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sábado, 13 de abril de 2019

¡Zapata es nuestro!



I. La toma de Chinameca

«Zapata vive y camina con nosotros», leyó Norma Parra, concejala del Concejo Indígena de Gobierno (CIG). Esa frase, parte del mensaje del Congreso Nacional Indígena (CNI), cobraba todo su sentido allí, en Chinameca, donde pueblos, comunidades, organizaciones y colectivos se reunieron para honrar la memoria de Emiliano Zapata, justamente a cien años de su asesinato.

La comitiva había llegado alrededor de las nueve de la mañana del 10 de abril, desde Amilcingo, Morelos, donde el día anterior había tenido lugar la primera asamblea entre el CNI-CIG y pueblos, organizaciones y colectivos que luchan contra el capitalismo. En Chinameca, el acto oficial se preparaba apenas: mesas con manteles largos y arreglos de centro, funcionarios, guayaberas blancas, tacones altos, policías.

Era la imagen precisa de lo que, desde los gobiernos priistas hasta el actual, se ha intentado hacer con la memoria de Zapata: convertirla en una farsa más, en otro de los símbolos vacíos que el poder necesita para aplaudirse a sí mismo.

Por eso la irrupción de la comitiva del CNI-CIG, con los pueblos del Istmo oaxaqueño al frente, significó un verdadero desconcierto para las autoridades: no sabían qué hacer con la fuerza de los pueblos que guardan la memoria viva de Zapata. El acto oficial duró más de una hora: un desfile en el que las autoridades locales se aprovecharon del trabajo de los niños y niñas de escuelas locales.

La conmemoración del CNI-CIG y de los pueblos y organizaciones fue radicalmente distinta: la memoria de Zapata, y de Samir Flores, cobraron allí cuerpo y forma. La defensa de la tierra y de la vida digna frente al despojo capitalista fue el eje en todas las intervenciones.

El pueblo en resistencia de Amilcingo llevó el ritmo de la conmemoración y fue el primero en hablar ante quienes estaban allí reunidos. El mensaje del CNI-CIG, la Declaración de Chinameca, fue leído por Norma Parra. En ella, el CNI-CIG se declaró en alerta ante el embate de despojo neoliberal que ha detonado el nuevo gobierno. Más allá de las mentiras de una administración que promete ser «de izquierda», en la «cuarta transformación»

nos quiere imponer un reordenamiento capitalista al servicio del gran poderío estadounidense en el Istmo, ofreciéndole los minerales, el agua, la tierra. Promete a los depredadores de la madre tierra, respetarles concesiones y permisos obtenidos con la más sucia corrupción. Ofrece a los extranjeros dueños de la economía turística el desmantelamiento de la propiedad social en la península de Yucatán. Garantiza al gran capital el funcionamiento de la termoeléctrica en Huexca, Morelos, a pesar de la vida de los pueblos del volcán.

La vocera del CIG, María de Jesús Patricio Martínez, leyó las palabras de otro vocero: el Subcomandante Insurgente Moisés. A nombre de los hombres, mujeres, ancianos y niños zapatistas, el «Sup Moi» explicó claramente por qué no pudieron estar allí para celebrar la vida y la lucha de Samir y de Zapata. En su comunicado, Moi explicó que no solo están solos, están asediados. La situación es incluso peor que en los años que siguieron al levantamiento de 1994:

En nuestras montañas y valles ha aumentado la presencia militar, policíaca, paramilitar, y de espías, orejas e informantes. Han reaparecido los sobrevuelos de aviones y helicópteros militares, así como de vehículos artillados, como en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari; de Ernesto Zedillo Ponce de León, tutor político del actual titular del poder Ejecutivo; de Vicente Fox Quesada luego de la traición de los Acuerdos de San Andrés; del psicópata Felipe Calderón Hinojosa; y del ladrón de corbata y copete Enrique Peña Nieto. Lo mismo, pero ahora con más frecuencia y mayor agresividad.

El comunicado zapatista habló también de las estrategias del nuevo gobierno, de las formas en que organiza, por medios legales y para-legales, el despojo y la muerte: «No sabemos quienes asesinaron al compañero Samir. Sabemos quien lo señaló. Quien, con voz chillona e histérica, lo marcó para que luego sicarios, ansiosos por agradar al jefe de las fuerzas armadas federales, cumplieran la sentencia dada en el templete convertido en tribunal».

Pero el comunicado de las y los zapatistas reconoció también la resistencia y la organización de los pueblos, organizaciones y colectivos que luchan contra el capitalismo. Son ellas y ellos quienes están formando redes de resistencia y rebeldía; en ese corazón y pensamiento colectivo, dijeron, «renacerá el mundo que hoy agoniza». Sin importar los malos gobiernos que vengan, esa organización seguirá sin venderse, sin rendirse, sin claudicar, «y para el mundo habrá al fin vida, como debe ser la vida, es decir, libre».





























II. La asamblea de Amilcingo

Esas redes de resistencia y de rebeldía se habían reunido justo el día anterior, 9 de abril, en Amilcingo, Morelos. Convocadas y convocados por el CNI y el CIG, pueblos, comunidades, organizaciones, colectivos e individualidades se encontraron en la tierra de Samir Flores para compartir análisis, ideas, reflexiones y miradas hacia adelante.

En la inauguración del encuentro, tomaron la palabra las autoridades comunales de Amilcingo, el Concejal nahua del CIG —originario de esa misma comunidad— y colaboradoras de Radio Amiltzinko. A más de un mes del asesinato de Samir Flores, Amilcingo se mantiene fuerte y defendiendo lo que ha logrado en años de resistencia.

También tomo la palabra una compañera de Kurdistán, que leyó una carta de las mujeres kurdas a las mujeres que, aquí, luchan y se organizan contra el capitalismo y el patriarcado. La carta, llena de afecto y fuerza, habló de los recientes triunfos de las fuerzas organizadas kurdas en contra del Estado Islámico y reconoció la memoria de las mujeres que luchan, entre ellas la comandanta Ramona y Betty Cariño.

Por la tarde, en la plenaria de la asamblea se vertieron los resultados de las mesas de trabajo. Allí se hizo evidente la existencia de un diagnóstico compartido, construido a través de meses y años de organización y análisis conjuntos.

En efecto, desde que en 2016 el CNI convocara a pueblos y colectivos a apoyar la conformación de un Concejo Indígena de Gobierno, comunidades, organizaciones e individuos de todo el país se han encontrado en distintos territorios para compartir horizontes de lucha. En las asambleas del CNI-CIG, y los encuentros de Redes de Apoyo se maduró una visión colectiva, tejida con paciencia y seriedad.
Todas y todos coincidieron en la peligrosidad de la nueva administración federal que, bajo un velo «progresista» o «de izquierda», ha redoblado y reconfigurado el despojo capitalista. Una de las estrategias más hábiles ha sido montarse y usurpar las formas de decisión colectiva de los pueblos: asambleas y supuestas «consultas» que solo buscan legitimar megaproyectos en territorios comunales.

El ejemplo más claro de esa estrategia fue la supuesta consulta que se realizó en el Istmo de Tehuantepec. Las y los compañeros de esa región lograron frenar parcialmente su realización y, sobre todo, mostrar que no se trató realmente de una consulta, si no de una simulación organizada por la Secretaría de Hacienda y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas.

Por eso, uno de los resolutivos más importantes de la asamblea de Amilcingo fue la realización de una siguiente asamblea precisamente en el Istmo de Tehuantepec. Allí, el CNI-CIG y quienes luchan contra el capitalismo, se encontrarán en uno de los territorios más codiciados por el capital nacional y trasnacional: uno de los territorios que con más fuerza habrá que defender.

Otro de los diagnósticos compartidos fue la intensificación de la guerra patriarcal contra las mujeres y contra otras corporalidades disidentes. El aumento de los feminicidios y de la violencia patriarcal —bajo todas sus formas— fue señalado como uno de los elementos más atroces de este tiempo. Por eso, otro anuncio importante fue la realización del Segundo Encuentro Nacional de Mujeres que Luchan, a finales de julio, en territorio nahua, al sur de Veracruz.

Al terminar la plenaria, tuvo lugar un acto cultural con música, poesía y danza. El cierre fue una puesta en escena del grupo de teatro de Amilcingo: «Traición y asesinato de Samir». A pesar de la crudeza de la narración y del montaje —en el que Zapata y Samir son asesinados por la misma mano—, cuatro personajes dominaron el final, levantando el puño. Cuatro mujeres jóvenes de la comunidad: los espíritus de la tierra, de los bosques, de las montañas, del agua, y de Amilcingo.
Con esa rabia y esa dignidad cayó la noche y, con ella, el descanso previo al avance del día siguiente. En Amilcingo y en Chinameca, en tierras de Samir y de Zapata, pueblos y colectivos experimentaron su inteligencia y su fuerza compartidas. Allí dijeron una vez más que la vida, la tierra y la dignidad no se negocian, se defienden. Y allí resonó una multiplicidad de voces que respondían al reto lanzado por las y los zapatistas: «aquí estamos, fuertes y organizados, y Zapata cabalga con nosotros».

Tomado de subversiones.org/archivos/135044

jueves, 11 de abril de 2019

COMUNICADO DEL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA Y EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO A 100 AÑOS DEL ASESINATO DEL GENERAL EMILIANO ZAPATA

Foto José Carlo González [jornada.com.mx/ultimas/2019/04/10/cni-cig-y-frente-de-pueblos-se-declaran-en-alerta-ante-megaproyectos-2655.html/chinameca-1.jpeg-4418.html]


Declaración de Chinameca

A los pueblos de México y el Mundo
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Hoy, 10 de abril de 2019, Chinameca y Amilcingo, Morelos, son la casa del Congreso Nacional Indígena, del Concejo Indígena de Gobierno, junto con organizaciones y colectivos que luchan y se organizan contra el capitalismo; los días 9 y 10 de abril nos dimos cita en este territorio en resistencia para reconocernos en la dignidad, el dolor y la esperanza ante el cobarde asesinato del compañero Samir Flores, perpetrado por el neoliberalismo y sus capataces. Para quienes ya se nos acabó el miedo, pues se convirtió en rabia y convicción.

A Samir lo seguimos viendo y escuchando. Camina entre nosotros y nos recuerda que el camino es abajo, que la dignidad no se vende y que la vida no se negocia. Hermano Samir, en nuestros pueblos vivos y luchando seguirás estando pues tu vida es esperanza para la nuestra.

Nos dimos cita también para conmemorar que el compañero general Emiliano Zapata vive y camina con nosotros, advirtiendo la traición y la mentira que desde lejos se percibe en los anuncios de muerte y guerra. Esa misma guerra que lo mató hace cien años y que nos arrebató a Samir, es la que nos hace convocarnos ante el hermano compañero general Emiliano Zapata, vivo y caminando la conciencia de los pueblos de Morelos, de este país y mundo que retiembla.

Aquí decimos nuevamente que la lucha por la tierra es también por la vida, pues la defensa de lo que es sagrado para los pueblos es un principio al que no renunciaremos. Hoy, a 100 años de que la traición y la mentira acabaran de forma cobarde con la vida del general Zapata, esa mentira y traición regresaron con un supuesto rostro de democracia, pero como entonces, esa palabra cuando viene de arriba solo significa la guerra, la suplantación y el engaño a toda la nación.

Al compañero General Emiliano Zapata lo saludamos alzando la voz en contra de los megaproyectos, que invaden la tierra de las comunidades que abajo nos construimos cada día mientras el gobierno neoliberal está decidido a convertir nuestro mundo en un cementerio, donde la destrucción y el sufrimiento de todos los pueblos aflora en los territorios indígenas.

Ante la grave crisis que sufrimos no solo los pueblos que somos, sino la humanidad y todo el mundo en la guerra con la que las empresas mexicanas y extranjeras están invadiendo nuestras tierras, nuestra madre tierra se conmociona con la destrucción ambiental y con el desmantelamiento de la organización de los pueblos. Mientras tanto los de arriba se jalonean lo que nos sostiene vivos, que es el territorio ancestral y sagrado que custodiamos.

Este gobierno capitalista les construye carreteras, canales, vías de ferrocarril, reordena el territorio del país para entregarles todo, les hace leyes a su favor y a favor del poderío del gran capital en el mundo, empezando por el gobierno de los Estados Unidos. Con cinismo, esa hidra se apresta para quitarnos lo que es nuestro, usando sus fuerzas militares o para militares, pues con su guerra concentran el poder y aumentan sus ganancias, que son mayores si las hacen sobre el cadáver de nuestra madre que, como lo hemos dicho hace cien años con nuestro compañero general Zapata y como hace miles de años con nuestros ancestros, es la tierra, está viva y a ella nos debemos.

Desde Chinameca, lugar donde los malos gobiernos pensaban que acabarían con la palabra del general Zapata, nos dirigimos con respeto a los pueblos de este país y a los pueblos del mundo para llamarlos a escucharnos y a sumar los caminos que tienen un mismo horizonte, abajo y a la izquierda.
Hoy la lucha de los pueblos originarios se hace fuerte con la palabra y organización de las mujeres que muestran al mundo rumbos profundos, tejen con dignidad los caminos de libertad y sin pedir permiso abren los caminos que el patriarcado capital les niega y destruye.

Reconocemos la traición descarada del mal gobierno federal, del que no aceptamos sus cínicas mentiras, que lo descubren ante quienes le creyeron, ante quienes pensaron que con la mentira llamada “elección histórica” o “cuarta transformación”, o como quiera nombrarse, se pararía el despojo, la corrupción que hace al Estado un vulgar ratero de lo que es de todos, que cumpliría su palabra con los maestros y maestras en lucha, para quienes pensaron que se acabaría la pesadilla militar, para quienes pensaron que se defendería alguna soberanía nacional.

En cambio, mandando y poniendo a los pueblos una pistola en la cabeza nos quieren imponer un reordenamiento capitalista al servicio del gran poderío estadounidense en el istmo, ofreciéndole los minerales, el agua, la tierra. Promete a los depredadores de la medre tierra, respetarles concesiones y permisos obtenidos con la más sucia corrupción. Ofrece a los extranjeros dueños de la economía turística el desmantelamiento de la propiedad social en la península de Yucatán. Garantiza al gran capital el funcionamiento de la termoeléctrica en Huexca, Morelos, a pesar de la vida de los pueblos del volcán.

A cien años del asesinato del compañero general Emiliano Zapata nos declaramos en alerta ante la urgencia con la que las empresas y los mercenarios en los que se respaldan y que están tanto en el gobierno como en los cárteles de la delincuencia organizada, de una forma salvaje y letal están apropiándose de nuestros territorios, parándose sobre la destrucción que han dejado no solo en nuestro país, sino en el mundo.

Es ese gobierno neoliberal, que muchos pensaron que era de izquierda, el que no solo declaró la guerra a nuestros pueblos, sino que es parte de la guerra contra la humanidad, esa que no da tregua a la vida porque no representaría ganancias.

La guerra invade todos los rincones y toma muchas formas para poder sacar la última gota de vida a la madre tierra, los capitalistas se aprestan a posesionarse de la vida, porque ellos saben que se está acabando y si la vida se agota, como cualquier mercancía en el mercado, deja mayores ganancias.

Hoy, hermanas y hermanos de muchos países llegan en multitudes buscando refugio de la tragedia en la que el poder del dinero convirtió su casa, sus comunidades, sus ciudades. Buscan refugio de las guerras que hicieron de sus geografías espacios inhabitables.

Al compañero general Emiliano Zapata y al compañero Samir Flores les decimos que sus semillas de libertad, democracia y justicia, nacen y crecen en cada rincón donde nombramos la vida, donde les nombramos con la resistencia de los pueblos que apostamos a un nuevo mundo.

Desde Chinameca, Morelos, a 10 de abril de 2019

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Concejo Indígena de Gobierno

congresonacionalindigena.org/2019/04/11/comunicado-del-congreso-nacional-indigena-y-el-concejo-indigena-de-gobierno-a-100-anos-del-asesinato-del-general-emiliano-zapata/