sábado, 10 de enero de 2015

Sí debería escribirle al Más de 131

Fotografïa: http://www.radiochimia.org/wp-content/uploads/2015/01/oventik21_f.jpg

Por Sergio Rodríguez Lascano

Hace algunos años, el finado Subcomandante Insurgente Marcos acuñó una frase de antología: “Perdonen las molestias, pero esto es una revolución”.
 
Esa frase cae como anillo al dedo al artículo que salió publicado con el evidente aval en la página electrónica Más de 131, escrito por Miguel Hirsh, titulado “No debería escribirle a Oventik”.

No puede pasar desapercibido que el artículo revela un profundo desprecio por las comunidades zapatistas. Sobre todo porque se les da un trato de agiotistas o banqueros, o amantes del dinero:

“Porque sólo en Oventic me sentí despreciado y maltratado, sólo en Oventic las cosas funcionaban exclusivamente alrededor del dinero…
 
“Porque sentí que no quieren que nos juntemos sino que nomás desde allá les echemos porras y pesos”.

Yo me pregunto: ¿Qué fue lo que sucedió que permite que el autor insulte con tal desparpajo a miles de bases de apoyo zapatistas?

Muy posiblemente, el tal Miguel Hirsch se refiere a que, a diferencia de las sedes donde hubo compartición, es decir, Xochicuautla, Amilcingo y Monclova, en el caso de Oventik las y los de la Sexta nacional e internacional pagamos nuestra alimentación.

Pero, como es costumbre para los que escriben textos que buscan reflejar una realidad que sólo existe en sus cabezas, este autor no investigó cuántas personas de la Sexta llegaron a Xochicuautla, Amilcingo y Monclova en tanto que eran eventos cerrados, en comparación con aquell@s que llegaron al evento abierto que fue la Fiesta de la Resistencia y la Rebeldía, en el 21 aniversario del EZLN en Oventik, incluyendo los miles y miles bases de apoyo zapatistas.

Esta última condición no hizo que quedaran sin atenderse todas las necesidades de las y los familiares de Ayotzinapa invitad@s, así como las de los y las integrantes del Congreso Nacional Indígena.

No preguntó siquiera, ya no digamos investigó, con cuánto dinero se apoyó a las tres sedes donde hubo compartición para que pudieran sufragar los gastos que les implicaba ser sede. Cuántos kilos de arroz y frijol, aceite y cobijas se consiguieron, cuántas actividades previas para conseguir fondos se realizaron para apoyar a esas sedes y, cómo no se entregó ni un centavo a las comunidades zapatistas, debido a que los compañeros señalaron que todo se canalizara hacia las tres sedes del CNI. Típica actitud de alguien que sólo piensa en el dinero ¿No, Miguel Hirsh?

Ell@s tuvieron que sufragar los gastos de comida de los compañeros del CNI y de los familiares, así como la movilización de miles de bases de apoyo. ¿Sabrá Miguel Hirsch, quien seguramente toma el metro y ya está en una marcha, lo que significa que miles de bases de apoyo zapatista se muevan por ejemplo desde el Caracol 1 de La Realidad hasta Oventik, con sus propios recursos y con el único objetivo de abrazar a los familiares de Ayotzinapa, al CNI y a la Sexta Nacional e Internacional? ¿Sabrá qué significa para la economía de una familia, una comunidad, esa voluntad de ser solidario? Y todo esto sin ninguna ayuda de la Sexta. “¿Dinero y pesos?”. Carajo, cuánta soberbia, cuánta mezquindad.

En el artículo se habla de la escuelita, según se sabe el referido autor fue alumno de la primera generación de la escuelita. ¿Recuerda cuánto pagó? ¿Recuerda si pagó algo por el transporte? ¿Recuerda si pagó algo por el alimento que le dieron en la casa de su familia? ¿Recuerda que está hablando de su familia? “¿Dinero y pesos?”. Cuánta soberbia y cuánta mezquindad.

Sobre los familiares de Ayotzinapa: ¿Sabe el autor quién sufragó los gastos de su traslado, sus alimentos, su avituallamiento para que no tuvieran frío y no se mojaran, desde que salieron de Ayotzinapa hasta que volvieron san@s y salv@s hasta allá mismo? A lo mejor piensa que todo salió de su bolsillo, con todos los pesos que le ha entregado al EZLN, pero no, salió de las finanzas del EZLN.

Hirsh dice: “Y que palabras como bienvenidos, bienvenidas y bienvenidoas habrían sido bien recibidas”. Resulta que el cronista olvida que con esas palabras inició su discurso el Subcomandante Insurgente Moisés: “Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Reciban todas, todos y todoas que están y no están presentes, el saludo de los hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas zapatistas. Sea bienvenido el paso, la voz, el oído, la mirada, el corazón colectivo de abajo y a la izquierda”.

En otra parte de su texto el autor dice: “sólo en Oventic hicieron a lxs invitadxs de honor quedarse paradxs sosteniendo los rostros del dolor que hoy dan rostro al dolor del mundo durante horas de discursos”. Esta frase no tiene desperdicio.

Yo no sé si el autor habló con los familiares, muchos de la Sexta y el CNI lo hicieron, de hecho todos los que querían. No se puso un mecate para que nadie se acercara, ni se les puso un cerco de personas para que nadie se acercara. Si el autor hubiera hablado con ellos se hubiera enterado de varias cosas que son fundamentales:

a) Hay una frase que odian los familiares: “ya me cansé”. No soportan que alguien les pregunte si ya se cansaron.

b) No fueron horas lo que duraron los discursos, muy probablemente a él le parecieron horas pero nunca es bueno confundir la realidad con lo que uno imagina.

c) Perdió de vista un hecho trascendental, el EZLN, que es un ejército (muy otro, es verdad, pero un ejército) quería abrazar a todos los familiares y nombrar con su nombre (lo digo así porque nadie lo hace) a los desaparecidos y a los asesinados. Y si hubiera tenido la curiosidad de entender lo que pasó hubiera ido él a abrazar a los familiares como muchos lo hicimos y a llorar con ellos y de paso les hubiera preguntado si estaban molestos por haber estado “horas” como invitados de honor en el estrado, compartiéndolo con el EZLN y el CNI.

d) Y, luego, en el CIDECI se hubiera acercado a preguntar qué les había parecido el trato que recibieron. Les hubiera hecho la pregunta clave, que todo buen periodista de medio libre debería tener a flor de boca: ¿valió la pena tanto sacrificio para llegar hasta territorio zapatista? Pero hacer eso es muy fatigoso para alguien que sabe la respuesta de antemano, porque él piensa que no valió la pena, que fue tratado como extraño, pero para sentirse así hay dos posibilidades: que lo traten como extraño o ser un extraño porque pone por enfrente sus peculiaridades propias sin aceptar las diferencias.

e) Los compas del EZLN, a pesar de lo que dice Hirsch, son los únicos que hablan de los 46, no sólo 43. Los únicos que han nombrado a los 46 y 46 fueron los abrazos. Son los únicos que demandan verdad y justicia, que es lo que sintetiza la demanda de los familiares. El poder del dinero lo sabe y por eso les quiere dar a cuenta gotas restos de alguno de los 43, para que vayan contando en sentido inverso como lo hace el #Yamecansé (que ya no habla de 43 sino de 42). Pero, ¿ya hubo justicia y verdad para todos?

Cuando se dice “vivos se los llevaron, vivos los queremos” ¿eso se traduce en que si se entregan restos ya no hay nada más que hacer? Hasta donde yo entiendo, “vivos se los llevaron, vivos los queremos” quiere decir tal y como se los llevaron los queremos. ¿Se resuelve el asunto si entrega el gobierno una muela y un pedazo cuasi microscópico de carne? ¿Eso finiquita el problema? ¿Eso resuelve el problema de justicia y verdad?

Con la muerte del finado Galeano, los zapatistas demostraron qué hay que hacer con la muerte (a mí me parece que el autor del artículo publicado en Más de 131, no tiene la menor idea de lo que es la muerte): demandar verdad y justicia. Y lo consideraron tan importante que alguien tuvo que morirse para que el finado maestro Galeano viviera y, se los aseguro, para las comunidades zapatistas y para muchos de nosotros, tanto de México como del mundo, no cualquier “alguien” fue el que tuvo que morirse. En resumen, la demanda de verdad y justicia es la que tiene en crisis al poder del dinero y a sus monitos cilindreros de los gobiernos y de la clase política. Porque esto es lo que pone a los dueños del dinero frente al espejo, a un espejo gigante que nos muestra su rostro pútrido.

f) Doña Berta Nava, madre del compañero asesinado Julio César Ramírez Nava, fue la que insistentemente señaló que le hubiera gustado que los compas del EZLN hubieran estado presentes en las comparticiones. También fue la primera que dijo que era un honor ocupar su lugar, saber que en esos momentos los familiares eran el EZLN y saber que el EZLN siempre estará atrás de ell@s.

De doña Berta no se recibió sino buenos sentimientos, siempre entrañable y franca. En cambio, el autor no sólo olvida sino que es perezoso porque no investiga: “Pero en las mismas voces de Ayotzinapa escuchamos que ojalá no se hubieran quitado de la lista de las comparticiones, sino que nomás se hubieran hecho tantito más chiquitxs para que cupieran juntxs porque también queríamos compartir con ustedes”.

Olvida o ignora o no pela que las y los compañeros habían declarado que sí iban a estar, pero que lo iban a hacer con el rostro descubierto, para que nadie los viera. Es decir, al quitarse el pasamontañas y asistir al Festival, son los que, paradójicamente, mejor saben lo que ahí sucedió. Por muchas razones: primero porque siempre están con su lápiz y su cuaderno, porque siempre están atentos y no en los pasillos, porque siempre miran hacia la gente y no hacia los oradores, porque son maestros de la escucha y no les cuesta trabajo tener la boca cerrada. Ahí estuvieron l@s delegad@s zapatistas. No l@s vimos porque eligieron no ser vist@s.

Cuando los compas deciden participar con el rostro descubierto para pasar desapercibidos, significa hacerse a un lado y dejar toda la tribuna a las y los familiares de los desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa, lo hacen a sabiendas que muchos se podían sentir molestos y desilusionados. Pero ellos no trabajan con encuestas para saber cómo los posibles participantes aprecian o no un gesto suyo.

Lo deciden a partir de lo que les dicta su posición política que siempre tiene como punto de partida la ética. 

Y la ética les decía que debían hacerse a un lado y eso es lo que hicieron.

Lo que doña Berta decía la engrandecía porque evidenciaba su modestia, ella también actuaba con base en la ética.

Lo que el autor hace es querer contraponer lo que no es posible contraponer. Es decir, lo guía… la grilla estudiantil.

El abrazo entre la ética zapatista y la dignidad de Ayotzinapa no podrá ser manchado por el dedo flamígero del autor.

No es la primera vez que personas muestran su indignación por actos éticos del zapatismo.

Ya en el pasado muchos se enojaron porque para la primera reunión nacional del CNI salió la comandanta Ramona y no el Subcomandante Insurgente Marcos y se atrevieron a decir: “Cómo mandan a una persona enferma, casi moribunda, que no habla castellano”. O cuando la comandanta Esther habló en nombre de la delegación zapatista en el Congreso de la Unión, frustrando a varios diputados y senadores que ya tenían su cámara fotográfica lista para sacarse la foto con el Subcomandante Marcos, a quien, paradójicamente, acusaron de protagónico por no asistir. O cuando guardaron silencio varios años, o cuando hablaron en medio de la coyuntura electoral de 2006 o cuando “el fin del mundo” o…

g) En otra parte de su texto aparecido en el Más de 131, el autor dice: “que no sabía que me iba a convertir en una clave de registro, más que una persona”.
 
En la entrada de Oventik pasaron primero los familiares de Ayotzinapa, en un recibimiento que los hizo llorar. Luego el CNI y luego la Sexta. La Sexta, tardó mucho porque eran un buen.

Se decidió que entraran primero los que ya se había registrado y tenían gafetes, luego los que tenían número de clave y no tenían gafetes (a pesar de que durante todas las comparticiones la comisión de registro funcionó para que se registraran y a pesar de que el día 31 desde la 0700 hasta las 1700 funcionó la comisión de registro en el CIDECI. Sí, se buscaba un poco de orden.

Yo estaba en la puerta del Caracol tratando de ayudar. Vi cuando entró un niño y su amiguito se quedó llorando porque él todavía no entraba y su amiguito de juegos era separado de él. Uno de los comandantes se acercó y me dijo al oído: “registra a la familia del niño que está llorando para que pase inmediatamente”. Eso hice y entró dos minutos después de su amiguito. Esa familia probablemente pensó que yo era un compañero con buen corazón, pero yo no lo decidí, así actúan los que nunca quieren llevarse la gloria, los que siempre actúan desde la sombra.

Sí, eso hicieron los seres extraños que según el autor no devuelven el saludo ni expresan nada en los ojos, más que indiferencia.

Y, como ésa, puedo contar miles de anécdotas, sin exageración miles de anécdotas. Pero, más aún, yo hablé con mucha gente que conozco, que tardó mucho tiempo en la puerta y todos estaban felices de estar adentro, no les pesaba pagar 15 pesos por cuatro chalupas o una torta, no les pesaba pagar 5 pesos por un rico ponche bien calientito y sobre todo veían el esmero en el trabajo. ¿Para que sirvió ese dinero? Para que los miembros de los pueblos indígenas comieran, lo mismo que los familiares.

Aunque resulte banal, (aquí se confirma que la amnesia de las banalidades habla más del que olvida que de lo olvidado) no está por demás recordar que el EZLN no es un banco, ni una ONG, ni una financiadora y tampoco es un colectivo que se disfraza de zapatista para organizar conciertos y seminarios en su nombre y quedarse con el dinero y luego es puesto como equipo de seguridad en una sede, o que viaja por el mundo haciéndose pasar por zapatista para engañar a la gente de buena voluntad.

Finalmente, después de su publicación los compañeros del más de 131 publicaron una aclaración que dice: “En  la sección “compartimiento” se expresan las posturas personales de las y los respectivos autores, no se debe de entender necesariamente como el sentir o la postura de masde131.com. Para réplicas o colaboraciones dentro de esta sección escribir a: redaccion@masde131.com. Esa aclaración hace más enigmática su posición. El “no se debe entender necesariamente” deja a la imaginación si este es el caso o no. Pero, como todo mundo sabe, la coartada que dice “ésa es una posición individual” esconde algo profundo, a saber, la decisión de publicarlo.


Fuente: http://www.radiochimia.org/2015/01/08/si-deberia-escribirle-al-mas-de-131/

jueves, 8 de enero de 2015

Pronunciamiento del Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo

Imagen: https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEjU4zpzkWD_hFhpP2yeHAu7_JZdkuLLj8QZDBak94_kxY9u_s7SauICE4eUqLm2PtgR054N24D85suWKvpXvlD-hXhZBF04Y1Xndjyc61QUNwNbtKLbk5KLeM8jByjbaioGyRVj/s1600/ezln_CargadosDeRebeldia.jpg

 

Pronunciamiento del Primer Festival Mundial de las Resistencias y Rebeldías contra el Capitalismo

A los pueblos del mundo.

Desde Chiapas, México, levantamos nuestra palabra para dirigirnos a las mujeres y hombres de abajo, del campo y la ciudad, en México y el mundo, a los y las que sembramos resistencias y rebeldías en contra del capitalismo neoliberal que todo lo destruye.

Nos reunimos los días 21, 22 y 23 de diciembre en la comunidad ñahtó de San Francisco Xochicuautla, Estado de México; los días 22 y 23 de diciembre en la comunidad nahua de Amilcingo, Morelos; los días 24, 25 y 26 de diciembre, en el espacio del Frente Popular Francisco Villa Independiente, en la Ciudad de México; los días 28 y 29 de diciembre en la comunidad de Monclova, Campeche; los días 31 de diciembre y primero de enero en el Caracol Zapatista de Oventic, Chiapas; los días 2 y 3 de enero en el CIDECI de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Nos reunimos para hacer comparticiones, que no solo es compartir, sino aprender y construir juntos. Comparticiones que fueron crecidas con un profundo dolor que es nuestro y una rabia que es nuestra, por la desaparición y asesinato de los estudiantes de la Normal Rural Raul Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero. Acto criminal que es a su vez el reflejo de la política de muerte que los malos gobiernos y los capitalistas han proyectado en cada rincón del país y del mundo, pues ellos, los que nos faltan son nuestros desaparecidos y no dejaremos de luchar hasta encontrarlos desde lo que somos en la Sexta Nacional e Internacional, en el Congreso Nacional Indígena, en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Los capitalistas y sus capataces de los malos gobiernos han dejado una destrucción en el corazón de los individuos que somos y han dejado una gran destrucción en el corazón colectivo que somos, como somos, los pueblos, los padres y madres de los jóvenes que nos arrancaron y las organizaciones solidarias decididos a reconstruir la vida donde los poderosos han sembrado luto y muerte.

En las comunidades indígenas que somos, los embates del sistema capitalista se sufren con la sangre y con el dolor de nuestros hijos, que son también el único futuro posible para este planeta al que llamamos Tierra, en el que en medio de las distancias y de los diferentes colores que nos hacen ser y nos hacen existir mantenemos la certeza de que es nuestra madre y de que está vivo, y que para que así siga siendo, la justicia es una demanda que se teje con las acciones y las convicciones de los que somos el mundo de abajo, los que no aspiramos a gobernarlo sino a caminar construyéndolo.

Desde los océanos, las playas, las montañas, las ciudades y los campos, construimos y reconstruimos junto con las asambleas, organizaciones y colectivos que tejen de diversas formas autónomas los espacios y las formas de organización y solidaridad que son capaces no solo de contener esta destrucción capitalista que no distingue pueblos o colores y que en su ceguera crónica solo reconoce todo aquello que alimente esa misma destrucción vestida de guerras permanentes, mercados injustos y descomunales ganancias para unos pocos, valores ajenos a los pueblos y contrarios a los antiguos acuerdos con nuestra madre tierra que dan sentido a la vida en el mundo, que nos dan libertad y nos hacen dignas, dignos de vivir y defender la vida.

Pero los capitalistas que dicen gobernar y que en realidad solo buscan dominar, administrar y explotar, tienen un límite, una barrera grande, en la dignidad de una persona, de una familia, de un colectivo, de una sociedad a la que han dañado en lo más profundo, a la que han arrancado y matado una parte de su corazón, detonando una explosión de rebeldía como la que ha iluminado este Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías en contra del capitalismo al que llamamos “Donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos” porque abajo estamos, desde abajo entendemos el mundo, abajo lo cuidamos, abajo nos miramos unos a los otros y desde ahí, juntos, reconstruimos el destino que creíamos propio hasta que nos lo arrancaron los poderosos y solo entonces aprendemos, solo entonces sabemos que lo que es realmente nuestro es lo que podamos construir o reconstruir donde el capitalismo ha destruido.

El dolor que se convierte en digna rabia de los familiares de los estudiantes asesinados y desaparecidos de la escuela normal rural Raul Isidro Burgos es el dolor que nos secuestró y desapareció también a nosotros, así que nunca dejaremos de luchar hasta encontrarnos, junto con el hermano o la hermana asesinados, desaparecidos, torturados, explotados, despreciados o despojados en cualesquier punto de la salvaje geografía capitalista, en cualesquier frontera del mundo, en cualesquier cárcel.

Los caminos de los pueblos del mundo tanto en el campo como en la ciudad con su propio rumbo se conducen en el rastro dejado por sus propios ancestros, caminos que se dividen, se intersectan y cruzan con los nuestros, hasta que encuentran un mismo rumbo, marcado por la dignidad rebelde que habla en tantas lenguas y es de tantos colores como es la naturaleza misma que se teje con pequeños bordados para poder construir lo que necesitamos ser.

Así, hermanos y hermanas de este mundo dolido pero alegre por la rebeldía que nos alimenta, invitamos a seguir caminando con un paso pequeño pero firme, a seguirnos encontrando, compartiendo, construyendo y aprendiendo, tejiendo la organización desde abajo y a la izquierda de la sexta que somos. Sólo de nuestra rebeldía y de nuestra resistencia nacerá la muerte del capitalismo, vivirá un nuevo mundo para todos, para todas.

San Cristóbal de las Casas, México a 3 de enero de 2015.

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
SEXTA INTERNACIONAL
SEXTA NACIONAL

martes, 6 de enero de 2015

Festival de Resistencias y Rebeldías

De los compas de Subversiones:



Subversiones (https://www.youtube.com/watch?v=tI6dxZPm_kg&feature=youtu.be)

lunes, 5 de enero de 2015

Hostigamiento policial


 Hermanas y Hermanos del Congreso Nacional Indígena

Compañeros y Compañeras de la Sexta Nacional e Internacional

Queremos hacer de su conocimiento, que tras finalizar los trabajos del Primer Festival Mundial de las
Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas,  los delegados y delegadas iniciaron el camino de retorno hacia sus comunidades y lugares de origen. Desde Puebla y en el Distrito Federal los camiones del CNI fueron hostigados por policías de tránsito, policía federal e individuos vestidos de civil, aparentemente militares.

Posteriormente, aproximadamente a las 20:00 horas,  trescientos metros después de la caseta de Salamanca, Guanajuato, individuos desconocidos apedrearon el parabrisas del camión en el que viajaban los compañeros del CNI rumbo a Guadalajara. Hasta el momento no se reporta ningún compañero herido. En dicho camión viajaban los delegados y delegadas indígenas de los pueblos, comunidades y tribus de Azqueltán, Cherán, Ostula, Wirrárika, Yaqui, Guarijío, Tuxpan, Ayotitlán y Comachuén. Varios de ellos autoridades y gobernadores de sus Comunidades y Pueblos.

Esta cobarde agresión por parte del mal gobierno, nos muestra su miedo, de ellos a nosotros los de abajo y a la izquierda, que desde nuestras comunidades y pueblos, ciudades y países, confluimos en el Festival para juntarnos, escucharnos y compartir nuestras resistencias, rebeldías y nuestros dolores, con otros muchos que también resisten y se rebelan, para así multiplicar nuestras resistencias y rebeldías, y hacer más nuestro ese dolor de quienes nos faltan.

Hacemos un llamado a estar atentos ante próximas agresiones y esperar la llegada con bien de todos los delegados y delegadas del Festival a sus lugares de origen.

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

A 4 de enero de 2015

Congreso Nacional Indígena 


Todas las fotografías de: https://twitter.com/otrasvocesotrah/status/551844995674943488/photo/1

jueves, 1 de enero de 2015

Palabras del EZLN en el 21 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido.

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

Fotografía: http://sipaz.wordpress.com/2014/07/27/chiapas-nuevo-comunicado-del-subcomandante-insurgente-moises/

31 de Diciembre del 2014 y 1 de Enero del 2015.

Compañeras y compañeros familiares de los estudiantes de Ayotzinapa asesinados y desaparecidos por el mal gobierno de este sistema capitalista:

Compañeras y compañeros del Congreso Nacional Indígena:

Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta de México y del mundo:

Compañeras y compañeros Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

Compañeras y compañeros comandantes y comandantas, jefas y jefes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN:

Compañeras y compañeros milicianas y milicianos:

Compañeras y compañeros insurgentes e insurgentas:

Compas:

Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Reciban todas, todos y todoas que están y no están presentes, el saludo de los hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas zapatistas.

Sea bienvenido el paso, la voz, el oído, la mirada, el corazón colectivo de abajo y a la izquierda.

Tenemos como invitados de honor a los familiares de quienes nos hacen falta en Ayotzinapa, en México y en el mundo.

Agradecemos de corazón el honor que nos hacen al estar presentes aquí con nuestros pueblos zapatistas que somos.

Nos honran también sus silencios y palabras.

Nos hermanan su dolor y su rabia.

Nosotros, nosotras las zapatistas, no perdemos de vista ni cerramos nuestros oídos a la pena y el coraje de Ayotzinapa que nos muestran y nos hablan los familiares.

La pena por las muertes y desapariciones.  El coraje por los malos gobiernos que esconden la verdad y niegan la justicia.

Lo que sabemos y recordamos en esta lucha de Ayotzinapa es que sólo como pueblos organizados vamos a encontrar la verdad.

No sólo la verdad desaparecida en Ayotzinapa, también todas las verdades que han sido secuestradas, encarceladas y asesinadas en todos los rincones del planeta Tierra.

Sobre esa verdad ahora ausente podremos construir la justicia.

Porque nosotras, nosotros los zapatistas, pensamos que ya no hay que confiar más en los malos gobiernos que hay en todo el mundo.

Esos malos gobiernos que sólo sirven a los grandes capitalistas.

Esos malos gobiernos que sólo son los empleados del capital.  Los capataces, mayordomos y caporales de la gran hacienda capitalista.

Estos malos gobiernos no van a hacer nunca un bien para los pueblos.

No importa qué tantas palabras digan, esos gobiernos no mandan, porque el mero Mandón es el capitalismo neoliberal.

Por eso no hay que creerles nada a los malos gobiernos.

Todo lo que queramos como pueblos lo tenemos que construir entre nosotros.

Así como los familiares de los asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa están construyendo su búsqueda de verdad y justicia.

Así como están construyendo su propia lucha.

Queremos decirles a los padres y madres de los compañeros desaparecidos que no descansen de luchar y no dejen de luchar por la verdad y la justicia para los 43.

Su lucha de los familiares de Ayotzinapa es el ejemplo y el alimento que nos dan a quienes queremos verdad y justicia en todos los suelos del planeta.

Quiere que tomemos el ejemplo de los papás y mamás, de dejar la casa y la familia por trabajar y encontrarse con otras familias que tienen iguales sus dolores, rabias y resistencias.

La esperanza no está en un hombre o una mujer individuales, como nos hacen creer y dicen “voten por mí” o “vengan a esta organización porque nosotros vamos a ganar la lucha”.

Así dicen.

Pero, ¿cuál lucha?  Si lo sabemos que ellos lo que quieren es llegar al Poder y ya después se olvidan de todo y de todos.

Por eso es mejor que tomemos el ejemplo de los familiares de Ayotzinapa de organizarse.

Hay que construir y crecer organización en cada lugar donde vivimos.

Imaginemos cómo puede ser una nueva sociedad.

Para eso tenemos que estudiar cómo estamos en esta sociedad en que vivimos.

Nosotras y nosotros los zapatistas decimos que estamos en una sociedad donde somos explotados, reprimidos, despreciados y despojados por siglos de patrones y líderes, y hasta hoy, finales del 2014 y principios del 2015, así sigue la sociedad.

Desde entonces nos han querido engañar diciéndonos que ellos, los de arriba, son los más chingones y que nosotros, nosotras, no servimos para nada.

Que somos tontos y tontas, así nos dicen.

Que ellos sí saben pensar, imaginar, crear, y que nosotros y nosotras sólo somos los peones en lo que hacen.

“¡Al carajo con eso!”, “¡Ya basta!”, así dijimos nosotros, nosotras las zapatistas, en el año 1994, y entonces  nos tuvimos que gobernarnos autónomamente.

Así lo vemos nosotras, nosotros los zapatistas, que el esfuerzo de trabajo y lucha con rebeldía y resistencia con dignidad de los familiares de los compañeros estudiantes desaparecidos, es que nos están llamando a organizarnos para que no nos pase igual.

O para que sepamos qué hacer antes de que nos pase igual.

O qué hacer para que nunca le pase a nadie esto lo que les pasó por este sistema en que estamos.

Porque lo han explicado muy bien los familiares de Ayotzinapa.  Como buenos maestros los familiares han explicado que el responsable del crimen es el sistema por medio de sus capataces.

Y el sistema lo tiene también sus escuelas para capataces, mayordomos y caporales, y esas escuelas son los partidos políticos que sólo buscan cargos, puestos, puestecitos.

Ahí es donde se preparan los serviles de los malos gobiernos.  Ahí aprenden a robar, a engañar, a imponer, a mandar.

De ahí salen los que hacen las leyes, que son los legisladores.

De ahí salen los que obligan a cumplir esas leyes con la violencia, que son los presidentes grandes, medianos y pequeños, con sus ejércitos y policías.

De ahí salen los que juzgan y condenan a los que no obedecen esas leyes, que son los jueces.

Y pues lo vemos que no importa si esos capataces, mayordomos y caporales son hombres o mujeres, si son blancos, negros, amarillos, rojos, verdes, azules, cafés, cualquier color.

Su trabajo de ellos allá arriba es no dejarnos respirar a los que estamos abajo.

En veces tiene el mismo color de piel el que manda matar que el que es matado.

En veces tienen el mismo color y lengua el asesino y la víctima.

Y no importan ni el calendario ni la geografía.

Lo que nos ha hecho pensar la lucha de los familiares y compañeros de Ayotzinapa es que quienes secuestran, asesinan y mienten son los mismos.

Que no va a buscar la verdad quien predica la mentira.

Que no va a hacer justicia quien impone la injusticia.

Y es que pensamos que esto ya no puede ser que siga siempre así, en todas partes y en todos los niveles.

Y esto es lo que nos enseñan los familiares de Ayotzinapa, que es mejor que nos busquemos y nos encontremos quienes padecemos esta enfermedad que se llama capitalismo.

De su mano de los familiares de Ayotzinapa buscamos a las desaparecidas que hay en todos los mundos que somos.

Porque las desaparecidas y asesinadas todos los días y a todas horas y en todas partes son la verdad y la justicia.

De su mano de los familiares de los 43 entendimos que Ayotzinapa no está en el estado mexicano de Guerrero, sino que está en todo el mundo de abajo.

De su mano entendemos que el enemigo común del campo y de la ciudad es el capitalismo, no sólo en un país sino en todo el mundo.

Pero esta guerra mundial capitalista encuentra en todos los rincones a gente que se rebela y resiste.

Esta gente en rebeldía y resistencia se va organizando según su propio pensamiento, según su lugar, según su historia, según su modo.

Y en sus luchas de rebeldía y resistencia se van conociendo entre sí y hacen sus acuerdos para lograr lo que se quiere.

Se conocen pero no se juzgan entre sí.

No entran en competencia a ver quién es mejor.  No se preguntan quién ha hecho más, quién va adelante, quién es vanguardia, quién manda.

Lo que se preguntan entre sí es si hay algún bien en lo que hace el capitalismo.

Y como la respuesta que encuentran es que NO hay nada de un bien, sino todo lo contrario, nos hace mil formas de males, entonces es lógico que tenemos mil formas de respuesta a ese mal.

O sea que la pregunta pasa a ser ¿cómo se hace para rebelarse contra el mal?  ¿Cómo se resiste para que ese mal del capitalismo no destruya?  ¿Cómo se hace para volver a construir lo destruido de modo que no quede igual sino que sea mejor?  ¿Cómo se levanta al caído?  ¿Cómo se encuentra al desaparecido?

¿Cómo se libera al preso?  ¿Cómo viven los muertos? ¿Cómo se construyen la democracia, la justicia, la libertad?

No hay una respuesta sola.  No hay un manual.  No hay un dogma.  No hay un credo.

Hay muchas respuestas, muchos modos, muchas formas.

Y cada quien va viendo sus resultados y va aprendiendo de su propia lucha y de otras luchas.

Mientras los de arriba se enriquecen con paga, los de abajo se enriquecen con experiencias de lucha.

Y, hermanas y hermanos, les decimos claro lo que nosotras, nosotros los zapatistas, hemos aprendido de mirarnos y escucharnos, y de mirar y escuchar al mundo.

No ha sido, ni es, ni será por un individuo o individua que nos va a llegar el regalo de la libertad, de la verdad, de la justicia.

Porque resulta, amigos y enemigos, que la libertad, la verdad y la justicia no son regalos, sino derechos que hay que conquistar y defender.

Y son los colectivos los que lo logran.

Somos ya los pueblos, mujeres, hombres y otroas del campo y la ciudad quienes tenemos que tener en la mano la libertad, la democracia y la justicia para una sociedad nueva.

Eso es lo que nos están planteando los padres y madres de los compañeros desaparecidos.

Con mil formas vamos a tener que luchar para conquistar esa nueva sociedad. Con distintos grados de compromiso vamos a tener que participar por esa sociedad nueva.

Todos debemos acompañar en la lucha a los familiares de Ayotzinapa en su búsqueda de la verdad y la justicia, simple y sencillamente porque eso es el deber de cualquiera que sea de abajo y a la izquierda,

Y decimos acompañar, porque no se trata de dirigirlos, de manipularlos, de manejarlos, de usarlos, de despreciarlos.

Se trata de luchar junto con ellos.

Porque ningún ser humano honesto puede festejar este dolor y esta rabia, esta injusticia.

Hermanas y hermanos familiares de los ausentes de Ayotzinapa:

Las zapatistas, los zapatistas, los apoyamos porque su lucha es justa y es verdadera.  Porque su lucha debe ser de toda la humanidad.

Han sido ustedes y nadie más quienes han puesto la palabra “Ayotzinapa” en el vocabulario mundial.

Ustedes, con su palabra sencilla.  Ustedes sin más caudillo que su corazón adolorido e indignado.

Y eso que han mostrado nos ha dado mucha fuerza y ánimo a la gente sencilla de abajo y a la izquierda.

Porque allá afuera se dicen y se gritan que sólo los cabezas grandes saben cómo, que sólo con líderes y caudillos, que sólo con partidos políticos, que sólo con las elecciones.

Y ahí están en su gritadera que ni se escuchan entre ellos, que ni escuchan la realidad.

Y entonces apareció su dolor de ustedes, su rabia de ustedes.

Y entonces nos enseñaron que era y es también nuestro dolor, que era y es también nuestra rabia.

Por eso fue que les pedimos que tuvieran nuestra representación en estos días del Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo.

No sólo deseamos que se consiga el noble objetivo de que regresen con vida quienes hoy todavía nos hacen falta.

También seguiremos apoyando con nuestras pequeñas fuerzas.

Como zapatistas estamos seguros de que sus ausentes, que son también nuestros, cuando se hagan de nuevo presentes no se maravillarán tanto porque sus nombres tomaron muchas lenguas y muchas geografías.

Tampoco porque sus rostros recorrieron el mundo.  Ni porque la lucha por su aparición con vida fue y es global.  Ni porque su ausencia haya derrumbado la mentira hecha gobierno y denunciado el terror hecho sistema.

Se maravillarán sí, pero al darse cuenta de la estatura moral de sus familiares, de ustedes, que en ningún momento dejaron caer sus nombres.  Y que, sin rendirse, sin venderse, sin claudicar, siguieron buscándolos hasta encontrarlos.

Entonces, ese día o esa noche, sus ausentes les darán el mismo abrazo que ahora les damos las zapatistas, los zapatistas.

Un abrazo de cariño, de respeto, de admiración.

Y además, les damos 46 abrazos, uno por cada uno de los ausentes.

- Abel García Hernández
- Abelardo Vázquez Peniten
- Adán Abraján de la Cruz
- Antonio Santana Maestro
- Benjamín Ascencio Bautista
- Bernardo Flores Alcaraz
- Carlos Iván Ramírez Villarreal
- Carlos Lorenzo Hernández Muñoz
- César Manuel González Hernández
- Christian Alfonso Rodríguez Telumbre
- Christian Tomás Colón Garnica
- Cutberto Ortiz Ramos
- Dorian González Parral
- Emiliano Alen Gaspar de la Cruz.
- Everardo Rodríguez Bello
- Felipe Arnulfo Rosas
- Giovanni Galindes Guerrero
- Israel Caballero Sánchez
- Israel Jacinto Lugardo
- Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa
- Jonás Trujillo González
- Jorge Álvarez Nava
- Jorge Aníbal Cruz Mendoza
- Jorge Antonio Tizapa Legideño
- Jorge Luis González Parral
- José Ángel Campos Cantor
- José Ángel Navarrete González
-José Eduardo Bartolo Tlatempa
-José Luis Luna Torres
-Jhosivani Guerrero de la Cruz
-Julio César López Patolzin
-Leonel Castro Abarca
-Luis Ángel Abarca Carrillo
-Luis Ángel Francisco Arzola
-Magdaleno Rubén Lauro Villegas
-Marcial Pablo Baranda
-Marco Antonio Gómez Molina
-Martín Getsemany Sánchez García
-Mauricio Ortega Valerio
-Miguel Ángel Hernández Martínez
-Miguel Ángel Mendoza Zacarías
.-Saúl Bruno García
.- Julio César Mondragón Fontes
.- Daniel Solís Gallardo
.- Julio César Ramírez Nava
.- Alexander Mora Venancio

-*-

Compas todas, todos, todoas:

Están aquí con nosotras y nosotros, las hermanas y hermanos de los pueblos originarios que luchan en el gran acuerdo que se llama Congreso Nacional Indígena.

Desde hace más de 500 años nos hemos buscado como pueblos originarios en los caminos de la rebeldía y la resistencia,

Desde hace más de 500 años han sido el dolor y la rabia el día y la noche en nuestro camino.

Desde hace más de 500 años ha sido nuestro empeño el de conquistar la libertad, la verdad y la justicia.

Desde hace más de 18 años nos hemos encontrado como Congreso Nacional Indígena de la mano de la
finada Comandanta Ramona.

Desde entonces hemos tratado de ser alumnos de su sabiduría, de su historia, de su empeño.

Desde entonces hemos ido revelando, juntos, el andar de la tétrica carroza del capitalismo sobre nuestros huesos, nuestra sangre, nuestra historia.

Y nombramos la explotación, el despojo, la represión y la discriminación.

Y nombramos el crimen y al criminal: el sistema capitalista.

Pero no sólo, también con nuestros huesos, sangre e historia nombramos la rebeldía y la resistencia de los pueblos originarios.

Con el Congreso Nacional Indígena levantamos el digno color de la tierra que somos.

Con el Congreso Nacional Indígena aprendimos que tenemos que saber respetarnos, que todos vamos a tener nuestro lugar en nuestras demandas.

Entendemos que ahora lo más urgente es la verdad y la justicia para Ayotzinapa.

Hoy lo más doloroso e indignante es que no están con nosotros los 43.

Mañana no queremos que nos pase así también, por eso difundamos allá en nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus.

Llamemos a nuestros pueblos a ya no permitir que nos sigan engañando con miserables migajas, sólo para mantenernos callados y que los Mandones se sigan enriqueciendo a costa nuestra.

Juntemos nuestras rabias y organicemos y luchemos dignamente sin vendernos, sin rendirnos y sin claudicar por nuestros presos políticos, que por luchar por las injusticias en que vivimos los tienen en la cárcel.

Como pueblos originarios peleamos por lo que es nuestro derecho, sabemos cómo hacer esto, así nos enseñaron nuestros tatarabuelos que no los pudieron acabar como originarios que somos de estos suelos.

Por eso existimos tantas lenguas, porque supieron cómo no dejarse acabar nuestros antepasados, ahora nos toca a nosotros lo mismo ahora.

Todos debemos decirle NO a las transnacionales.

Desde nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus, todos tenemos que pensar qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, tenemos que pensar cómo tenemos que comunicarnos de lo que nos hacen los malos gobiernos.

Quiere que nos organicemos y nos cuidemos.

Porque nos van a querer comprar, nos van a regalar migajas, nos van a ofrecer puestecitos.

Nos van a buscar todas las formas de dividirnos y que nos peleemos y nos matemos entre nosotros mismos.

Nos van a querer dominar y controlarnos con otras ideas.

Nos van a espiar y nos van a querer meter todos los tipos de miedos.

Y nos van a poner miles de trampas con tal de que caigamos y dejemos de luchar por nuestro pueblo.

¿Pero acaso vamos a permitir que sigan otros 520 años de tratarnos como sus basuras?

Sólo queremos vivir en paz, sin explotación del hombre por el hombre, queremos igualdad entre hombres y mujeres, respeto a lo diferente, y que decidamos juntos nuestro destino, el mundo que queremos del campo y la ciudad.

Seguros estamos de que vamos a saber la mejor forma de vida que queremos diferente a la que nos imponen.

Nosotros los zapatistas, las zapatistas, queremos pedirles a los pueblos originarios del Congreso Nacional Indígena que abracen a los familiares de Ayotzinapa recibiéndolos en sus territorios.

Les pedimos que inviten sus pasos y sus corazones.

Les pedimos para ellos el honor de su palabra y de su oído.

Grande es la sabiduría que anida en los corazones de los pueblos originarios, y se crecerá más al compartir la palabra de dolor y de rabia con estas personas.

Como guardianes y guardianas que somos de la madre tierra, bien lo sabemos que nuestro paso es largo y necesita compañía.

Hay tanto por caminar aún y no podemos detenernos.

Así que seguiremos caminando.

Como pueblos originarios la sabemos bien a la tierra, trabajemos a la madre tierra vivamos con lo que nos da, sin que explotemos.

Cuidemos, amemos y que descansemos en paz en ella.

Somos las guardianas y guardianes de la madre tierra.

Con ella todo podemos, sin ella todo se muere inútilmente.

Como pueblos originarios es nuestra hora ahora y siempre.

-*-

Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta nacional e internacional:

En estos días, estando y no estando, se ha dado una compartición que no es sino uno más de los pasos que tenemos que dar juntos como Sexta y cada quien en su propio lugar de lucha, con sus modos, con su historia.

Hay veces en que la historia que corre nos pone ante algo en lo que nos unimos, sin importar la geografía que ande nuestro sueño y sin importar el calendario de nuestra lucha.

Ayotzinapa ha sido un punto donde nos hemos reunido.

No basta.

Trabajemos, organicemos y luchemos por nuestr@s compañer@s desaparecid@s y luchemos por nuestr@s pres@s.

Formemos un remolino de vientos en el mundo, para que nos entreguen con vida a nuestros desaparecidos.

Hagamos uno solo de por sí.  Uno solo somos de por sí como seres humanos, pero hay unos bestias que nos desaparecen, son los capitalistas.

Formemos una sola ola y envolvamos a esas bestias y ahoguémoslos a esos malvados que tanto daño nos han hecho en el mundo.

Nos importémonos, como nos está enseñando los familiares de Ayotzinapa.

Sin descansar como ellos, sin aprovechar para sacar otras tajadas por otros intereses.

Compañeros y compañeras, quitemos en nuestras cabezas el mal sentido de la palabra “aprovechar”.

Pensemos el buen sentido de la palabra, aprovechemos nuestro bien común.  Ya lo vivimos el mal que hacen los que se han aprovechado al explotarnos.

Y todavía nos desaparece, nos tortura, nos encarcela.

Libertad, justicia, democracia y paz es nuestro destino.

Es hora ahora que nosotros los pobres del mundo empecemos ya por construir otro mundo más justo, donde dejemos preparadas las generaciones que no permitan que vuelva el salvaje capitalista neoliberal.

Oigamos el grito de los 43 compañeros jóvenes estudiantes, que nos dicen “búsquenos y encuéntranos, no permitan que tapen nuestro grito los 43 que somos igual que ustedes, que nos privaron de nuestra libertad, que los estamos viendo si van a luchar por nosotros y si no luchan, quiere decir que no van a luchar por los demás que le va a pasar por los suyos”.

El grito de los 43 compañeros nos está diciendo. “ayuden, acompañen, luchen, organicen, trabajen, muévanse junto a nuestros familiares, que ya los están dejando solos porque ya se acercan las elecciones, esto es lo que nos está haciendo que se olviden de nosotros”.

Sumemos a nuestras luchas que tenemos, la lucha por los desaparecidos y desaparecidas.  Nombremos a los ausentes.  Señalemos claramente el crimen.  Señalemos al criminal.

Los familiares de Ayotzinapa nos han alimentado nuestra fuerza de rebeldía y resistencia, nos han abierto más nuestros ojos y nos han hecho crecer nuestra digna rabia.

Ellos están señalando un camino y nos están diciendo que no les importa dar la vida si es necesario por sus desaparecidos.

Y nos muestran también eso de que hay que organizarnos todos los que tienen desaparecidos y también los que no tienen por ahora desaparecidos, pero lo van a tener si no nos organizamos, porque ahí siguen los narcogobiernos.

Nos muestran que hay que luchar, que no nos importe si no salimos en los medios de comunicación de paga, lo que nos importa es la vida y no más muertes y desapariciones.

Nos muestran que es hora de organizarnos.

Que es hora de que decidamos nosotras, nosotros mismos, nuestro destino.

Así de simple y complicado.

Porque eso quiere organización, trabajo, lucha, rebeldía y resistencia.

Sólo con movimiento y organización los de abajo podremos defendernos y liberarnos.

-*-

Compañeras y compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

Ha sido un año difícil.

Sigue la guerra contra nuestro ánimo de paz.

Sigue el Mandón queriendo matar nuestra libertad.

Sigue la mentira queriendo esconder nuestro empeño.

Siguen nuestra sangre y nuestra muerte abonando nuestras montañas.

Como desde hace ya un tiempo, el dolor y la muerte que antes eran sólo para nosotros siguen extendiéndose a otras partes y alcanzado a otras, otros, otroas en el campo y la ciudad.

La oscuridad se hace más larga y pesada en el mundo que nos toca a cada quien.

De por sí lo sabíamos.

De por sí lo sabemos.

Para esto nos preparamos años, décadas, siglos.

No mira sólo cerca nuestra mirada.

No sólo el hoy mira, ni sólo nuestro suelo.

Lejos en el calendario y la geografía miramos y así nos pensamos.

Cada vez con más nos unen el dolor, pero también la rabia.

Porque ahora y desde hace ya un tiempo, vemos que en muchos rincones se encienden luces.

Luces de rebeldía y resistencia.

A veces pequeñas como la nuestra.

A veces grandes.

A veces tardan.

A veces son sólo un chispazo que rápido se apaga.

A veces siguen y siguen, sin apagarse en la memoria.

Y en todas esas luces se adivina que el mañana que siga será muy otro.

De por sí lo sabíamos hace 21 años, hace 31 años, hace 100 años, hace 500 años.

De por sí lo sabemos que tenemos que luchar todos los días, a todas horas, en todos los lugares.

De por sí sabemos que no nos rendiremos, que no nos venderemos y que no claudicaremos.

De por sí sabemos que falta lo que falta.

-*-

Compas todas, todos, todoas:

En los próximos días, semanas, meses, saldrá más de nuestra palabra, de nuestro pensamiento de cómo vemos el mundo pequeño y el mundo grande.

Serán palabras y pensamientos difíciles porque son sencillos.

Porque lo vemos claro que el mundo ya no es el de hace 100 años, vaya ni siquiera es el mismo de hace 20 años.

Como zapatistas que somos, aunque pequeñas y pequeños, lo pensamos el mundo.

Lo estudiamos en sus calendarios y geografías.

El pensamiento crítico es necesario para la lucha.

Teoría le dicen al pensamiento crítico.

No el pensamiento haragán, que se conforma con lo que hay.

No el pensamiento dogmático, que se hace Mandón e impone.

No el pensamiento tramposo, que argumenta mentiras.

Sí el pensamiento que pregunta, que cuestiona, que duda.

Ni en las condiciones más difíciles se deben abandonar el estudio y el análisis de la realidad.

El estudio y el análisis son también armas para la lucha.

Pero ni sola la práctica, ni sola la teoría.

El pensamiento que no lucha, nada hace más que ruido.

La lucha que no piensa, se repite en los errores y no se levanta después de caer.

Y lucha y pensamiento se juntan en las guerreras y guerreros, en la rebeldía y resistencia que hoy sacude al mundo aunque sea silencio su sonido.

Pensamos y luchamos las zapatistas, los zapatistas.

Luchamos y pensamos en el corazón colectivo que somos.

-*-

Compañeras, compañeros, compañeroas:

No hay un sólo camino.

No hay un paso único.

No tiene el mismo modo quien camina y lucha.

No es uno el caminante.

Son diversos los tiempos y los lugares y muchos los colores que brillan abajo y a la izquierda en la tierra que duele.

Pero el destino es el mismo: la libertad.  La Libertad.  LA LIBERTAD.

-*-

Compañeros, compañeras, compañeroas:

Hermanas y hermanos:

21 años después del inicio de nuestra guerra contra el olvido, ésta es nuestra palabra:

¡VERDAD Y JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!
¡VERDAD Y JUSTICIA PARA MÉXICO Y EL MUNDO!
¡QUE MUERA LA MUERTE QUE EL CAPITALISMO IMPONE!
¡QUE VIVA LA VIDA QUE LA RESISTENCIA CREA!
¡POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL CAPITALISMO!
 ¡REBELDÍA Y RESISTENCIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de 
 Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, Enero del 2015

21 años, 31 años... YA SE MIRA EL HORIZONTE!!!


Ya se mira el horizonte
Combatiente zapatista
El camino marcará
A los que vienen atrás

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Hombres, niños y mujeres
El esfuerzo siempre haremos
Campesinos, los obreros
Todos juntos con el pueblo

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Nuestro pueblo dice ya
Acabar la explotación
Nuestra historia exige ya
Lucha de liberación

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

Ejemplares hay que ser
Y seguir nuestra consigna
Que vivamos por la patria
O morir por la libertad

Vamos, vamos, vamos, vamos adelante
Para que salgamos en la lucha avante
Porque nuestra Patria grita y necesita
De todo el esfuerzo de los zapatistas

sábado, 27 de diciembre de 2014

Marinos torturadores

Los de abajo

Por Gloria Muñoz




Termina el año con un cuestionamiento severo al Ejército y la Marina por la violación de derechos humanos en México. A tres meses del asesinato y desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, sus padres y compañeros culpan directamente a los militares de estar involucrados en una de las peores tragedias de las décadas recientes en este país, como lo estuvieron hace 17 años en Acteal.

En el caso de Marina, desde que se le encomendaron labores de seguridad se ha documentado el incremento de las violaciones a los derechos humanos en estados como Veracruz, donde Claudia Medina Tamariz fue detenida en su domicilio de manera arbitraria por elementos de esta dependencia, quienes durante 36 horas la torturaron física, sicológica y sexualmente hasta que declarara que pertenecía al cártel de Jalisco Nueva Generación.

Recibió amenazas, asfixia, descargas eléctricas y tortura sexual, pero fue cuando amagaron con lastimar a sus hijos que ella firmó una declaración cuyo contenido desconocía. La detención ocurrió el 7 de agosto de 2012, junto con su esposo Isaías Flores Pineda. Ambos fueron trasladados a la Base Naval de Veracruz.
Madre de tres hijos, fue consignada por los delitos de portación de arma, posesión de cartuchos y delitos contra la salud. Días después el juzgado segundo de distrito en Zacatecas concedió libertad provisional bajo caución.

Indignada, buscó apoyo en la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, en el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez y en el Colectivo Contra la Tortura y la Impunidad. El 5 de mayo de 2014 su caso se hizo público y hoy es una de las 19 mujeres sobrevivientes de tortura sexual que impulsa la campaña Rompiendo el silencio.

Su caso se enmarca en la impunidad que habita en el territorio mexicano. El pasado 24 de diciembre la juez tercera de distrito, en Boca del Río, Veracruz, Cándida Ojeda Hernández, negó a Claudia la libertad por desvanecimiento de datos, sin tomar en cuenta las pruebas que aportó la defensa de que fue torturada por marinos para autoinculparse.

La solicitud negada fue que se declarara inválida; la única prueba que sostiene el proceso en su contra es el dicho de elementos de Marina, es decir, de quienes la torturaron.

Lo que sigue es apelar de la decisión de la juez Ojeda, con el fin de que el Poder Judicial de la Federación en Veracruz se pronuncie admitiendo la tortura de la que fue víctima Claudia. Se trata de poner en el banquillo de los acusados a los torturadores, no a la sobreviviente.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Acteal: 17 años de crimen e impunidad.

Documental para quienes aún no se enteran de una infamia -entre muchas otras-, que vistió de luto a México. Los responsables aún están libres o saliendo en libertad.



sábado, 20 de diciembre de 2014

La Víspera del Festival


EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
19 de diciembre del 2014.
Al Congreso Nacional Indígena:
A la Sexta Nacional e Internacional:

Compas:

Reciban nuestros saludos. Les escribimos para darles un avance de cómo va la inscripción de participantes en el Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo: “Donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos”.

1.- Pueblos Originarios de México.- Han confirmado su participación representantes de organizaciones, autoridades tradicionales y personas de los siguientes pueblos originarios:

Yaqui.
Yoreme-mayo.
Guarijío.
Tohono Odham (pápago).
Wixárika (huichol).
Náyeri (cora).
Nahua.
Coca.
Zoque.
Purhépecha.
Ñahñú (otomí).
Totonaco.
Popoluca.
Migrantes en ciudad (purhépecha, mazahua, mayo, tojolabal, nahua).
Ñahtó (otomí).
Mazahua.
Mephá (tlapaneco).
Na savi (mixteco).
Nancue ñomndaa (amuzgo).
Tojolabal.
Tzeltal.
Tzotzil.
Chol.
Maya peninsular.
Zoque (ampeng).
Binnizá (zapoteco).
Chinanteco.
Ñu savi (mixteco).
Afromestizo.
Triqui.
Cuicateco,
Mazateco,
Chatino.
Mixe.
Ikoot.

2.- De la Sexta en México: individu@s, colectivos, grupos, organizaciones de las 32 entidades federativas.

3.- De la Sexta Internacional: individu@s, colectivos, grupos, organizaciones de los siguientes países:

México.
Alemania.
Argentina.
Australia.
Bélgica.
Brasil.
Canadá.
Chile.
Colombia.
Corea del Sur.
Dinamarca.
Ecuador.
Estado Español.
Estados Unidos.
Francia.
Grecia.
Guatemala.
Honduras.
Inglaterra.
Irán.
Italia.
Noruega.
País Vasco.
Rusia.
Suiza.
Túnez.

4.- Les recordamos que la gran inauguración es este día Domingo 21 de diciembre del 2014 en la comunidad Ñathó San Francisco Xochicuautla, municipio de Lerma, Estado de México, México, a las 1400 horas.

Las comparticiones serán en San Francisco Xochicuautla y en Amilcingo, municipio de Temoac, Morelos, los días 22 y 23 de diciembre del 2014.

Los días 24, 25 y 26 de diciembre se celebrará en el Distrito Federal un Gran Festival Cultural en el Lienzo Charro, en Cabeza de Juárez, Avenida Guelatao #50, Colonia Álvaro Obregón, Delegación Iztapalapa, México D.F.

Las comparticiones seguirán los días 28 y 29 de diciembre del 2014 en Monclova, municipio de Candelaria,
Campeche, México.

Los días 31 de diciembre del 2014 y 1 de enero del 2015 será la Fiesta de la Rebeldía y la Resistencia Anticapitalista en el caracol de Oventik, Chiapas, donde tendremos el honor de recibir a todoas, todas y todos.

Los días 2 y 3 de enero del 2015 se realizará la plenaria de conclusiones, acuerdos y pronunciamientos en el CIDECI, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

El día 3 de enero del 2015 se hará la clausura de este Festival en el CIDECI, en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.

Para registro por invitación el correo electrónico es catedratatajuan@gmail.com. Para participar en el festival cultural el registro es en comparticioncultural@gmail.com.

5.- Los invitados de honor, los familiares y compañeros de los de Ayotzinapa que nos hacen falta a tod@s, nos comunicaron que sí participarán. Así que tod@s tendremos la oportunidad de escucharlos.

6.- Por último les avisamos que ya están nuestr@s delegad@s list@s para participar con el oído atento y respetuoso. Vamos con el rostro descubierto para que no nos identifiquen. O, mejor aún, para que nos identifiquen como un@ más entre nuestros compañeros, compañeras y compañeroas de la Sexta.

Es todo.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Moisés.

México, Diciembre del 2014. En el año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.

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Sin permiso para serlo



Sin permiso para serlo
Sergio Rodríguez Lascano

El texto que acaba de publicar el Subcomandante Insurgente Moisés (De Ayotzinapa, del Festival y de la histeria como método de análisis y guía para la acción) tiene una gran importancia. Estamos frente a una visión del quehacer político de la que, a pesar del paso de los años, podremos seguir extrayendo una serie de aportes y enfoques que, sin duda, marcarán a una nueva generación de militantes de abajo y a la izquierda.

Desde la reunión con los familiares y los condiscípulos de los desaparecidos de Ayotzinapa, del 15 de noviembre de 2014 en el Caracol de Oventic, en el discurso pronunciado por el SCI Moisés (Palabras de la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Insurgente Moisés, al terminar el acto con la caravana de familiares de desaparecidos y estudiantes de Ayotzinapa) se había señalado explícitamente el peligro que corría esta movilización.

Esto después de que, al inicio del movimiento, muchos no habían vuelto la cabeza para mirarlo y otros habían tratado de desprestigiar a los compas desaparecidos.

El desprecio y la calumnia chocaron con la firmeza y necedad de los familiares y compañeros. Y con el espejo en que se convirtió esta tragedia, de todas las tragedias que en México se han vivido en los últimos años. Después, ya se vuelve moda y entonces sí «Todos son Ayotzinapa» (hasta Enrique Peña Nieto) o #Yamecansé, o lo que sea la ocurrencia del día.

A partir de ese momento, el objetivo y la estrategia de la izquierda bien portada ha sido apagar la justa y legítima voz de los familiares y los compañeros de los desaparecidos.

En esa ocasión, el SCI Moisés les dijo:

Y nosotros leemos, escuchamos y vemos que allá afuera se discuten tácticas y estrategias, los métodos, el programa, el qué hacer, quién dirige a quién, quién manda, a dónde se orienta.
Y se olvida que las demandas son simples y claras: tienen que aparecer con vida todos y todas, no sólo los de Ayotzinapa; tiene que haber castigo a los culpables de todo el espectro político y de todos los niveles; y tiene que hacerse lo necesario para que nunca más se vuelva a repetir el horror en contra de cualquiera de este mundo, aunque no sea una personalidad o alguien de prestigio.
A nosotros nos importan sus palabras de ustedes.
Su rabia, su rebeldía, su resistencia.
Porque en sus palabras de ustedes también nos escuchamos a nosotros mismos.
Ahora, los compañeros zapatistas explican el cómo se pretende realizar esa labor devastadora de ocultar la voz de los agraviados: «secuestrando la verdad», «desapareciendo la justicia».

Y, entonces, se reafirma: ¿qué es lo fundamental? Escuchar a los familiares y a los compañeros de los desparecidos.

Y eso tiene que ver con algo que está presente en los últimos textos que han escrito, sea el finado Subcomandante Marcos o el Sup Galeano o el SCI Moisés: «Escuchar a los actores de la lucha, a los que resisten y se rebelan».

Cuando los interpretadores quieren traducir la lucha (hace tiempo un filósofo francés dijo: «Toda traducción es una traición»), lo que hacen es acomodarla a su agenda preestablecida, aplastarla con el ruido estentóreo de sus sesudos análisis. Domar y socavar la resistencia y la rebeldía.

Pero, no se trata simplemente de tratar de controlar, lo que realmente se busca es decirles: «no, así no; sin nosotros, no; con nosotros todo… lo que queramos». Porque para esos buitres la política es, antes que nada:

  1. Campo exclusivo de los «pensadores», de los miembros de la clase política. Y no puede ser que unos pobres y despreciables indígenas modifiquen sus tiempos y sus espacios en su quehacer político.

Educados en la necesidad de luchar en contra de la separación entre trabajo manual y trabajo intelectual, cada vez que un trabajador manual o un hijo de un trabajador manual se decide a ser el sujeto de su propio destino, al político profesional o al «pensador» le tiemblan las corvas y quiere explicarles —a veces con paciencia y veces de manera histérica— que para eso existen los intelectuales, las vanguardias, los especialistas, los que han leído a Marx o a Weber.

  1. Espacio de las oportunidades. La peor de las plagas que ha sufrido la política, ya no es tan sólo separar lo que yo he leído de lo que tú, pobre ignorante, has leído. Desde hace ya muchos años, la política es parte de las mercancías que se ofrecen en el mercado.

Tiene valor de uso y valor de cambio. Bueno, para ser más preciso, su valor de uso es casi nulo y su valor de cambio cada vez es más grande.

Acostumbrados a ofrecer en el mercado de la ignominia a los movimientos, todo lo deciden a partir de las siguientes preguntas ¿Cuánto pido por tu lucha?, ¿Qué gano yo?, ¿Cuántos votos me vas a dar?
En ese bazar de oportunidades lo único que no existe es la ética. La ética está arrumbada en el rincón más obscuro del desván de los recuerdos. Y, cuando alguien la recuerda, inmediatamente le asignan el papel de «slogan moral», de «impotencia política», de «no entender que el arte de la política es encontrar oportunidades para negociar».

Se insiste en que no hay conflictos, sino desavenencias. Que todo se puede arreglar con una buena comisión de mediación.

Hoy, en algunas universidades se dan diplomados y se discute el crear doctorados con el título: «Solución de conflictos».

Claro que no es fácil resolver un conflicto como la desaparición de seres humanos. Los familiares han dicho correctamente: ¡Vivos se los llevaron, vimos los queremos!

  1. Espacio para ejercer la hegemonía y, por lo tanto, para practicar la homogeneización. La lucha por la hegemonía fue una obsesión para la izquierda que, cansada de la lucha por tomar el palacio de invierno, decidió que era fundamental conquistar la hegemonía en la sociedad, en especial entre los trabajadores.

El problema, lo que no se percibió, es que nadie puede hegemonizar sin homogeneizar. Y, como está demostrado en todas las facetas de la vida, la homogeneización es sinónimo de pobreza, de carencia. Y en el terreno de lo político es sinónimo de ausencia total de democracia.

  1. La búsqueda del Sinsajo. Los compañeros zapatistas señalan: «Basta de buscar su Sinsajo». En el tren de la desilusión, las próximas estaciones son ‘apatía’ y ‘cinismo’. Su destino final: ‘derrota’ (op.cit). En la teoría política de arriba y la historia de arriba, e incluso algunas veces en la historia que se piensa de abajo, se explican las cosas de manera «científica».

El pueblo mexicano siempre ha necesitado su tlatoani, su caudillo, su líder, su jefe, su salvador, su personaje providencial. Su Sinsajo, para estar a la moda. Atrás de todo esto hay una pereza intelectual y una coartada de dominación. El hombre, la mujer providencial, desprecia siempre a los de abajo (yo creo que hay un problema con lo del Sinsajo, porque la gente que habla así ha visto la película Los Juegos del Hambre, pero no ha leído los tres tomos).

En México, tenemos ejemplos cúspide en este entramado político. Las declaraciones de «si no votan lo que estoy proponiendo es porque son agentes de Peña Nieto», o «si no aceptan mis candidaturas, decididas por mí, es que son agentes de gobernación», ponen en evidencia la catadura de esos personajes.

Ahora algunos ponen en sus tuits: «Denise, sé nuestro Sinsajo» (refiriéndose a Denise Dresser). Se podrían hacer miles de chistes crueles al respecto, pero lo que queremos destacar es que una de las características de la política actual es expropiarle al ser común, a los de abajo, su capacidad de decidir, de pensar, de actuar.

El temor a la libertad existe en función de que desde afuera siempre se le dice a la gente: necesitas a un líder, a un jefe. El zapatismo ha enseñado que no se requiere ni de unos comandantes, ni de dos subcomandantes, mucho menos de un rayito de esperanza, ni de un Sinsajo. Que lo único que es indispensable es perder el temor y el terror a tomar nuestro destino en nuestras propias manos.

La política ha sufrido una conversión. Si antes la guerra era la continuación de la política por otros medios (Clausewitz dixit), ahora, estamos frente a un nuevo concepto que los compañeros zapatistas han denominado la guerra total hecha totalmente.

De ésta no se encargan los políticos, auténticos monitos cilindreros, sino los dueños del dinero, los que controlan México y no se ven. En la guerra total conviven el ejército, la marina, la policía —en todas sus variantes, desde los federales hasta los rurales —, los miembros del crimen organizado, los paramilitares, los policías gringos, los asesores del Departamento de Estado norteamericano.
Y, desgraciadamente, parece que los «analistas» y los «creadores» de opinión, no se han dado cuenta.

La razón es sencilla: se sigue teniendo una visión decimonónica de la guerra.

Pero no está dicha la última palabra en esta movilización.

El compañero SCI Moisés lo explica claramente, cuando dice:

Esas voces tienen juicio, saben de lo que hablan, y es su corazón como el nuestro cuando se hace dolor y rabia. Saben su camino y lo andan.
Se saben ell@s. Nos saben a nosotr@s en rabias y dolores. Nada tenemos qué enseñarles nosotros, nosotras. Todo tenemos que aprenderles.
Por eso ahora, cuando su voz pretende ser tapada, silenciada, olvidada o torcida, les mandamos nuestra palabra para abrazarlos.
Por eso decimos que lo primero, más importante y urgente es escuchar a los familiares y compañeros de los desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa. Son esas voces las que han tocado el corazón de millones de personas en México y en el Mundo.
Son esas voces las que han señalado el dolor y la rabia, las que han denunciado el crimen y han señalado al criminal.
La importancia de esas voces la reconocen, tanto el gobierno, que trata de deslegitimarlas; como los buitres, que tratan de torcerlas.
Busquemos que esas voces retomen su lugar y rumbo.
Esas voces resistieron a la calumnia, resistieron al chantaje, resistieron al soborno. Esas voces no se vendieron, no se rindieron, no claudicaron. (Ídem)

A pesar de la impresionante presión que genera la ficticia unanimidad —Carlos Loret de Mola tan indignado como Carmen Aristegui, aunque ambos sean policías del conocimiento. Enrique Krauze tan violento en sus críticas a Peña Nieto como Dérbez. Cárdenas renunciando al Partido de la Revolución Democrática (PRD) porque su «conciencia» ética no le permite soportar más tiempo la inmundicia (claro, la realidad es que se está preparando para aplicarle a Andrés Manuel López Obrador (AMLO) la misma política que le aplicó AMLO a él en el 2005-2006). Y AMLO indignado pide la renuncia de Enrique Peña Nieto (EPN), pero no dice nada sobre su candidato a gobernador de Guerrero en el 2015, jefe del chacal alcalde de Iguala—, los familiares y sus compañeros de los desaparecidos se han mantenido distantes y muchas veces críticos de esa unanimidad.

Al final, saben de dónde viene su fuerza. Ésta no viene de «un plan de acción» o de que los «líderes proletarios» de Teléfonos o del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (STUNAM) digan que los apoyan. Su fuerza viene de algo más profundo: de su dolor y de su rabia.
Frente a ese dolor y a esa rabia se han encontrado los buitres que buscan generar un ruido avasallador y han chocado frente a ellos como frente a un muro. El muro de la dignidad y la rabia.
Y eso traducido en palabras, gestos, caras, miradas, es lo que ha permitido que, a diferencia de otras tragedias que hemos vivido en México, lo de Ayotzinapa se cuele por todas las grietas y poros del sistema capitalista, nacional e internacional. Y que se logre lo que siempre es esencial para que las cosas se modifiquen: el levantamiento de un gran espejo donde todos nos miramos, pero, sobre todo, donde las víctimas de tragedias similares se pueden ver, reconocer y recuperar su fuerza.
Y es eso lo que ha puesto en jaque al Estado, pero no al cascarón de estado con minúsculas que queda, sino al sistema de dominación como tal: a sus instituciones, sus partidos, sus leyes, sus legisladores, su justicia, su lenguaje, sus códigos, su forma de ser, su vida. Ellos segaron la vida de varios estudiantes y desaparecieron a 43 compañeros. Ahora éstos, con su imagen, sus rostros, sus historias… han desnudado todo el sistema de dominación.

Y lo que les urge a los medios de paga (tanto a los reaccionarios como a los progresistas, tan reaccionarios como los otros) es volver a vestir a los dominadores.

¿Cómo? Llevando a cabo una política tan vieja como el sistema capitalista mismo: lo que alguien llamó política vudú.

En 1958-59, cuando los ferrocarrileros estallaron su huelga, el comunismo fue utilizado como tal. A Demetrio Vallejo y a Valentín Campa se les clavaron los alfileres de la política vudú. En 1968, Díaz Ordaz se aventó el puntacho de echarle la culpa de esa gran movilización social a los «filósofos de la
destrucción»: Marcuse (no pudo mencionar otro nombre, su asesor no sabía otro).

Luego, en 1994, se buscó en los primeros días ubicar a los guerrilleros guatemaltecos como los que dirigían la insurrección indígena en el estado de Chiapas. En 1999-2000, se ubicó al Mosh como el muñeco al que había que clavarle los alfileres.

Desde el 2012, pero más ahora, los anarquistas son las víctimas de esa política vudú. Ahora son ellos a los que se les clavan los alfileres. Feos, sucios y vestidos de negro, por lo tanto: halcones. La lógica es abrumadora, pero, quien la emplea, en su vida se ha enfrentado a los halcones ni tiene la menor idea de lo que fue eso.

Lo que se busca es que los actores del conflicto (los padres, las madres y los compañeros de los desparecidos) tengan una alternativa frente a ellos: o se deslindan o se asimilan a la izquierda bien portada y entonces se deslegitiman.

Pero la gran experiencia de movimientos profundos nos enseña que nunca hay solamente dos posibilidades en la política, que siempre hay una tercera o cuarta o quinta, si se parte de una posición ética. Y entonces, se puede voltear todo el entramado de la política tradicional y generar en proceso otra política.

A partir de lo anterior es que en este texto los compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) nos explican de manera clara y precisa que esa disyuntiva es falsa y que es una trampa.

Ya lo habían dicho en el discurso de Oventic, pero ahora le dedican más espacio: el problema no es quemar o no la puerta de palacio, sino el hecho de defenderla a ultranza y de odiarla a ultranza.
Al final, ambas visiones parten de lo mismo: «ahí se ubica el poder», por eso unos la defienden y otros la quieren quemar. Y los dos se equivocan: no sólo porque el poder no se encuentra ahí (¡pequeña cosa!) sino también porque ambas son visiones que no tienen nada que ver con las causas, las palabras, el discurso, las miradas, las caras, los gestos de los que iniciaron y han mantenido esta movilización

Una propuesta cargada de futuro
Ante esto los compañeros zapatistas deciden que el tiempo y el espacio es de los familiares de Ayotzinapa, y generosa y sabiamente se hacen a un lado y les dicen: aquí está, ésta es la tribuna de los meros de abajo.
Aquí van a hablar con los hombres y las mujeres del color de la tierra (con los yaquis que llevan luchando desde la invasión de los españoles; con los otomís de Xochicuautla que defienden su territorio, no por un fin particular sino pensando en que es uno de los grandes surtidores de agua de los chilangos; con los comuneros de Ostula que, a pesar de la marina y sus aliados los narcos y el ejército, han recuperado su territorio y ahora han construido una verdadera policía comunitaria; o con los comuneros de Cherán que un buen día se cansaron de que los talabosques destruyeran su territorio y decidieron que ahí no iba a funcionar el sistema de partidos políticos y nombraron ellos mismos a su gobierno y con tantas otras historias que no aparecen en los diarios de paga ni en la televisión).
Con los padres y madres de l@s niñ@s de la guardería ABC, que igual que los compas de Ayotzinapa decidieron que la vida no tiene precio y no aceptaron tasar a sus hijos; con las madres de los desaparecidos de Coahuila; con los familiares de los mineros de Pasta de Conchos, con los colectivos de joven@s y viej@s de la Sexta.
Y con los colectivos de la Sexta Internacional (ya tenemos inscritos que vienen de Rusia, Italia, el Estado Español, Grecia, Colombia, Argentina, etcétera) que en muchas ocasiones han sido el alma de las movilizaciones que se han realizado por todo el mundo por la presentación con vida de los desaparecidos de la normal de Ayotzinapa.
A los familiares y compañeros de Ayotzinapa el SCI Moisés, en nombre de los pueblos zapatistas, les dice eso.
Y a los miembros del Congreso Nacional Indígena (CNI), de la Sexta Nacional y de la Sexta Internacional nos dice: «miren, eso sucede cuando la política se hace desde otro espacio, desde la geografía de los de abajo y a la izquierda, desde el calendario de los que resisten y se rebelan».
Nos enseña que si la política no es buscar la hegemonía y la homogeneización (una no puede ir sin la otra), entonces, de lo que se trata es de crear espacios de compartición. Donde nos hablemos como lo que somos: iguales, porque somos diferentes, porque somos los Otros. Los que no tenemos lugar en este sistema de depredación y muerte.
Y, creo, el sentido profundo del texto al que nos referimos es: en este momento existe una movilización que no se puede opacar ni desplazar. Es a ellos a quienes tenemos que escuchar, sin que la gente persiga a los encapuchados zapatistas para tomarse una foto o saque el lápiz y el cuaderno sólo cuando ellos hablen.
Al dar un paso al costado los zapatistas nos enseñan que la otra política se construye no solamente dando pasos al frente, se construye con generosidad, señas claras de compañerismo. Y que, en este momento, la mejor manera de hacerlo es no «robándole» cámara a los familiares y condiscípulos de los desaparecidos de Ayotzinapa. Y, como dicen ellos, pasar a la sombra.
Pienso, ¿cuántos estarían dispuestos a hacerse a un lado, a apoyar sin condiciones ni remilgos, sin imponer una línea o una visión del mundo, de la vida
Antes de pasar a la conclusión, una pocas palabras que impiden la política de tabla rasa
En última instancia lo que asimila a los que rompen vidrios con los bien portados es que ambos quieren «robarle» cámara a los familiares y alumnos de Ayotzinapa. Y más importante, a los muertos y desaparecidos de Ayotzinapa.
Ambos quieren marcar el rumbo de la movilización. Ambos actúan como vanguardias autoproclamadas, ambos son profundamente hostiles a una forma de construcción desde abajo de los movimientos.
Pero, en algo no son equivalentes, a pesar de sus gestos grandilocuentes: los preocupados de generar empleos en las vidrieras, son menos peligrosos que los bien portados.
Éstos son la izquierda sifilítica que todo lo corrompe y lo pudre. Son los encargados de causar las derrotas de las movilizaciones. Son los que se «preparan» para ser nuestros mandones.
Sabemos que nunca lo van a lograr pero que no cejarán en su empeño.
Los otros van a ser los presos políticos que, sin condiciones ni reclamos, defenderemos y apoyaremos porque, más allá de no estar de acuerdo con su visión, no son parte de la clase política ni de los que quieren dominar desde la lógica del capital.
Conclusión
Lo fundamental es saber si entendemos que desde el poder se está llevando a cabo una guerra contra el pueblo de México. Que la miseria se enseñorea ya no sólo en el sur del país, sino que se manifiesta en todo el territorio nacional. Que este nivel de ataque no respeta nada.
Que alguien puede ser piloto aviador o trabajador metalúrgico, con formación profesional, o azafata joven o estudiante recién egresado de las universidades públicas, o de las normales y, de la noche a la mañana, se topan con una realidad lacerante: no tienen empleo o, peor, son asesinados o desaparecidos.
Ya no es simplemente un problema de exclusión contra los pueblos indios (la cual sigue, desde luego), sino que ahora toca a sectores que se pensaban a sí mismos como intocables.
Esto se combina con una guerra que se desarrolla en contra del conjunto de la sociedad. El proceso de militarización del país es alarmante y se ubica como uno de los problemas principales.
Esa combinación perversa entre deterioro de los niveles socioeconómicos de la población y la militarización abre una fase mórbida que plantea nuevos problemas a resolver.
La mayoría de los mexicanos viven en la zozobra de dejar de tener ingresos de un día para otro o de ser asesinados o desaparecidos en un retén militar o en una fiesta particular o en una carretera o en una esquina a 300 metros de un cuartel militar. La gente vive en el límite. En la frontera donde cohabitan el dolor y la rabia.
Dolor ante el tamaño de la agresión. Ante el tamaño de la embestida. Ante el sentimiento de indefensión.
Rabia contra los que han sumido en la peor crisis de su historia al país. Y ésta es la peor crisis de su historia no únicamente por la terrible situación económica, sino porque todo ha sido descoyuntado.
El «desierto de lo real». De esa realidad construida a partir de eliminar una serie de conquistas de derechos sociales. De acabar con los elementos de la economía moral agraria, al echar abajo el significado profundo de la base ejidal de este país.
Hoy, la destrucción del tejido social hace de la familia su principal objetivo. Familias destrozadas y partidas por el constante flujo migratorio hacia la frontera del norte.
Familias destrozadas a partir de la política de división que el gobierno impulsa con sus programas sociales, que enfrentan a esposas contra maridos e hijos contra padres.
Familias peleadas por el fin del reparto agrario (los hijos esperan con ansiedad que el padre muera para repartirse la poca tierra que poseía), reparto que ha dejado a más de 20 millones de mexicanos literalmente sin nada.
Familias destrozadas por la violencia desatada por el poder. Que ha llevado a que más de 60 mil hogares tengan un muerto, por lo menos.O 20 mil, según cifras oficiales, que tienen un desaparecido; o decenas de miles de desplazados que han sido aventados por la espiral de la violencia.
Pueblos indios bajo ataque permanente con el objetivo de quitarles lo último que les pertenece: su tierra. Y a partir de ahí, su cultura y sus tradiciones. Pueblos indios orillados a la autodefensa frente a la utilización del narcotráfico por parte de las autoridades, para que luego lleguen las mineras o los emporios turísticos, ambos de capital trasnacional.
Pueblos indios que buscan ser divididos por los partidos políticos que trafican con la posibilidad de ofrecer materiales de construcción de casas o de drenaje y entubado, aunque nunca se sepa de dónde van a traer el agua (en muchos poblados en Chiapas se busca dividir a los pueblos instalando tubería sin que haya agua).
Poblados indígenas bajo ataque para construir proyectos soberbios e insultantes de turismo de aventura.
Mujeres asesinadas masivamente por el único «delito» de ser mujeres. Asesinadas a mansalva, saliendo de su trabajo (la maquiladora), con la complicidad o participación directa de los cuerpos policíacos y militares.
Jóven@s que, si bien les va, en la vida serán un número (en la escuela, no el número de matrícula, sino aquél que engrosará las filas del desempleo, o el joven número tal asesinado o desaparecido, o el joven número equis encarcelado) o el que ni a número llegó, simplemente es inexistente, invisible para la sociedad del poder. Está ahí pero como si no estuviera. Como si no existiera.
Los niños, que cada vez en mayor número viven en la calle, que en las esquinas buscan quién les dé una moneda, que no van a la escuela o que van, pero eso no significa nada, no tienen futuro. Que no saben lo que es un juguete y ya saben cómo jugarse la vida.
Los 25 millones que viven bajo pobreza absoluta y que no tienen nada. Los que son considerados como prescindibles para las estadísticas de la sociedad del Poder. Los que si un día mueren todos, en nada afectarán el desarrollo de la bolsa de valores. Los que si un día mueren todos en nada afectarán «la sana evolución de los procesos electorales», al fin que son los jodidos que no votan, o más, a los que se victimiza echándoles la culpa de que gane el Partido Revolucionario Institucional (PRI) porque «no tienen conciencia».
Los 70 millones de mexicanos que vivimos en la esquina, en el borde, en el rincón, en la frontera de la desesperación. Los indocumentados internos. Los migrantes en nuestro propio país. Los permanentemente ofendidos. Los condenados de México.
Frente a todo eso, una gran movilización social se ha levantado.
Los familiares y los condiscípulos de los desaparecidos y asesinados de Ayotzinapa, con el espejo gigantesco que han construido, nos han permitido ver que del dolor y la rabia sale la dignidad. Y que la dignidad es algo que genera pánico al poder, al verdadero poder, a los mandones de este país y del mundo (son los mismos). Que Ayotzinapa es ahora una palabra grande, que ni siquiera los zopilotes pueden manchar.
Y que, el otro gran movimiento que ha levantado una gran construcción de dignidad, el EZLN, hoy lo invita a ocupar el lugar que le corresponde como el sujeto que debe ser escuchado, apoyado con humildad, abrazado, como se abraza abajo, sin dobleces ni hipocresías.
Por último, un mensaje a nuestros compañeros y compañeras que todavía somos aprendices de una política ética: si eso (la necesidad de muchas veces hacerse a un lado, de no buscar vanguardizar o hegemonizar) lo entendemos, lo asimilamos, lo aplicamos, lo integramos en nuestro quehacer político, a nuestra noción de vida, a nuestro proceso de aprendizaje militante, entonces todo será más diáfano, más claro.
Ya sabremos que de ahí, de todos esos hombres y mujeres, ancianos y ancianas, jóvenes y jóvenas, niños y niñas, saldrá el martillo que nos libere de esta condena, parafraseando al poeta Miguel Hernández.
De la profundidad de los hombres y mujeres invisibles para la sociedad del Poder. De ese gran Nadie que somos o para ser más precisos, que queremos ser. De ese gran Nosotr@s que está en construcción.
Y entonces comprenderemos qué quieren decir las palabras finales del comunicado del SCI Moisés:


Sí, ya sabemos que somos incómod@s para unos y otros. Para unos somos radicales, para otros somos reformistas.
Tod@s, arriba y abajo, tendrán que tragarse esto:
Acá abajo, cada vez somos más quienes nos empeñamos en luchar
sin suplicar perdón por ser lo que somos y sin pedir permiso para serlo. (Ídem)


Ni más, ni menos.