga fértil.

Porque mientras alguien descansa, hay quien sigue cuesta arriba.

Para mirar ese empeño, basta bajar la mirada y elevar el corazón.

¿Pueden?

¿Podrán?

La justicia pequeña se parece tanto a la venganza. La justicia pequeña es la que reparte impunidad, pues al castigar a uno, absuelve a otros.

La que queremos nosotros, por la que luchamos, no se agota en encontrar a los asesinos del compa Galeano y ver que reciban su castigo (que así será, que nadie se llame a engaño).

La búsqueda paciente y porfiada busca la verdad, no el alivio de la resignación.

La justicia grande tiene qué ver con el compañero Galeano enterrado.

Porque nosotros nos preguntamos no qué hacemos con su muerte, sino qué debemos hacer con su vida.

Disculpen si entro en el pantanoso terreno de los lugares comunes, pero ese compañero no merecía morir, no así.

Todo su empeño, su sacrificio cotidiano, puntual, invisible para quien no fuera nosotros, fue por la vida.

Y sí les puedo decir que fue un ser extraordinario y además, y esto es lo que maravilla, hay miles de compañeras y compañeros como él en las comunidades indígenas zapatistas, con el mismo empeño, idéntico compromiso, igual claridad y un único destino: la libertad.

Y haciendo cuentas macabras: si alguien merece la muerte es quien no existe ni ha existido, como no sea en la fugacidad de los medios de comunicación de paga.

Ya nos ha dicho nuestro compañero jefe y vocero del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés, que al asesinar a Galeano, o a cualquiera de los zapatistas, los de arriba querían asesinar al EZLN.

No como ejército, sino como rebelde necio que construye y levanta vida donde ellos, los de arriba, desean el páramo de las industrias mineras, petroleras, turísticas, la muerte de la tierra y de quienes la habitan y trabajan.

Y ha dicho que hemos venido, como Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a desenterrar a Galeano.

Pensamos que es necesario que uno de nosotros muera para que Galeano viva.

Y para que esa impertinente que es la muerte quede satisfecha, en su lugar de Galeano ponemos otro nombre para que Galeano viva y la muerte se lleve no una vida, sino un nombre solamente, unas letras vaciadas de todo sentido, sin historia propia, sin vida.

Así que hemos decidido que Marcos deje de existir hoy.

Lo llevarán de la mano sombra el guerrero y lucecita para que no se pierda en el camino, Don Durito se irá con él, lo mismo que el Viejo Antonio.

No lo extrañarán las niñas y niños que antes se juntaban para escuchar sus cuentos, pues ya son grandes, ya tienen juicio, ya luchan como el que más por la libertad, la democracia y la justicia, que son la tarea de cualquier zapatista.

El gato-perro, y no un cisne, entonará ahora el canto de despedida.

Y al final, quienes entiendan, sabrán que no se va quien nunca estuvo, ni muere quien no ha vivido.

Y la muerte se irá engañada por un indígena con el nombre de Galeano en la lucha, y en esas piedras que han colocado en su tumba volverá a andar y a enseñar, a quien se deje, lo básico del zapatismo, es decir, no venderse, no rendirse, no claudicar.

¡Ah la muerte! Como si no fuera evidente que a los de arriba los libera de toda corresponsabilidad, más allá de la oración fúnebre, el homenaje gris, la estatua estéril, el museo controlador.

¿A nosotros? Bueno, pues a nosotros la muerte nos compromete por lo que tiene de vida.

Así que aquí estamos, burlando a la muerte en la realidad.

Compas:

Dicho todo lo anterior, siendo las 0208 del 25 de mayo del 2014 en el frente de combate suroriental del EZLN, declaro que deja de existir el conocido como Subcomandante Insurgente Marcos, el autodenominado “subcomandante de acero inoxidable”.

Eso es.

Por mi voz ya no hablará la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Vale. Salud y hasta nunca… o hasta siempre, quien entendió sabrá que eso ya no importa, que nunca
ha importado.

Desde la realidad zapatista.

Subcomandante Insurgente Marcos.
México, 24 de mayo del 2014.



P.D.1.- ¿“Game is over”?
P.D.2.- ¿Jaque Mate?
P.D.3.- ¿Touché?
P.D. 4.- Ahí se ven, raza, y manden tabaco.
P.D. 5.- Mmh… así que esto es el infierno… ¡Ése Piporro, Pedro, José Alfredo! ¿Cómo? ¿Por machistas? Nah, no lo creo, si yo nunca…
P.D.-6.- O sea que como quien dice, sin la botarga, ¿ya puedo andar desnudo?
P.D. 7.- Oigan, está muy oscuro acá, necesito una lucecita.



(…)



(se escucha una voz en off)

Buenas madrugadas tengan compañeras y compañeros. Mi nombre es Galeano, Subcomandante
Insurgente Galeano.

¿Alguien más se llama Galeano?

(se escuchan voces y gritos)

Ah, tras que por eso me dijeron que cuando volviera a nacer, lo haría en colectivo.

Sea pues.

Buen viaje. Cuídense, cuídenos.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Galeano.
México, mayo del 2014.

domingo, 29 de diciembre de 2013

CUANDO LOS MUERTOS CALLAN EN VOZ ALTA. (Rebobinar 1)


(Rebobinar 1)

(En el que se reflexiona sobre l@s ausentes, las biografías, narra el primer encuentro de Durito con el Gato-Perro, y habla de otros asuntos que no vienen al caso, o cosa, según irá dictando la posdata impertinente)

Noviembre-Diciembre del 2013.

Me parece que hemos confundido mucho esta cuestión de la Vida y la
Muerte.  Me parece que lo que llaman mi sombra aquí en la tierra es mi
sustancia auténtica.  Me parece que, al mirar las cosas espirituales, somos
demasiado como ostras que observan el sol a través del agua y piensan que
la densa agua es la más fina de las atmósferas.  Me parece que mi cuerpo
no es más que las heces de mi mejor ser.  De hecho, que se lleve mi cuerpo
quien quiera, que se lo lleve, digo: no es yo.
Herman Melville “Moby Dick”.

  Desde hace un buen de tiempo que sostengo que la mayoría de las biografías no son más que una mentira documentada, y a veces, no siempre, bien redactada.  El biógrafo promedio tiene una convicción previa y el margen de tolerancia es muy reducido, cuando no inexistente.   Con esa convicción comienza a hurgar en el rompecabezas de una vida que le es ajena (por eso su interés en hacer la biografía), y va recolectando las piezas falsas que le permitan documentar su convicción propia, no la vida reseñada.

  Lo cierto es que acaso podríamos conocer con certeza fecha y lugar de nacimiento, y, en algunos casos, fecha y lugar de defunción.  Fuera de eso, la mayoría de las biografías deberían de estar en el rubro de “historias noveladas” o “ciencia ficción”.

  ¿Qué es lo que queda entonces de una vida?  Poco o mucho, decimos nosotros.

  Poco o mucho, dependiendo de la memoria.

O, más bien, de los fragmentos que en la memoria colectiva imprimió esa vida.

  Si esto no vale para biógrafos y editores, poco importa para el común de la gente.  Suele suceder que lo que realmente importa no aparece en los medios de comunicación, ni se puede medir en encuestas.

  Ergo, de una persona ausente sólo tenemos piezas arbitrarias del complejo rompecabezas hecho de jirones, rasgados y tendencias que se conocen como “vida”.

  Así que, con este inicio confuso, permítaseme levantar algunas de esas piezas fragmentadas para abrazar y abrazarnos por el paso que hoy nos falta y necesitamos…

-*-

  Un concierto en el silencio mexicano.  Don Juan Chávez Alonso, purépecha, zapatista y mexicano, hace un ademán como quitándose un insecto molesto.  Es su respuesta a la disculpa que le doy por uno de mis torpes exabruptos.  Estamos en territorio Cucapá, en mitad de un terreno arenoso.  En esas coordenadas geográficas y cuando en el calendario se señala la Sexta 2006 en el Noroeste de México, en la gran tienda de campaña que le sirve de hospedaje, Don Juan toma la guitarra y pregunta si queremos escuchar algo que compuso.  Apenas afina e inicia un concierto que, sin letra alguna, narra el alzamiento zapatista desde el primero de enero de 1994 hasta la presencia de la Comandanta Ramona en la formación del Congreso Nacional Indígena.

  Un silencio luego, como si fuera una nota más.

Un silencio en el que callaban en voz alta nuestros muertos.

-*-

  También en el noreste mexicano, la locura sangrienta del Poder pinta de absurdos aún impunes el calendario de abajo.  5 de junio del 2009.  La codicia y el despotismo gubernamentales han prendido fuego a una guardería para infantes.  Las víctimas mortales, 49 niños y niñas, son las bajas colaterales cuando se destruyen archivos comprometedores.  Al absurdo de que los padres sepulten a los hijos, le sigue el de una justicia débil y corrupta: los responsables no reciben una orden de aprehensión, sino puestos en el gabinete del criminal que, bajo el azul de Acción Nacional, tratará de ocultar el baño de sangre en el que sumió al país entero.

  Donde los biógrafos cierran sus apuntes “porque unos pocos años de vida no son rentables”, la historia de abajo abre su cuaderno de otros absurdos: con su injusta ausencia, estos infantes han parido otros hombres y mujeres.  Sus padres y madres levantan desde entonces la demanda de la justicia más grande: la de que la injusticia no se repita.

-*-

  “El problema con la vida es que al final te mata“, había dicho Durito, cuyas fantasiosas historias caballerescas tanto divertían a la Chapis.  Aunque ella habría preguntado, con esa impertinente mezcla de ingenuidad y sinceridad que desconcertaba a quienes no la conocían, “¿y por qué un problema?“.  Don Durito de La Lacandona, escarabajo de origen y de oficio andante caballero, habría evitado polemizar con ella, puesto que, según un supuesto reglamento de la caballería andante, no se debe contradecir a una dama, (sobre todo si la dama en cuestión tiene buenas influencias “muy arriba”, agregaba Durito que sabía que la Chapis era religiosa, monja, hermana, o como quieran ustedes llamar a las mujeres que hacen de la fe, su vida y profesión).

La Chapis no nos conocía. Quiero decir, no como quien nos mira desde fuera y sobre nosotros escribe, habla… o mal habla (ya ven ustedes cómo son pasajeras las modas).  La Chapis era con nosotros. Y lo era tiempo antes de que un escarabajo impertinente se apersonara en las montañas del sureste mexicano para declararse andante caballero.

Y tal vez por ser en nosotros era que a la Chapis no parecía inquietarle tanto eso de vida y muerte.  Como esa actitud tan nuestra, de los neozapatistas, en que todo se invierte y no es la muerte la que preocupa y ocupa, sino la vida.

Pero la Chapis no sólo era en nosotros.  Es claro que fuimos sólo una parte de su andar.  Y si ahora les cuento algo de ella no es para dar apuntes para su biografía, sino para decirles lo que acá sentimos.  Porque la historia de esta creyente, su historia con nosotros, es de las que hacen dudar a los fanáticos ateos.
¿”La religión es el opio de los pueblos”?  No sé.  Lo que sí sé es que la explicación más brillante que he escuchado sobre la destrucción y despoblamiento que la globalización neoliberal opera en un territorio la dio, no un teórico marxista-leninista-ateísta-y-algunos-istas-más, sino… un párroco cristiano, católico, apostólico y romano, adherente a la Sexta, y desterrado por el alto clero (“por pensar mucho”, me dijo como pidiendo disculpas) a uno de los desiertos geográficos del altiplano mexicano.

-*-

  Creo (tal vez me equivoque, no sería la primera vez y, seguro, no será la última), que mucha gente, si no es que toda, que se acercó a lo que se conoce como neozapatismo, lo hizo buscando respuestas a preguntas hechas en las historias personales de cada quien, según su calendario y geografía.  Y que tardaron sólo lo indispensable para encontrar la contestación.  Cuando se dieron cuenta de que la respuesta era el monosílabo más problemático de la historia, voltearon hacia otro lado y hacia allá se echaron a andar. No importa cuánto digan y se digan que siguen estando acá: se fueron.  Unas personas más rápido que otras.  Y la mayoría de ellas no nos miran, o lo hacen con la misma distancia y desdén intelectual que el que enarbolaron calendarios antes de que amaneciera el enero de 1994.

Creo haberlo dicho antes, en alguna otra misiva, no estoy seguro.  Pero como quiera digo, o repito aquí, que ese peligroso monosílabo es ““.  Así, con minúsculas, porque esa respuesta era y es íntima a cada quien.  Y cada cual la toma con el terror respectivo.

Porque la lucha es colectiva, pero la decisión de luchar es individual, personal, íntima, como lo es la de seguir o claudicar.

¿Digo que las pocas personas que se quedaron (y no me refiero a la geografía sino al corazón) no han encontrado esa respuesta?  No.  Lo que trato de decir es que la Chapis no vino buscando esa respuesta a su personal pregunta.  Ella ya conocía la respuesta y había hecho de ese “” su camino y meta: su ser creyente y consecuente.

Muchas otras, muchos otros como ella, pero diferentes, se habían ya respondido en otros calendarios y geografías.  Ateos y creyentes.  Hombres, mujeres y otroas de todos los calendarios.  Son ésos, ésas, ésoas, que siempre, vivos o muertos, se colocan frente al Poder, no como víctimas, sino para desafiarlo con la múltiple bandera de la izquierda de abajo.  Son nuestras compañeras, compañeros y compañeroas… aunque en la mayoría de los casos ni ell@s ni nosotros lo sepamos… todavía.

Porque la rebeldía, amigos y enemigos, no es patrimonio exclusivo de los neozapatistas.  Lo es de la humanidad.  Y eso es algo que hay que celebrar.  En todas partes, todos los días y a todas horas.  Porque la rebeldía es también una celebración.

-*-

  No son pocos ni débiles los puentes que, desde todos los rincones del planeta Tierra, se han tendido hasta estos suelos y cielos.  A veces con miradas, a veces con palabras, siempre con nuestra lucha, los hemos cruzado para abrazar a eso otro que resiste y lucha.

Tal vez de eso y no de otra cosa se trata lo de “ser compañeros”: de cruzar puentes.
Como en este abrazo hecho letras para las hermanas de la Chapis que, como nosotros, la echan de menos y, como nosotras, la necesitan.

-*-

“La impunidad, querido Matías, es algo que sólo la justicia
puede otorgar; es la Justicia ejerciendo la injusticia”.
Tomás Segovia, en “Cartas Cabales”.


Ya antes he dicho que, según mi humilde opinión, cada quien es el héroe o la heroína de su propia historia individual.  Y que en la sedante autocomplacencia de narrar “ésta es mi historia personal”, se editan hechos y deshechos, se inventan las fantasías más increíbles, y el narrar anécdotas se parece demasiado al hacer cuentas del avaro que roba lo ajeno.

El ancestral afán de trascender a la muerte propia encuentra en las biografías el sustituto al elixir de la eterna juventud.  Claro, también en la descendencia.  Pero la biografía es, por decirlo de alguna forma, “más perfecta”.  No se trata de alguien que se parece, es el “yo” alargado en el tiempo gracias a la “magia” de la biografía.

Acude el biógrafo de arriba a documentos de la época, tal vez a testimonios de familiares, amigos o compañer@s de la vida cuya muerte se apropia.  Los “documentos” tienen la misma certeza que los pronósticos meteorológicos, y los testimonios obvian la delgada separación entre el “yo creo que…” y el “yo sé que…”.  Y entonces la “veracidad” de la biografía se mide por la cantidad de notas de pie de página.  Para las biografías vale lo mismo que para las facturas de gasto en “imagen” gubernamental: mientras más voluminosas, más ciertas.

En la actualidad, con el internet, los tuiters, los feisbuc y equivalentes, los mitos biográficos redondean sus falacias y, voilá, se reconstruye la historia de una vida, o fragmentos de ella, que poco o nada tienen que ver con la historia real.  Pero no importa, porque la biografía está publicada, impresa, circula, es leída, citada, recitada… como la mentira.

Cheque usted en las modernas fuentes documentales de las biografías futuras, es decir, Wikipedia y los blogs, Facebook y los “perfiles” respectivos.  Ahora compare con la realidad:

¿No le dan escalofríos al darse cuenta de que, tal vez, en el futuro…

Carlos Salinas de Gortari será “el visionario que entendió que vender a una Nación era, además de un negocio familiar (claro, entendiendo como familia a la sanguínea y a la política), un acto de patriotismo moderno”, y no el líder de una banda de traidores (no se hagan, ahí andan en la oposición “madura y responsable” vari@s de quienes apoyaron la reforma al artículo 27 constitucional, el parteaguas de la claudicación del Estado Nacional en México);

Ernesto Zedillo Ponce de León no será el “hombre de Estado” que llevó a toda una Nación de una crisis a otra peor (además de ser uno de los autores intelectuales, junto con Emilio Chuayffet y Mario Renán Castillo, de la masacre de Acteal), sino que llevó “las riendas del país” con un singular sentido del humor… para terminar siendo lo que siempre fue: un empleado de segunda en una multinacional;

Vicente Fox será la muestra de que el puesto de presidente de una república y de una filial refresquera es intercambiable… y que ambos puestos pueden ser ocupados por inútiles;

Felipe Calderón Hinojosa será un “presidente valiente” (para que otros murieran) y no un psicópata que se robó el arma (la presidencia) para sus juegos de guerra… y que terminó siendo lo que siempre fue: un empleado de segunda en una multinacional;

Enrique Peña Nieto será un presidente culto e inteligente (“bueno, es ignorante y tonto pero hábil”, es el nuevo perfil que se le construye en los corrillos de analistas políticos), y no un analfabeto funcional (ni modo, como dice el proverbio popular: “lo que natura no da, Monex no lo compra”)…?

Ah, las biografías.  No pocas veces son auto biografías, aunque sean los descendientes (o los compinches) quienes las promueven y así adornan su árbol genealógico.

Los criminales de la clase política mexicana que han mal gobernado estas tierras seguirán siendo, para quienes padecieron sus desmanes, criminales impunes.  No importa cuántas líneas se paguen en los medios ídem; ni cuánto se gaste en espectaculares en las calles, en la prensa escrita, en radio y televisión.  De los Díaz (Porfirio y Gustavo) a los Calderón y Peña, de los Castellanos y Sabines a los Albores y Velasco, sólo media el balconeo (vía redes sociales, porque en los medios de paga siguen siendo “personas responsables y maduras”) de la ridícula frivolidad de los “juniors”.

Pero el mundo es redondo y en el continuo sube y baja de la política de arriba, se puede pasar, en poco tiempo, de la portada del “Hola”, al “SE BUSCA: CRIMINAL PELIGROSO”; de la francachela del diciembre del TLC, a la cruda del alzamiento zapatista; del “hombre del año”, a la “huelga de hambre” con agua embotellada de marca “chic” (ni modo mi buen, hasta para las protestas hay clases sociales); del aplauso por los chistes malos, al filicidio putativo por concretarse; del nepotismo y la corrupción adornados con ocurrencias, a la investigación por ligas con el narcotráfico; de los trajes militares talla extra grande, al exilio temeroso y manchado de sangre; de la francachela del diciembre entreguista a…

-*-

  Con todo esto y lo que sigue, ¿digo que no hay que escribir-leer biografías?  No, pero lo que hace que ande la vieja rueda de la historia son los colectivos, no los individuos… o individuas.  La historiografía se nutre de individualidades; la historia aprende de pueblos.

¿Digo que no hay que escribir-estudiar historia?  No, pero lo que sí digo es que es mejor hacerla de la única forma que se hace, es decir, con otros y organizados.

Porque la rebeldía, amigos y enemigos, cuando es individual es bella.  Pero cuando es colectiva y organizada es terrible y maravillosa.  La primera es materia de biografías, la segunda es la que hace historia.

-*-

 Y no con palabras abrazamos a nuestros compañeros y compañeras zapatistas, ateos y creyentes,
a los que de noche se cargaron a la espalda la mochila y la historia,
a los que tomaron con las manos el relámpago y el trueno,
      a los que se calzaron las botas sin futuro,
         a los que se cubrieron el rostro y el nombre,
            a los que, sin esperar nada a cambio, en la larga noche murieron
                 para que otros, todos, todas, en una mañana por venir aún,
                      puedan ver el día como hay que hacerlo,
                          es decir, de frente, de pie y con la mirada y el corazón erguidos.

Para ellos ni biografías ni museos.
 Para ellos nuestra memoria y rebeldía.
Para ellos nuestro grito:

¡libertad! ¡Libertad! ¡LIBERTAD!

Vale. Salud y que nuestros pasos sean tan grandes como nuestros muertos.

El SupMarcos.

P.D. DE INSTRUCCIONES OBVIAS.- Ahora sí, sea tan amable de leer, en calendario inverso, desde Rebobinar 1 hasta el 3, y tal vez así encuentre al gato-perro y algunas dudas se aclaren.  Y sí, tenga la seguridad de que surgirán más preguntas.

P.D. QUE ATIENDE, SOLÍCITA, A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE PAGA.- ¡Ah! Conmovedor el esfuerzo de los contras en los medios de paga para tratar de dar argumentos a los pocos lectores-escuchas-videntes contras que les quedan.  Pero, generoso por la época navideña, aquí les mando algunos tips para que usen de material periodístico:

.- Si las condiciones de las comunidades indígenas zapatistas están igual que hace 20 años y nada se ha avanzado en su nivel de vida, ¿Por qué el EZLN –como lo hizo en 1994 con la prensa de paga- se “abre” con la escuelita para que la gente de abajo vea y conozca directamente, SIN INTERMEDIARIOS, lo que hay acá?

Y ya puesto en “modo interrogante”, ¿por qué en el mismo período se redujo, también exponencialmente, el número de lectores-escuchas-videntes de los medios de comunicación de paga?  Pst, pst, pueden responder que no tienen menos lectores-escuchas-videntes –eso reduciría la publicidad y el chayote-, que lo que pasa es que ahora son más “selectivos”.

.- Ustedes preguntan “¿Qué ha hecho el EZLN por las comunidades indígenas? Y nosotros estamos respondiendo con el testimonio directo de decenas de miles de nuestros compañeros y compañeras.
Ahora ustedes, los dueños y accionistas, directores y jefes, respondan:

¿Qué han hecho ustedes, en estos 20 años, por los trabajadores de los medios, uno de los sectores más golpeados por el crimen prohijado y alentado por el régimen a quien tanto adoran?  ¿Qué han hecho por los periodistas, las periodistas amenazadas, secuestradas y asesinadas? ¿Y por su familiares?  ¿Qué han hecho para mejorar las condiciones de vida de sus trabajadores?  ¿Les han aumentado el salario para que tengan una vida digna y no tengan que vender su palabra o su silencio frente a la realidad?  ¿Han creado las condiciones para que se retiren, después de años de laborar para ustedes, dignamente?  ¿Les han dado seguridad en el empleo?  Quiero decir, ¿el empleo de un reportero o reportera ya no depende del humor del jefe de redacción o de los “favores”, sexuales o de otro tipo, que se les demandan a todos los géneros?

¿Qué han hecho para que el ser trabajador de los medios sea un orgullo que no cueste la pérdida de la libertad o la vida al ser honesto?

¿Pueden decir que su trabajo es más respetado por gobernantes y gobernados que hace 20 años?

¿Qué han hecho contra la censura impuesta o tolerada?  ¿Pueden decir que sus lectores-escuchas-televidentes están mejor informados que hace 20 años?  ¿Pueden decir que tienen más credibilidad que hace 20 años?  ¿Pueden decir que sobreviven gracias a sus lectores-escuchas-videntes y no por la publicidad, mayoritariamente gubernamental?

Ahí les responden a sus trabajadores y lectores-escuchas-videntes, así como nosotros les respondemos a nuestros compañeros y compañeras.

Oh, vamos, no estén tristes.  No somos los únicos que hemos escapado a su papel de juez y verdugo, suplicando su absolución y recibiendo siempre su condena.  Está también, por ejemplo, la realidad.

Vale de nueve, o, mejor, de sesenta y nueve.

El Sup diciéndose que es mejor un pulgar abajo que un dedo medio arriba.

Es territorio zapatista, es Chiapas, es México, es Latinoamérica, es la Tierra.  Y es diciembre del 2013, hace frío como hace 20 años, y, como entonces, hoy una bandera nos cobija: la de la rebeldía.

sábado, 28 de diciembre de 2013

REBOBINAR 2: DE LA MUERTE Y OTRAS COARTADAS



REBOBINAR 2:
DE LA MUERTE Y OTRAS COARTADAS.

Diciembre del 2013.
“Uno sabe que ha muerto cuando las
cosas que lo rodean han dejado de
morir.”

Elías Contreras.
Profesión: Comisión de Investigación del EZLN.
Estado Civil: Difunto.
Edad: 521 años y contando.

Es madrugada, y si a mí me preguntaran, que no lo han hecho, diría que el problema con los muertos son los vivos.

Porque luego suele aparecer esa disputa absurda, ociosa e indignante por su ausencia.

El “yo los conocí-vi-me dijeron” es sólo una coartada que oculta el “yo soy el administrador de esa vida porque administro su muerte”.

Algo así como el “copyright” de la muerte, entonces convertida en mercancía que se posee, se intercambia, circula y es consumida.  Vaya, hasta hay establecimientos para ello: libros de historiografía, biografías, museos, efemérides, tesis, periódicos, revistas y coloquios.

Y está esa trampa de la edición de la historia propia para limar errores.

Se usan entonces a los muertos para sobre de ellos levantarse un monumento.

Pero, según mi humilde opinión, el problema con los muertos es sobrevivirlos.

O se muere uno con ellos, un poco o un mucho cada vez.

O se adjudica uno mismo el título de vocero de ellos.  Al fin y al cabo no pueden hablar, y no es su historia, la de ellos, la que se cuenta, sino que se justifica la propia.

O se puede también usarlos para pontificar con el aburrido “yo a tu/su edad”.  Cuando la única forma honesta de completar ese chantaje barato y nada original (casi siempre dirigido a jóvenes e infantes), sería rematar con un “había cometido más errores que tú/usted”.

Y, detrás del secuestro de esos muertos, está el culto por la historiografía, tan de arriba, tan incoherente, tan inútil.  Eso de que la historia que vale y cuenta es la que está en un libro, una tesis, un museo, un monumento, y en los equivalentes actuales y futuros, que no son sino una forma pueril de domesticar la historia de abajo.

Porque están quienes viven a costa de la muerte de otros, y sobre su ausencia construyen tesis, ensayos, escritos, libros, películas, corridos, canciones, y otras formas más o menos estilizadas de justificar la inacción propia… o la acción estéril.

El “no has muerto” puede no ser más que una consigna, si nadie sigue caminando.  Porque en nuestro modesto y no académico punto de vista, lo que importa es el camino no el caminante.

Y, aprovechando que estoy rebobinando esta cinta de días, meses, años, décadas ya, pregunto, por ejemplo:

Del SubPedro, del señor Ik, de la comandanta Ramona ¿valen sus árboles genealógicos? ¿Sus ADN? ¿Sus actas de nacimiento con nombre y apellidos?

¿O lo que vale es el camino que con los sin nombre y sin rostro –es decir, sin linaje familiar y/o escudo heráldico- anduvieron?

De SubPedro ¿vale su nombre real, su rostro, su modo, recogidos en una tesis, una biografía –es decir, en una mentira documentada a conveniencia-?

¿O vale la memoria que de él hay en los pueblos que organizó?  Seguro que los fanáticos de la religión lo hubieran acusado, juzgado y condenado por ser ateo, y los fanáticos de la raza también, pero por ser mestizo y no tener la piel del color de la tierra, en ese racismo inverso que se pretende “indígena”.

Pero la decisión de luchar de SubPedro, del Comandante Hugo, de la Comandanta Ramona, de los insurgentes Álvaro, Fredy, Rafael, ¿vale porque alguien le pone nombre, calendario, geografía?  ¿O porque esa decisión es colectiva y hay quien sigue?

Cuando alguien vive y muere luchando, ¿nos dice en su ausencia “recuérdenme”, “hónrenme”, “cárguenme”?  ¿O nos impone “sigan”, “no se rindan”, “no claudiquen”, “no se vendan”?

Quiero decir, yo siento (y hablando con otros compas sé que no es sólo mi sentimiento) que la cuenta que tengo que darle a nuestros muertos es qué se ha hecho, qué falta y qué se está haciendo para completar lo que motivó esa lucha.

Probablemente esté equivocado, y alguien me diga que el sentido de toda lucha es perdurar en la historiografía, la historia escrita o hablada, porque es el ejemplo de los muertos, su biografía administrada, la que motiva a los pueblos a luchar, y no las condiciones de injusticia, de esclavitud (que es el nombre real para la falta de libertad), de autoritarismo.

He platicado con algunas compañeras, compañeros, zapatistas del EZLN.  Cierto, no con tod@s, pero sí con quienes todavía puedo ver, con quienes puedo estar.

Hubo tabaco, café, palabras, silencios, acuerdos.

No fue el ansia de perdurar, sino el sentido del deber lo que nos colocó aquí, para bien o para mal.  La necesidad de algo hacer frente a la injusticia milenaria, esa indignación que sentimos como la característica más contundente de “humanidad”.  No pretendemos lugar alguno en museos, tesis, biografías, libros.

Así que, en el aliento postrero, una zapatista, un zapatista, nos preguntamos “¿me recordarán?”  O nos preguntamos “¿se dio un paso en el camino?”, “¿hay quién lo sigue andando?

Nosotras, nosotros, cuando vamos a la tumba de Pedro, ¿le decimos lo que hemos hecho para que lo recuerden o le contamos lo que se ha hecho en la lucha, lo que hace falta (siempre falta lo que falta), lo pequeños que somos aún?

¿Le damos buenas cuentas si tomamos el “Poder” y si le levantamos una estatua?

¿O si le podemos decir “Oí Pedrín, aquí seguimos, no nos vendimos, no claudicamos, no nos rendimos”?

Y, bueno, ya en esto de cuestionar…

Esto de tomar otro nombre y ocultar el rostro, ¿es para escondernos del enemigo o para desafiar su escalafón de mausoleo, su nomenclatura jerárquica, sus ofertas de compra-venta así sea disfrazadas de puestos burocráticos, premios, loas y alabanzas, clubes grandes o pequeños de seguidores?

/sí mi buen, los tiempos cambian, antes al maestro o maestra –o al equivalente de mandarín del conocimiento- se le cortejaba cargándole los libros, lisonjeando sus palabras, mirándol@ con arrobamiento.  Ahora se postea en sus escritos, se dan “likes” en sus páginas web, se suma en el número de seguidores que trinan desordenados…/

Quiero decir, ¿nos importa quiénes somos?  ¿O nos importa lo que hacemos?

La evaluación que nos interesa y afecta, ¿es la de afuera o la de la realidad?

¿La medida de nuestro éxito o fracaso está en lo que de nosotros aparezca en los medios de paga, en las tesis, en los comentarios, en los “pulgares arriba”, en los libros de historia, en los museos?

¿O en lo logrado, lo fallado, lo acertado, lo pendiente?

Y rebobinando más…

De la Chapis, ¿importa que era creyente y una cristiana consecuente, o importa que vivió y luchó, con y en su ser cristiana, por quienes nunca la conocieron?   Seguro que los fanáticos del ateísmo la hubieran acusado, juzgado y condenado por no profesar la religión de los ismos que pretende monopolizar la explicación y dirección de todas las luchas.

Alguna vez, después de leer “El Evangelio según Jesucristo” de José Saramago, la Chapis buscó al literato y compañero para decirle no sólo que no le gustaba su libro, también que ella iba a escribir su propia versión del tema.  ¿Importa si llegó a encontrarse con Saramago, si le dijo eso, si escribió su versión?  ¿O importa su decisión de hacerlo?

Y del Tata Don Juan, ¿vale sólo por sus apellidos “Chávez Alonso”, su sangre purépecha, el sombrero que más lo cubría y lo mostraba, como si un pasamontañas portara?  ¿O vale también por los caminos que se honraron con su paso originario en varios continentes?

Las niñas y los niños asesinados en la Guardería ABC, en Hermosillo, Sonora, México, que apenas alcanzaron unas letras de biografía, ¿valen por las líneas y minutos que alcanzaron en los medios de comunicación?  ¿O valen por la sangre que sangre y vida les dio, y ahora se empeña en una digna terquedad que busca justicia?  Porque esos niños y niñas valen también ahora, aunque ausentes, por los padres y madres que con su muerte parieron.

Porque la justicia, amigos y enemigos, es también evitar que se repita la injusticia, o que cambie de nombre, de rostro, de bandera, de coartada ideológica, política, racial, de género.

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   Quiero decir, nosotros (y otr@s como nosotros, muchos, muchas, tod@s) luchamos por ser mejores, y aceptamos cuando la realidad nos dice que no lo hemos logrado, pero no por eso dejamos de seguir luchando.

Porque no es que acá no honremos a nuestros muertos.  Lo hacemos, sí.  Pero es que luchando lo hacemos.  Todos los días, a todas horas.  Y así hasta que miremos el suelo, primero al mismo nivel, luego hacia arriba, cubriéndonos con el paso compañero.

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  En fin, se alargan las cuartillas y con ellas crece también la certeza de que todo esto no le importa a nadie, que no es trascendente, que no es lo que la-Nación-el-momento-histórico-la-coyuntura demanda, que es mejor contar un cuento… o hacer una biografía… o levantar un monumento.

Y de las 3 cosas, estoy firmemente convencido de que la única que vale la pena es la primera.
Así que les contaré, tal y como me la refirió Durito, la historia del Gato-Perro (ojo: ahora sí leer “rebobinar 3”).

Vale.  Salud y, de los muertos, mirad sobre todo el camino que su paso anduvo, que aún necesita pasos que lo caminen.

El Sup acomodándose el pasamontañas con macabra coquetería.

P.D. QUE TOMA PARTIDO EN UN DEBATE REALMENTE DE ACTUALIDAD.- “Los videojuegos son la continuación de la guerra por otros medios”, sentencia Durito.  Y agrega: “En la milenaria lucha entre los fanáticos del PS y el Xbox sólo puede haber un perdedor: el usuario”.  No me atreví a preguntarle a qué venía eso, pero supongo que más de un@ entenderá.

P.D. DEMASIADO EXTENSA PARA CABER EN UN “TUIT” (debe ser por lo abultado de la factura).- El autodenominado “gobernador” de Chiapas, México, ha declarado solemnemente que su administración “se ha apretado el cinturón” con un programa de austeridad.  Como muestra de su decisión, se ha gastado más de 10 millones de dólares en una campaña publicitaria nacional que no por masiva y costosa es menos ridícula… e ilegal.  Pero como algunos medios se llevan su tajada, el “imberbe”, “inexperto” e “inmaduro” empleado de un negocio que ni es partido, ni es verde, ni es ecologista, ni es de México (bueno, ni él es gobernador, así que para qué detenerse en detalles) es ahora, en las páginas y segmentos de la misma prensa que lo atacaba por “niñato”, un “hombre de Estado” que no gasta en su promoción personal, sino “en atraer turismo a Chiapas”.  Sí mi buen, ya las agencias turísticas lanzan el turipaquete “Conozca al Güero Velasco”, en plan “all included” que viene con un “kit” con anteojeras para no ver a los grupos paramilitares, ni la miseria y el crimen que pululan en las principales ciudades chiapanecas (Tuxtla Gutiérrez, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Tapachula, Palenque), en una entidad donde se supone que los indígenas sean los pobres, no los mestizos.  Si el gran ladrón, Juan Sabines Guerrero, pagó millonadas a los medios para simular gobierno donde sólo hubo despojo, el actual “junior” de la política local paga más porque ha aprendido, del actual titular del Ejecutivo Federal (creo que se llama Enrique Manlio Emilio… ¿no? ¿ya ven lo malo de no tener cuenta en tuiter?), que se puede pasar de una averiguación judicial a una lista de candidatos presidenciales para el 2018, con sólo algunas decenas de millones de dólares, un buen Photoshop y una telenovela rosa.

P.D. DE COYUNTURA REITERADA.-  Permítame usted, dama, caballero, señor, señora, señorita, niño, niña, otroa.  Permítame que, impertinente al fin, no le deje cerrar la puerta y quedarse solo, sola, rumiando su frustración y buscándole responsables, que es así como rabian quienes tienen un altar fijo y un ídolo cambiante.  Y si no pongo el pie para evitar que cierre usted la puerta y quede a salvo en su castillo de dogmas, y, en cambio, meto las narices donde no me toca, acháquelo usted a mi nariz, ya de por sí impertinente en tamaño y forma.  Ande, permita que interrumpa su odio amortiguado, seco, estéril, inútil.
Venga, sosiéguese, tome asiento, respire hondo.  Sea fuerte y compórtese con estudiada sensatez, como esas parejas que se separan “como personas maduras” aunque se mueran de ganas por romperle la cabeza al susodicho… o susodicha (no olvidar la equidad de género).

¿De modo que, cuando ustedes obtienen algo es por su solo esfuerzo?  Ah, pero cuando cosechan una derrota, ahí sí democratizan la responsabilidad… y se autoexcluyen.  “Los foros son una farsa”, sentenciaron.  “No se aceptan encapuchados”, decretaron (y ni pensar en poner una reclamación en la CONAPRED por discriminar la forma de vestir).  “Sólo nosotros solos triunfaremos y la Nación nos estará eternamente agradecida, estarán nuestros nombres en libros de texto, congresos, estatuas, museos”, se alegraron de antemano.

Luego pasó lo que pasó y, como antes, ahora voltean a ver a quién culpar del fracaso de esa lucha arriba.  “Faltó la unidad”, dicen, pero piensan “faltó que se subordinaran a nuestra dirección”.

El despojo disfrazado de reforma constitucional no inició en este gobierno.  Empezó a formalizarse con Carlos Salinas de Gortari y su reforma al artículo 27.  El despojo agrario fue entonces “cubierto” por las mismas mentiras que ahora envuelven las mal llamadas reformas: ahora el campo mexicano está completamente destrozado, como si un paquete de bombas atómicas lo hubiera arrasado.  Y pasa ya con el total de las reformas.  La gasolina, la energía eléctrica, la educación, la justicia, todo será más caro, de peor calidad, más escaso.

Antes de eso y aún antes de las actuales reformas, los pueblos originarios eran y son despojados de sus territorios, que lo son también de la Nación.  El oro líquido moderno, el agua y no el petróleo, ha sido hurtado sin que eso llame la atención de los grandes medios.  El hurto del subsuelo, tan claramente denunciado en la cátedra Tata Juan Chávez Alonso por el Congreso Nacional Indígena, apenas recibió unas cuantas líneas desganadas en la prensa de paga que hoy lamenta que EL PUEBLO, esa entelequia tan a modo político mediático, no haga nada para frenar el robo legal e ilegítimo que se titula “reforma energética”.  El despojo es todos los días y en todas partes.  Pero es hasta ahora que se dice que la Patria fue traicionada.

Y ahora usted, que fue sordo, se indigna porque no lo escuchan ni siguen.

Y dice que no se hace nada porque no ve nada.  Dice y se dice: “vale lo que YO hago o lo que bajo mi tutela, en mi calendario y en mi geografía se hace.  Lo demás, no existe porque no lo veo”.

¿Y cómo podría ver algo si usa las anteojeras que el Poder le regala?

¿Ahora descubre que el Estado no sólo renuncia a ser un amortiguador en el vendaval de despojos que es el Neoliberalismo, sino que, además, acude presuroso a disputarse las migajas que el verdadero Poder le arroja?

Mire usted, lo que pasa es que el mundo es redondo, da vueltas, cambia.  Y de poco o nada le puede servir ese catálogo de evidencias duales: izquierda y derecha, reaccionario y progresista, antiguo y moderno, y sinónimos y antónimos tan de moda en la política de arriba.

Mire, lo que ocurre es, simple y sencillamente, que su pensamiento está decrépito.

Y empezó a vencerse en el momento mismo en que decidió abrazar al de arriba (usando el viejo truco –que ahora se les revierte- de derecha-izquierda-progresista-reaccionario, inventándose coartadas y vistiéndolas de las mismas palabras que hoy le entrampan), olvidando que los de arriba no aceptan abrazos sino genuflexiones.

No, no es que usted no tenga ideas y banderas.  Es sólo que están desvencijadas.  No importa cuánta modernidad las vista, ni cuántas palabras altisonantes se digan en torno a ellas, ni cuántos tuits las repitan, ni cuántos “likes” y comentarios convoquen.

Usted, que esperaba una proclama, la sangre anónima derramada, el clarín con su bélico acento, las ocho columnas, las imágenes con sangre ofrendada en el altar de la Patria que, faltaba más, ustedes, y sólo ustedes, habrán de redimir.

 / No mi buen, si le digo que el zapatismo ya no es lo que era antes, ¿se acuerda cómo hace casi 20 años nos emocionábamos con las imágenes de los muertos tan anónimos que ni rostro ni nombre alcanzaban, tan lejanos, tan indígenas, tan chiapanecos? / Por cierto, ¿Ocosingo queda en Medio Oriente? / Ah, y sus iniciativas, tan brillantes cuando había un templete para nosotr@s. / Por otro lado, ¿quién puede tomar en serio a quien declina inscribirse en la movilización o movimiento (ojo: no es lo mismo, ya aprendan a diferenciar) de moda?  ¿O a analizarla, clasificarla, juzgarla, archivarla? / Lo dicho, están acabados, ya ni a la prensa invitan a sus celebraciones, ¿qué pueden celebrar como no sea nuestra absolución o condena? / Ah, pero lo que nunca les perdonaremos a estos zapatones, no es sólo que no se hayan muerto todos –y con ello nos hubieran negado el derecho a administrar sus muertes en el largo laberinto de los mausoleos, los corridos, los “no has muerto camarada, tu muerte será administrada”-, sino que también a sus muertes las hayan hecho tan… tan… tan rebeldes /.

Y nada, que en lugar de eso… ¡posdatas!

Ya sé que no le importa, pero para las encapuchadas y encapuchados de acá, la lucha que vale no es la que se ha ganado o perdido.  Es la que sigue, y para ella se preparan los calendarios y las geografías.

No hay batallas definitivas, ni para vencedores ni para vencidos.  La lucha seguirá, y quienes ahora se regodean en el triunfo verán derrumbarse su mundo.

Por lo demás, no se preocupe.  Usted no ha perdido nada porque por nada ha luchado realmente.  Lo único que ha hecho es delegar en otro el conseguirle el monopolio de una victoria que no llegará.

El de arriba caerá, sin duda.  Pero su derrumbe no será producto de una lucha monopolizada, excluyente y fanática de sí misma.

Si gusta, siga usted tirando de arriba, celebrará cada pequeño movimiento del monolito, pero la cuerda se reventará una y otra vez.

Las estatuas y los autoritarismos se tumban desde abajo, de modo que no quede el basamento para que un nuevo busto supla al anterior.

Mientras tanto, y es mi humilde opinión, lo único que vale la pena hacer allá arriba es lo que hacen las aves: cagarse.

Vale de helado de nuez, manque haga frío.

El Sup preparándose para…

sábado, 12 de enero de 2013

APAGANDO EL FUEGO CON GASOLINA. (posdatas a la carta gráfica)

APAGANDO EL FUEGO CON GASOLINA.
(posdatas a la carta gráfica)
11 de enero del 2013.
P.D. PARA VUESAS ILUSTRÍSIMAS PERSONAS.- ¿Así que no saben de quiénes se habla ahí, quesque porque no ven televisión? Ok, ok, ok, son tod@s ustedes muy erudit@s y nada que ver con la cultura de los nacos, pero… ¿tampoco saben quién es Umberto Eco?

P.D. DE CULTURA DEPORTIVA GENERAL.- Lionel Messi, argentino; juega futbol en el equipo español Barcelona; cuando no hace comerciales de pan de marca, es sospechoso de, como el añorado Memín Pingüín, tener un chicle en el botín, porque se le queda pegado el esférico y sólo se separa cuando lo derriban (a Messi, se entiende) o cuando el balón “yace en el fondo de las redes”. Cristiano Ronaldo, portugués; juega futbol en el equipo español Real Madrid; también conocido como CR7; cuando no está haciendo comerciales de desodorantes, hace buenos goles. Más información sobre el futbol como negocio y como alegría (ejemplo: Pelé contra Garrincha), con Eduardo Galeano… mmh… ¿sí saben quién es Eduardo Galeano? Y no, ni al Barcelona ni al Real Madrid, yo le voy a los Jaguares de Chiapas, en México, y al Internazionale de Milán, en Italia (leo que los acaban de golear, debe ser por culpa de la camiseta que usan como visitantes). Pero los zapatistas nos mantenemos firmes, somos como los verdaderos aficionados de Pumas (saludos a la Rebel), que están con el equipo gane o pierda, y aunque en el patronato esté gente como Joaquín López Dóriga y Carlos Slim; o como los aficionados del América (saludos a La Polvorilla) que, cuando les dicen que son odiosos, responden “ódiame más”; o como los de la máquina azul, que se ponen bolsas en la cabeza como señal de vergüenza pero no dejan de apoyar a su equipo; o como los que le van al Atlas (saludos Jis y Trino) que siguen ahí manque no obste para que conste; etc., etc. Sí, ya sé que van a decir que el futbol es el opio de los pueblos y que por qué promuevo la enajenación, la incultura, bla, bla, bla, bla.

P.D. QUE DA LECCIONES DE GEOGRAFÍA.- Ciudad de México, Distrito Federal, México. Lugares donde usted puede conseguir, a un muy módico precio, cualquier serie de televisión (incluso con capítulos que todavía no salen) o películas (en algunos lugares les pueden ofrecer las nominadas para el Oscar, aún antes de que el comité de la academia de las ciencias y las artes cinematográficas de Hollywood se reúna), sin tener que traicionar sus principios de no ver la televisión: Eje Central “Lázaro Cárdenas” (antiguamente conocido como “San Juan de Letrán”); Pericoapa; Tepito, Calzada de Tlalpan; cualquier salida/entrada al metro; pasillos de cualquier facultad de la UNAM; casi en cada esquina de cualquier colonia popular; si quieren los originales, tons en las Librerías Gandhi (un saludo a la familia de Don Mauricio), El Sótano, o en El Parnaso… ¿ya cerró El Parnaso? (un abrazo desde acá para Tony), qué mal. Ok, ok, ok, lo sé, pero el mundo tiene más rincones que sus Mixup favoritos. Ojo: no se sorprenda usted si, cuando va a adquirir esos devedés, le toca ver a la policía extorsionando a los ambulantes o tratando de desalojarlos “porque afean la ciudad”. Y si le toca ver un enfrentamiento no se espante, suele suceder que los jodidos resistan.

P.D. QUE DA CONSEJO A QUIENES ACUDEN AL IFE A PEDIR REGISTRO- Tal vez les iría mejor en las elecciones si en lugar de juzgar a “los muertos de hambre” (es lo más tierno que les dijeron cuando el caso de las tarjetas prepago) que no votaron por ustedes, trataran de entenderlos. Pero bueno, millones de mexican@s, que sí votaron por ustedes, les pueden explicar quién o quiénes son cada uno de los personajes o series mencionados.

P.D. QUE REVISA LAS AFIRMACIONES SOSPECHOSISTAS SOBRE EL EZLN.- Buena parte de los argumentos que usan cuando nos critican, son los mismos que usaron las grandes televisoras, la radio comercial y la mal llamada “prensa vendida”, desde 1994-95 hasta la fecha.

P.D. QUE SUGIERE, INSINÚA, O; COMO QUIEN DICE, PROPONE UN SUPOSITORIO.- Posible ruta que hubiera seguido el “debate caricaturizado” (claro, sin la señorita edecán que tanto impresionó al señor Quadri): los aludidos responden con una caricatura donde el Sup está apoltronado, rascándose los que están muy caros, barriga de fuera y atascándose de comida chatarra, viendo televisión (probablemente con el logotipo de Televisa, porque bien que se cuidan de no pegarle a Tv Azteca -ah, y nosotros no los acusamos de ser pagados por Salinas Pliego o Carlos Slim, o de que su campaña contra los trabajadores de Soriana era pagada por Wal-Mart-), el título o un globito dialogal con algo así como “estoy preparando mi siguiente comunicado”. El Sup contraataca con otra caricatura, titulada, “El Pasado Mediato”, donde está en su silla de ruedas y un indígena enfrente le dice: “Dicen los compas que están listos, que te toca y que ya sabes qué hacer”. El Sup responde: “Ok, necesito hablar con Elías Contreras para encargarle unos devedés“. Los medios y amig@s que los acompañan, ya no reproducirían la caricatura, sino que empezarían con elucubraciones tipo “¿Está el Sup inválido y por eso no aparece públicamente?”, seguidas de investigaciones “muy serias” sobre las posibles enfermedades que tendrían como consecuencia el estar en una silla de ruedas.

P.D. QUE DA LECCIONES DE RACISMO EN COMUNICACIÓN.- Leí en varios lados que “ezetaelene sí, marcos no” y que quieren escuchar a los indígenas zapatistas, no al ego maníaco del Sup. Ok, va:

.- Última vez anterior que suscribió el Sup un comunicado a nombre del EZLN: mayo del 2011, en ocasión de la marcha de apoyo al justo y digno movimiento encabezado por Javier Sicilia. En el comunicado del CCRI-CG del EZLN se saludaba al Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, y a su lucha por las víctimas de la absurda guerra de Felipe Calderón Hinojosa.

.- Entre el 7 de mayo de 2011 y el 21 de diciembre de 2012, hay 27 denuncias de las Juntas de Buen Gobierno, es decir, de los indígenas zapatistas SIN INTERMEDIARIOS mestizos, blancos y barbados (y los lugares comunes que gusten agregar), todas tuiteadas y feisbuqueadas (o como se diga) por la página web “Enlace Zapatista”. En promedio, las 27 denuncias, fueron visitadas-leídas 1500 veces cada una, y todas ellas estuvieron varios días en la cabeza principal-central de esa página web.

Por ejemplo, la denuncia de la Junta de Buen Gobierno de La Realidad, de fecha 15 de agosto del 2012, estuvo 24 días como nota principal en la página web zapatista y recibió 1080 visitas-lecturas. Número de tuits (o como se diga) que provocó: cero. Número de periodistas que “notearon” la denuncia: uno. Número de comentarios de los intelectuales en sus escritos: cero. Número de retuits (o como se diga): cero. Número de comentarios acusando al EZLN de ser un invento de Salinas de Gortari: cero. Número de elucubraciones sobre por qué el EZLN aparece sólo en tiempos electorales: cero. Número de periódicos que publicaron en su edición impresa la denuncia: cero. Por cierto, el texto de la JBG denunciaba la alianza entre el gobierno estatal y municipal con el PVEM y el PRD para agredir a las comunidades zapatistas.

Número de visitas a la caricatura del Sup que tanto ofendió a las cultas personas: más de 5 mil visitas en menos de 48 horas (más los tuiters -o como se diga-., más los pingback -o como se diga-, los copia y pega, etc.).

Ahora, revisen el período que va desde Agosto del 2003, año en que se forman las Juntas de Buen Gobierno y en el que se convierten en voceras directas de los pueblos zapatistas, y vean cuántas veces se pronunciaron, con sus propias palabras y sin intermediarios. Hagan la cuenta de cuántas veces ustedes supieron siquiera que esa palabra existía. Ok, ahora sí, escriban sobre el “sospechoso” silencio de los zapatistas y pregúntense por qué los zapatistas y marcos “aparecen” sólo cuando el PRI, que nunca se fue, regresa.

P.D. QUE TUITEA (o como se diga) SOBRE EL EZLN.-

Tuit 1: “L@s zapatistas son l@s que, en las corridas de toros, le van al toro“.
Réplica 1: “Pues qué ingenuos, al final al toro siempre lo matan“.

Tuit 2: “No siempre“.
Réplica 2: “Las flores siempre son para el torero, no para el toro, l@s zapatistas están desubicados“.

Tuit 3: (anulado por exceder los 140 caracteres): “Los partidos políticos se pelean por ver quién es el torero: unos dicen que es mejor que los picadores tarden más y así les faciliten el trabajo; otros que hay que ser piadosos y ofrecerle consuelo espiritual al toro antes de ser sacrificado: otros dicen que lo que hay que hacer es bajar los gastos de modo que la administración taurina no sea tan onerosa; otros dicen “¿de a cuánto?”.
Réplica 3: (No hay porque el tuit 3 no salió).

Tuit 4: “Las corridas de toro van a desaparecer. En el entretanto, l@s zapatistas más le aplaudimos al toro cuando, a pesar de las heridas, logra derribar al torero“.
Réplica 4: (No hay, tod@s se fueron a dormir).

La PD sigue tuiteando (o como se diga). Después de un tiempo, alguien se da cuenta que ahí está y le replica “¿Por qué sólo apareces en situaciones sospechosas?“.

¿Tan-tan?

P.D.- QUE AHORA SÍ NO REBASA LOS 140 CARACTERES (creo): “Durito: los zapatistas son como el Doctor House: casi siempre aciertan en el diagnóstico y el tratamiento, pero a la mayoría le disgusta el modo. Del paciente, ni hablar”.

P.D. QUE ACLARA.- Los hemos leído con atención. Vemos cómo, cuando uno disiente del otro, se acusan de “pejezombie” o de “televiso”, y sus derivados. Nosotros no pensamos que las disparidades tengan necesariamente una filiación política. Por ejemplo, cuando alguien dice “el EZLN es un invento de Salinas de Gortari”, nosotros no pensamos que sea necesariamente un “troll“, un pejezombie, un televiso o un tvazteco (o como se digan mutuamente). Puede ser, pensamos, que sólo se trate de alguien con un bajo coeficiente intelectual, perezoso para leer más de 140 caracteres, o que está tratando de ligarse a alguien que ya dijo eso.

P.D. QUE DESAFÍA A LA GEOMETRÍA- El mundo es redondo, da vueltas, cambia. Pero en el mundo impuesto por los de arriba, no importa cuántas vueltas dé, nosotros siempre quedamos abajo. El mundo que queremos nosotros también es redondo, también da vueltas, también cambia, pero ninguno está arriba a costa de los de abajo.

P.D. QUE HACE UN POCO DE MEMORIA.- Cuando una parte de la izquierda ilustrada todavía hacía malabares para tratar de darle fundamento teórico a la desafortunada ocurrencia de la “república amorosa”, y se vivía una tórrida luna de miel con los grandes medios (y se dedicaban grandes cantidades de dinero a la publicidad en medios electrónicos e impresos), l@s jóven@s estudiantes de lo que después sería conocido como “#yosoy132″ ya denunciaban el papel de los grandes medios de comunicación en la “democracia” mexicana. Después pasó lo que pasó, y esa misma izquierda ilustrada pasó a querer erigirse en tutor de los jóvenes rebeldes (o “revoltosos”, como les dicen ahora). Como ya no están de moda, se olvidan de ell@s, y les dicen “perdieron su oportunidad”, “mucha bulla y no consiguieron nada”, “revolucionarios de estarbucs (o como se diga)”, “no se puede cambiar el mundo con un esmartfon (o como se diga)”. El calendario seguirá desangrándose y, de pronto, resurgirán, mejores, más fuertes, más. Y los que ahora se olvidan de ell@s o los critican, dirán “claro, yo sabía que no habían desaparecido”, o “ahora les voy a decir qué es lo que deben hacer”, pero otros les dirán “hay mucho sospechisismo en que ustedes aparezcan cada que pasa algo”.

P.D. QUE SE MUESTRA COMPRENSIVA.- No hay tox, entendemos. Nosotros somos “eso” que, en sus casas y escuelas, provocaría la recomendación de sus padres, amig@s y demás gente sensata y decente: “no te conviene juntarte con esa gente, se dicen tantas cosas de ellos“. Y bueno del Sup ni se diga, sería algo como “ese hombre no te conviene, ni siquiera se sabe quién es realmente“. O “una cosa es ayudar a los pobres inditos y otra muy diferente mezclarse con esos nacos que ni siquiera tienen señal de celular, ya ni hablar de un esmartfon, aunque sea de marca “la migaja”.

P.D. QUE HACE UN GUIÑO.- “Nerd is hot“.

P.D. SOBRE LOS MILLONES CONTRA LOS MILES, O CIENTOS, O DECENAS, O UNOS CUANTOS.- El argumento de las mayorías contra la minorías nos da pereza, y a mí me hace recordar un viejo grafiti (o como se diga) sobre un viejo muro que vi cuando era viejo. Con una fiesta de colores, sentenciaba: “Come mierda. Millones de moscas no pueden estar equivocadas“.

P.D. QUE ACONSEJA PACIENCIA.- Oh, no se desesperen. Unas pocas palabras (o dibujos, audios, videos) más y ya sólo podrán escucharnos quienes realmente nos interesan como interlocutores.
Vale. Salud y, créanos, lo entendemos: razones y sin razones para fundamentar el cinismo, la apatía, el valemadrismo, o los sinónimos que se les ocurran, hay muchas, demasiadas, todas. Encontrarlas para hacer algo para cambiar y mejorar, es una tarea que muy poc@s están dispuest@s a cumplir.

El Sup tratando de conseguir un combo “fatality” para el texto de final de temporada.
(no manches… ahora va a salir con videojuegos).